Criptocrash: ¿corrección o bofetada de realidad?

La incipiente industria de los criptoactivos, obligada a replantearse su futuro

Bitcóin pulsa en la foto

El florido universo de las monedas virtuales está viviendo una poda primaveral antológica. El bitcóin se ha desplomado en 2022 un 35%, el Ethereum un 44%, el Cardano un 58%... Y estas son las divisas más fuertes. Otras más pequeñas, como Fantom o Terra USD, han perdido más del 80% de su valor. La exuberancia (irracional) con la que crecía este jardín invitaba a la purga. Ahora bien, ¿cuántas de estas criptomonedas sobrevivirán? ¿Ha habido un crecimiento desmedido?

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ponía el jueves durante una conferencia financiera números a lo desorbitado del mundo de los activos digitales. “Hace cinco años, el valor total de este mercado era de 16.000 millones de dólares, para llegar a valer a finales de 2021 cerca de tres billones de dólares”. Es decir, que se ha multiplicado casi por 200. Cos volvía a insistir en que la historia financiera indica que ante un crecimiento tan meteórico de un tipo de activo no regulado es necesario que las autoridades tomen medidas.

El gran boom del dinero virtual es relativamente reciente. Aunque la primera criptomoneda, el bitcóin, lleva existiendo desde 2010 no fue hasta que llegó la pandemia cuando millones de personas se sumaron a esta moda. Desde marzo de 2020 (con media humanidad confinada) hasta agosto de ese mismo año, el precio de los bitcóin se multiplicó por 8.

Esta galopante revalorización invitó a una legión de nuevos inversores, especialmente jóvenes, a animarse a surfear esta nueva ola de los criptoactivos. Pero el furor por el dinero virtual no se quedó en la legión de millennials fanáticos de la informática y la tecnología que llegaron primero. Los lanzamientos de nuevas monedas virtuales y tokens se fueron acompañando con el desarrollo de toda una nueva industria: granjas de ordenadores en Canadá diseñadas para poder ser alquiladas por “mineros” de bitcóins deseosos de desencriptar nuevas monedas; plataformas de intermediación, como Coinbase, que salían a Bolsa con el aval de los cientos de millones de dólares ingresados en comisiones; fondos de capital riesgo domiciliados en Luxemburgo, Gibraltar o Malta, que buscaban poder institucionalizar la inversión para alcanzar mayor público...

¿Qué ha pasado con las ‘stablecoins’?

  • Concepto. Las llamadas “monedas estables” son criptomonedas diseñadas para minimizar la volatilidad del precio de estas, en relación a un activo “estable” o cesta de activos. Suelen estar ligadas a divisas convencionales, como el dólar. El garantizar esa paridad les permitía transmitir una confianza entre los usuarios, de modo que pudieran ser usadas para varias funciones. Una de ellas, servir como colateral para inversores interesados especular con otras criptomonedas.
  • Terra. El gran problema con las stablecoins es que esa garantía de paridad está respaldada solamente por un algoritmo, no por la compra real de activos. Así que, cuando hay un momento desconfianza y todo el mundo empieza a vender, no hay forma de cumplir con el ratio de conversión prometido. Es lo que le pasó a la moneda Terra USD el jueves, cuyo valor pasó de 0,995 dólares el lunes pasado (paridad casi perfecta) a 0,16 dólares el viernes.
  • Tether. Terra USD no era una moneda estable muy utilizada, pero sus problemas se han acabado extendiendo a otras stablecoins más asentadas, como Tether. En la sesión del jueves, hubo un momento que su valor se llegó a caer un 5%.

Dinero a espuertas

A medida que llegaban más y más inversores, , las principales compañías del sector aumentaban sus presupuestos de publicidad. La firma española Bit2Me desplegó una potentísima campaña de cartelería, en marzo de 2021, en las principales ciudades españolas... mientras el Banco de España y el Gobierno lanzaba avisos de preocupación, recordando a la población que las criptomonedas son un activo no regulado y de riesgo.

Los reguladores euroepos y norteamericanos llevan dos años buscando la forma de regular este proceloso universo. La Comisión Europea quiere que la nueva directiva sobre criptoactivos entre en vigor en 2024, y en Estados Unidos varios senadores están promoviendo una regulación específica para las stablecoins.

Los gigantes de Wall Street también se han visto deslumbrados por el fulgor del dinero virtual. Bank of America cayó rendido ante los activos digitales. “Creemos que llegarán a ser una nueva clase de activo financiero más”, como la Bolsa o los bonos. La gestora de fondos Fidelity creó un grupo de trabajo para avanzar en la regulación de los criptoactivos y el banco Goldman Sachs negocia con Coinbase un préstamo en el que la garantía son bitcóins.

