Barceló operará un hotel de HIP en Mallorca tras una reforma de 20,5 millones de euros

HIP es la firma de inversión hotelera de Blackstone y el mayor casero en España

Vista exterior del Barceló Aguamarina
Vista exterior del Barceló Aguamarina

Hotel Investments Partners (HIP), el mayor propietario de hoteles en España, sigue abriendo nuevos establecimientos. Si hace un mes anunció la apertura del Dreams Calviá Mallorca, tras una inversión de 27 millones, que será operado por Apple Leisure Group, ayer hizo oficial la apertura del Barceló Aguamarina (antiguo Ponent Playa) tras la renovación integral de todas sus instalaciones, que ha supuesto una inversión de alrededor de 20,5 millones de euros.

El hotel, propiedad de HIP, la compañía de inversión hotelera de Blackstone, está situado en primera línea de playa en Cala Ferrera, en el municipio de Felanitx (Mallorca). La inversión se ha destinado a reconvertir íntegramente las 417 habitaciones, convirtiéndose en la reforma más completa llevada a cabo en el establecimiento desde que fuera inaugurado en 1974. En la obra se ha procedido a la renovación integral de todas sus instalaciones y zonas comunes, además de la ampliación y mejora de la oferta gastronómica y de ocio.

El inmueble será gestionado por Barceló, la segunda hotelera de España por tamaño, que sigue apostando por el modelo de gestión o alquiler frente a la propiedad. En las cuentas de 2021, depositadas hace dos semanas en el Registro Mercantil, el segundo grupo hotelero de España con 270 inmuebles y 62.000 habitaciones en todo el mundo, admitía que había resistido mejor de lo previsto el tsunami del coronavirus, pero que todavía le quedaba un largo trecho por recorrer para volver a las cifras precrisis.

Los resultados de 2021 confirmaron que recortó a la mitad las pérdidas registradas en 2020, pasando de 99,4 a 45,6 millones y que las ventas se dispararon un 78% hasta los 1.698 millones de euros al cierre del pasado ejercicio. En cualquier caso, ambos indicadores se encuentran todavía muy lejos de los niveles previos a la crisis del coronavirus, cuando facturó 2.850 millones y obtuvo un beneficio neto de 134 millones de euros.

La meta que se ha fijado a corto plazo es salir de pérdidas este mismo año, alcanzar un beneficio neto de 48,4 millones de euros y volver a los beneficios previos a la pandemia al cierre de 2023. La deuda se ha duplicado entre 2020 y 2021, pero sigue siendo muy baja (365 millones).

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