El hidrógeno: la energía del futuro

Este mercado, en el que España está a la vanguardia, moverá 2.500 billones de dólares anuales a escala global en 2050

La economía del hidrógeno (H2) consiste en emplear el hidrógeno –un elemento abundante en la naturaleza, en el agua por ejemplo (H2O)– como fuente de energía limpia en sustitución de las energías fósiles, como petróleo o gas, que son contaminantes al producir emisiones de CO2 en su proceso de combustión-.

Si bien el hidrógeno es abundante en la naturaleza, es muy poco frecuente encontrarlo como elemento separado. En tal estado, lo encontramos, por ejemplo, en la atmósfera en sus capas más altas –debido a su baja densidad–, o bien en algunas emanaciones volcánicas. En el resto de los casos, aparece siempre en combinación con otros elementos (BBVA Research, 2022).

El hidrógeno (H2) puede extractarse mediante diversos procesos, por ejemplo, a partir del metano (CH4) –el llamado hidrógeno gris–, del carbono (C4H8) –hidrógeno negro o marrón– o del agua (H2O) –hidrógeno verde–. Si bien como vemos es más abundante en el carbono, el proceso de extracción –al igual que sucede con el metano– sí conlleva emisiones de CO2 y, por lo tanto, sería contaminante. Por el contrario, el hidrógeno obtenido del agua mediante un procedimiento denominado electrólisis que permite separar el hidrógeno del oxígeno, no es contaminante. Por ello, este último procedimiento, al no ser contaminante, nos permite obtener lo que se conoce como hidrógeno verde. En ocasiones, hablamos también de hidrógeno azul, cuando empleamos la tecnología para extractar el hidrógeno (BBVA Research, 2022).

Como vemos, las perspectivas son optimistas, ¿dónde reside por lo tanto el problema? ¿Por qué no estamos ya empleando en toda nuestra economía el hidrógeno como principal fuente de energía? Fundamentalmente por dos razones: la primera es porque es una fuente de energía costosa y resulta muy caro producirla, almacenarla y transportarla. Debido a su baja densidad, su carácter corrosivo e inflamable, así como su almacenamiento a muy bajas temperaturas, hacen muy difícil su transporte y almacenamiento (IEA, 2019). Y la segunda porque aún no somos capaces de producirla en las cantidades necesarias para reemplazar a las energías fósiles, ya que para ello necesitaríamos producir 4.500 millones toneladas al año de hidrógeno. Actualmente producimos unas 830 toneladas de hidrógeno, pero de fuente contaminante, no limpia (BBVA Research, 2022).

En el contexto europeo, se ha lanzado una Estrategia Europea para el Hidrógeno Limpio en 2020 y existe una Alianza Europea para el Hidrógeno Limpio que se ha desarrollado entre los años 2019 y 2021. Conforme a la primera, la Comisión Europea prevé invertir 400.000 millones de euros de aquí al año 2030 en el desarrollo de hidrógeno verde y las tecnologías necesarias para ello.

Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía (IEA en sus siglas en inglés) ha señalado en su informe El futuro del hidrógeno las siguientes aplicaciones de esta fuente de energía para el futuro: 1) hacer de los puertos industriales el centro neurálgico para la distribución de la energía del hidrógeno, 2) aprovechar otras infraestructuras ya existentes para llevar a cabo la distribución del hidrógeno, como los gasoductos por ejemplo, 3) extender la energía del hidrógeno a las flotas, fletes y corredores del comercio internacional, 4) lanzar las primeras rutas de transporte de hidrógeno por vía marítima, 5) promover las inversiones, la investigación y desarrollo y la legislación que favorezca la transición a la energía del hidrógeno y 6) promover la cooperación internacional para avanzar en el desarrollo de esta fuente de energía (IEA, 2019).

Prueba de la importancia creciente de esta fuente de energía es la importancia que se le está dando a efectos de cotización bursátil en las bolsas americanas. Si bien los años 2020 y 2021 no han sido muy fuertes en cotización de activos de empresas del sector –debido a las bajas inversiones en el contexto de la pandemia–, en 2022 están remontando bastante, hasta tal punto que Morgan Stanley considera que será un mercado al alza en los próximos años, ya que se espera que los países potencien considerablemente las inversiones en la energía del hidrógeno. Este mercado bursátil al alza se verificará no solo en Estados Unidos, sino en las principales bolsas del mundo, cotizando como hoy en día puedan hacerlo las empresas petroleras o gasistas. Morgan Stanley estima que el mercado del hidrógeno representará 2.500 billones de dólares en términos anuales a escala global en 2050 .

Un ejemplo de la importancia de esta fuente de energía y del creciente interés que despierta es la reciente apertura de una planta de hidrógeno verde por la compañía Iberdrola en Puertollano (Ciudad Real), con una capacidad de 800 MW de producción, proyecto que implica inversiones por valor de 1.800 millones de euros hasta el año 2027. Este modelo se expandirá, pudiendo multiplicar en 40 veces su capacidad productiva, mediante la ampliación a los proyectos de hidrógeno verde de Fertiberia en Puertollano (Ciudad Real) y de Palos de la Frontera (Huelva). (Iberdrola, 2022).

En estos días se celebra en Madrid el Congreso Europeo del Hidrógeno 2022. Nuestro país está a la vanguardia en el desarrollo de estas tecnologías y a la vanguardia de la capacidad para atraer inversión, ya que según Bank of America, casi el 40% de la capacidad en MW de proyectos de hidrógeno desarrollados en Europa se localizaron en España en el año 2021. El hidrógeno es, por tanto, la energía del futuro.

Begoña Casas Sierra es Profesora de Economía y Empresa de la Universidad Europea