¿Ha habido burbuja?

El desplome de las monedas electrónicas de los últimos meses lo ha precipitado el banco central de Estados Unidos. La Reserva Federal se ha visto obligada a subir los tipos de interés para contener una subida desbocada de los precios. El fin del dinero fácil ha provocado caídas masivas en Bolsa, y también en los criptoactivos.

Joaquín Casasús es socio y director general de Abante Asesores. El financiero explica que en estos últimos meses se ha podido comprobar que el bitcóin no ha cumplido con algunas de las promesas que blandían sus defensores. “Ni es un activo refugio, ni permite descorrelacionarte de la Bolsa, ni te protege cuando hay una inflación muy alta”.

Ahora bien, su visión sobre si ha habido una burbuja en los criptoactivos es más matizada. “Algo de burbuja ha habido, pero tampoco se puede comparar con las burbujas históricas como la de los tulipanes o las de las empresas puntocom. Aquí hay detrás una tecnología de procesamiento descentrlizado, el ‘blockchain’, que puede aportar valor. Lo que está por ver es qué monedas virtuales y proyectos acaban sobreviviendo”.

Víctor Alvargonzález, socio fundador de la firma Nexstep, se muestra como un gran defensor de la tecnología que subyace en los criptoactivos, el blockchain. “Creo que estas correcciones van a ser buenas para esta industria, al separar el grano de la paja. El concepto que hay detrás me parece brillante, y que puede ser útil, pero ha habido demasiados usuarios inexpertos y demasiada especulación”.

Uno de los mayores expertos en España sobre dinero fiduiciario y criptodivisas es Emérito Quintana, asesor del fondo de inversión Numantia Patrimonio. A su juicio, las correcciones que se han producido son perfectamente normales para un activo relativamente nuevo. “Hay que tener en cuenta que más del 65% de los bitcóin no han cambiado de manos en el último año, un máximo histórico. Lo que indica que la mayor parte de la volatilidad está generada por nuevos jugadores, que han entrado aquí con una visión puramente cortoplacista y especulativa”.

Su fondo no puede invertir directamente en bitcóins, al no estar regulado, pero lo hace de forma indirecta a través de la empresa estadounidense Microstrategy, que invierte casi toda su caja en comprar bitcóins. La firma ha gastado casi 4.000 millones de dólares, a un precio medio de 30.000 dólar por bitcóin (el precio de cotización actual).

Comprar acciones de Microstrategy se ha convertido en una vía indirecta para llegar a las criptomonedas. Claro que su futuro ha quedado totalmente ligado al bitcóin y su cotización ha caído un 70% en el año.

Otra fórmula es la compra de fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés), ligados a criptomonedas. Esta figura está aceptada en países como Alemania, Suecia y Suiza. En cambio, Estados Unidos lleva meses debatiendo sobre si aceptar este tipo de solución. “Creo que al final tendrán que hacerlo”, considera Quintana.

Además de empresas y fondos cotizados, también hay incluso países apostando con fuerza por el bitcóin. Es el caso de El Salvador, que desde 2021 acepta este activo con dinero de curso legal y destina parte del presupuesto a comprar bitcóins. El reciente desplome ha puesto contra las cuerdas a sus cuentas públicas. Demasiada volatilidad para lo que ha demostrado hasta el momento ser poco más que un activo especulativo, sin apenas uso en la economía real.

Dólar digital

Ante el empuje de la tecnología blockchain y los criptoactivos, varios países están estudiando fórmulas para lanzar sus propias divisas digitales. Ignacio Cantos, director de inversiones de la firma atl Capital, entiende que estos desarrollos también explican parte del colapso de los últimos meses. “Una moneda que no tiene el respaldo de un banco central es más difícil que tenga éxito. Cuando inviertes en criptoactivos muchas veces no tienes claro qué hay detrás. Creo que muchos de los proyectos acabarán desapareciendo”, razona.

Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano Partners, es de la misma opinión. “Las criptomonedas se han vendido como una moneda alternativa, pero se han acabado comportando como un activo altamente especulativo. Ha habido muchísimos jugadores que han acabado aprovechando el vacío legal que reina en este ámbito para buscar arbitrajes regulatorios”.

Aunque el viernes ya hubo un cierto rebote, ningún experto se atreve a aventurar hasta cuándo llegará la profunda limpia en los criptoactivos. Eso sí, todos coinciden en que los proyectos más fuertes y que aporten más valor conseguirán prevalecer.

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