Proteger la creación de empleo con una política de contención de costes

Los datos de empleo del mes de mayo continúan mostrando un vigoroso ritmo de crecimiento, que se refleja tanto en las cifras de nuevos afiliados a la Seguridad Social como en la caída del paro registrado. El quinto mes del año se ha cerrado con 213.643 nuevos cotizantes, en línea con meses de mayo anteriores, correspondientes a años de vacas gordas para el empleo, lo que supone un total de 20.232.723 inscritos, es decir, un 5% más que en 2021. La cifra más llamativa, y también simbólica, es la que arroja el paro registrado, que ha caído en 100.000 personas y se sitúa por debajo de tres millones por primera vez desde los albores de la crisis de 2008. Entre las notas destacadas que deja el análisis de las cifras oficiales figuran los datos sobre empleo indefinido, con 730.427 nuevos contratos, lo que constituye la cifra más alta en cualquier mes de la serie histórica, y supone el 44,5% de todas las nuevas contrataciones de mayo. También el empleo juvenil ha tenido un buen comportamiento, con un importante descenso en el número de parados menores de 25 años, que se redujo en 21.973 personas, lo que supone el 10% menos. En tasa interanual, los jóvenes son quienes más se ha beneficiado de la caída del desempleo, ya que se ha reducido el 38,1% en un año.

La importancia de todos esos datos cuantitativos de creación de empleo resulta especialmente relevante por el contexto económico en el que se han producido, marcado por una elevada dosis de incertidumbre, un aumento notable de la inflación, un horizonte de evolución de la política monetaria menos acomodaticio, una crisis energética todavía no resuelta y un conflicto bélico que continua tensionando la coyuntura económica internacional. Pero el análisis nominal de las cifras pierde brillantez cuando se sustituye por un acercamiento cualitativo al perfil de los nuevos contratos, en los que abundan los de duración temporal, que han crecido cuatro veces más que los indefinidos. Es el caso de los contratos por circunstancias de la producción y los de sustitución, que han aumentado un 26%, y en menor medida los fijos discontinuos, cuyo número se ha estancado. Ello supone que han aumentado los contratos, pero en muchos casos los trabajadores prestan sus servicios menos horas, lo que repercute en los salarios que perciben los hogares.

En general, la evolución del mercado de trabajo vendrá determinada por la fortaleza y flexibilidad con la que España pueda afrontar un futuro próximo fuertemente mediatizado por el aumento de la inflación y el rally de la energía y en el que es más necesario que nunca proteger el empleo y la viabilidad de las empresas con una política razonable de contención de costes y gastos, tanto en el sector público como en el privado.