Los precios de los alimentos subieron en mayo al ritmo más alto en 28 años

El INE confirma la subida del IPC hasta el 8,7%, impulsada por alimentación y carburantes

Pescadería de un supermercado en el País Vasco.
Pescadería de un supermercado en el País Vasco.

Las gasolinas, aceleradas por la subida del precio del petróleo, provocaron la vuelta al alza de la inflación en el mes de mayo, que avanzó cuatro décimas hasta un 8,7% interanual tras tocar techo en marzo con un 9,8%. El INE ha confirmado el dato adelantado hace dos semanas. Y, si bien en meses anteriores el precio de la electricidad fue el artífice del encarecimiento de la cesta de la compra, ahora han sido otros dos elementos también influidos por la guerra de Ucrania: las gasolinas y los alimentos.

Aunque las gasolinas, a través del epígrafe de transportes, fueron las principales responsables de la subida, aportando 2,5 décimas a los precios, la subida de los alimentos el mes pasado fue histórica. Un 11% para el apartado de alimentación y bebidas, la subida más alta desde que el INE empezó a hacer los cálculos en 1994. Pan y cereales se ven impactados de lleno por la guerra y la subida de los precios en los mercados internacionales, al ser Ucrania y Rusia grandes exportadores de grano. Los productos lácteos y la carne también suben, al hilo del encarecimiento de los piensos. Los alimentos han aportado casi dos décimas al IPC interanual.

También subieron de precio los hoteles y restaurantes, un 6,3%. La buena temporada turística y la repercusión de los costes de alimentación y energía han provocado la mayor subida de precios en este apartado en 20 años. Por el contrario, la bajada de los precios de la luz en mayo respecto a abril ha permitido que el apartado de vivienda reste décima y media a los precios, después de casi un año de alimentar el fuego inflacionista.

En términos mensuales destaca la subida de la gasolina y el gasóleo (8,6% y 3,8%), pero también la de los aceites para alimentación, un 6,8% y las harinas y cereales, un 3,6%, o la fruta un 5,9%. La electricidad, por el contrario, baja un 3,1%.

Pero son los datos interanuales de algunas partidas básicas de gran peso en la cesta de la compra los que dan la medida del episodio inflacionista que, precisamente ayer, llevó al BCE a dar por terminada la etapa de los tipos negativos o al 0%. Sobre el año pasado el aceite de oliva ha subido un 36,5%, gasolina y gasóleo se han encarecido un 23% y un 33%, la electricidad, un 30%, la pasta alimenticia, un 27,9%, harinas y huecos, un 25%, y la leche entera, un 16,7%.

Aunque alimentación y combustibles, al ser más volátiles, están excluidos de la inflación subyacente, ésta se mantiene en el 4,9%, lo que indica cómo el alza de precios se va filtrando al conjunto de la economía. Suben por encima del 4% servicios como las residencias para mayores, los artículos de belleza, los servicios de reparación de viviendas, fontanería o electricistas, las bicicletas, el calzados, los seguros o los muebles. Los hoteles y restaurantes se disparan el 45%.

La subida de la inflación habría sido de más calado de no mediar las medidas de apoyo del Gobierno. El IPC a impuestos constantes está en el 9,6% interanual, con una subida en el mes de siete décimas. El precio de la luz, que ha subido un 30% interanual, se habría disparado un 49%, según el INE. Por su parte, el IPC armonizado (calculado en términos comparables con la UE) ha subido dos décimas hasta el 8,1%. La brecha con el IPC medio de la eurozona, en el 8,1%, es de solo cuatro décimas, la más baja desde que agosto del año pasado.

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