Un primer trimestre de excelentes resultados que será un reto mantener

Los resultados de las empresas españolas durante el primer trimestre de 2022 continúan mostrando una excelente velocidad de crucero, fruto de una actividad ya liberada mayoritariamente de los grilletes que impusieron las restricciones sanitarias durante la pandemia. Tras un último trimestre de 2021 en el que registraron un beneficio histórico, las cotizadas que han rendido cuentas trimestrales ante los inversores han cerrado este periodo con un crecimiento del beneficio de un 51% más que en el mismo periodo del año anterior. La recuperación de las grandes empresas, que se refleja también en el ebidta y los ingresos, deja cada vez más atrás las pérdidas que tuvieron que asumir durante el Gran Confinamiento y que alcanzaron los 9.444,5 millones de euros. Lo hace mayoritariamente en un contexto de recuperación de la actividad, pese que en algunos sectores, como el turístico, se esté luchando todavía contra los números rojos.

Aunque el primer trimestre de año ha estado marcado por el cruento estallido de la guerra de Ucrania, las cifras del negocio solo reflejan en una pequeña parte el recrudecimiento de las condiciones que ha provocado el conflicto y sus consecuencias en todos los órdenes, especialmente en lo que se refiere a la crisis energética y a su efecto en la inflación. Pese a ello, en general los resultados de las compañías muestran el saneamiento y solidez de una gestión que ha tenido que superar el duro reto de una crisis histórica y de una recuperación rodeada de factores de incertidumbre, al que hay que sumar unos próximos meses que estarán jalonados de interrogantes. En ese sentido, el desafío que aguarda a las cotizadas españolas de cara a mantener los resultados va a estar fuertemente condicionado por el aceleramiento de la inflación, las tensiones de una guerra que muestra perspectivas de enquistamiento, los crecientes problemas de suministros y el anunciado endurecimiento de la política moneteraria durante el segundo semestre del año.

Con la excepción de sectores como el de la banca, cuyos márgenes se beneficiarán de la subida de tipos que prepara el BCE, el de la energía o los relacionados con las materias primas, como la siderurigias, buena parte de las cotizadas tendrán que concentrar sus esfuerzos es evitar la contracción de sus márgenes, así como de apostar de nuevo por la disciplina financiera en un entorno de incremento de los costes de financiación provocado por la normalización de la política monetaria.