La burbuja del ladrillo se llevó por delante al sexto banco español

En sus orígenes el banco se caracterizó por la prudencia y rentabilidad

Foto de archivo con el logo de Banco Popular.
Foto de archivo con el logo de Banco Popular. Reuters

Aunque la resolución de Popular se produjo en 2017, la integración definitiva en Santander se hizo esperar un año más, hasta septiembre de 2018. Con su absorción se puso punto y final a una entidad con 92 años de historia que llegó a ser el sexto banco del sector financiero en España.

Popular se fundó en 1926, con una gestión centrada en España, Portugal y México. Históricamente, fue una de las entidades más rentables y eficientes de España, con una gestión caracterizada por la prudencia y con un negocio enfocado en el crédito a las pymes y el crecimiento orgánico. En los años 90 el banco, controlado por la sindicatura de accionistas (ligada al Opus Dei), era un referente, precisamente, por la solvencia y la rentabilidad. No en vano, en esos años fue galardonado por la agencia de calificación británica Ibca con el título de 'el banco más rentable del mundo'.

Sin embargo, a principios de los 2000 el banco cambió de estrategia. A partir de entonces, Popular apostó por la inversión en el sector inmobiliario, que se hundió como consecuencia de la crisis económica y financiera que España sufrió a partir del año 2008.

En 2011, además, adquirió Banco Pastor, con un balance construido a base de ladrillo y sin pedir ayudas. Un año más tarde, el banco mantuvo su apuesta y no solo no aportó activos a Sareb, sino que aportó capital al banco malo. Para escapar a la inyección de dinero público recurrió a una ampliación de capital, operación que repitió en 2014 y 2016. En ese año, el banco registró unas pérdidas históricas por 3.485 millones.

Las dudas sobre su viabilidad se fueron acentuando en los mercados y tanto la cotización en Bolsa como la fuga de capitales desangraron al banco hasta el punto de ser intervenido por las autoridades europeas. En ese momento, Santander salió al rescate de la entidad quebrada y se hizo cargo para evitar el colapso de los mercados y la pérdida de dinero de para clientes y depositantes.

Con la suma del negocio bancario que tenía Popular en ese momento, Santander anunció que se convertiría en la primera entidad del mercado español en cuota de mercado en créditos y depósitos. No obstante, la entidad también tuvo que realizar una ampliación de capital por 7.000 millones de euros con el objetivo de digerir la absorción, ya que no recibió ninguna ayuda pública.

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