Unicornios tecnológicos que se convierten en zombis

Peloton, Carvana o DraftKings son algunas de las firmas que no han conseguido la rentabilidad en su pico de negocio

Bicicleta de Peloton, empresa de equipos de ejercicio.
Bicicleta de Peloton, empresa de equipos de ejercicio. reuters

En la última burbuja, los mercados de deuda contribuyeron a crear una serie de firmas zombis con mucho efectivo, pero sin capacidad para salir de un agujero operativo. Esta vez han sido los mercados los que han reforzado los balances con capital barato. Pero muchas empresas no han aprovechado el colchón para ordenar sus modelos. Son unicornios que corren el riesgo de convertirse en zombis.

 

En la pandemia, la abundancia de capital y los cambios en los hábitos hicieron que los inversores estuvieran dispuestos a pujar por firmas que buscaban el crecimiento de los ingresos. Peloton vio cómo su capitalización alcanzaba casi 50.000 millones de dólares. Llenó sabiamente sus arcas, cotizando y vendiendo luego más acciones a un precio más alto. Pero no ha resuelto su modelo, y en el último ejercicio ha fundido unos 2.500 millones. Admite que está escasamente capitalizada, por lo que ha acordado pedir más préstamos. Ello debería de evitar que se hunda, pero no dice mucho sobre su fórmula.

Carvana está en una situación similar. El vendedor de coches usados de 7.000 millones incineró más de 3.000 millones en doce meses. Una serie de ofertas de acciones y deuda han mantenido el espectáculo y la expansión. Desde marzo, ha comprado un rival por 2.200 millones, y ha vendido 4.500 millones en acciones y deuda. Pero si no puede hacer caja cuando los clientes están dispuestos a pagar grandes primas, es difícil ver cuándo lo hará.

El bróker de apuestas online Draft­Kings demuestra que es difícil ganar dinero en sectores de rápido crecimiento con una competencia feroz. La firma de 5.000 millones gastó casi 500 millones en 2021. Tiene más de 2.000 millones en efectivo, pero los analistas esperan que funda la mitad en tres años.

No están solas. Numerosas firmas más pequeñas y especulativas, que deberían haber seguido sin cotizar, han salido a Bolsa a través de SPAC. De áreas como los taxis aéreos, el espacio y el coche autónomo, están a años de distancia, en el mejor de los casos, de producir un exceso de flujo de caja. Se unirán a las del último boom en la tierra de los muertos vivientes.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías