Villa Magalean, un viaje por los mejores talleres creativos de Europa

Situada en Hondarribia, cuenta con ocho habitaciones repletas de diseño

Tiene un spa y un restaurante gastronómico

El hotel es una villa de los años cincuenta, cuya reforma es del arquitecto Iñaki Biurrun.
El hotel es una villa de los años cincuenta, cuya reforma es del arquitecto Iñaki Biurrun.

En la bella localidad pesquera de Hondarribia (Gipuzkoa), en la desembocadura del río Bidasoa, arropado por el monte Jaizkibel y cerca de los Pirineos se encuentra el hotel boutique Villa Magalean, con cuatro estrellas, el Spa Henriette y el restaurante Mahasti incluidos. Villa Magalean es el sueño del matrimonio formado por Caroline Brousse y Didier Miqueu, con negocios en el mundo del vino en Burdeos y en el sector de los alojamientos con encanto en Francia, hecho realidad en 2017. Cinco años antes adquirieron Villa Albertine, una villa de los años cincuenta de estilo neovasco, que Brousse recordaba desde niña. De la reconstrucción total del edificio se encargó el arquitecto Iñaki Biurrun, con la premisa de guardar el máximo parecido con las villas del entorno de aquella época.

En el salón biblioteca luce una lámpara de Lladró.
En el salón biblioteca luce una lámpara de Lladró.

Así fue como se empezaron a poner los cimientos de Magalean –cuyo significado proviene de magal, que en euskera significa regazo, falda, amparo–. Ese fue el propósito de sus propietarios, que ahora encarna la directora del hotel, Susana Cardarelli, y todo su equipo, y no es otro que ofrecer a sus huéspedes la calidez de una gran casa familiar con prestaciones hoteleras refinadas.

En tres alturas se reparten los 700 metros cuadrados del hotel, que cuenta con ocho habitaciones (dos de ellas, suites), a partir de 250 euros, todas ellas con balcón y terraza, bautizadas con nombres que hacen referencia a la zona, como La Marina, el ba­rrio de pescadores; Guadalupe, el santuario que guarda desde lo alto la ciudad; Getaria o Pasajes, con detalles como una radio vintage Marshall o cuadros de Iñigo Manterola.

Las estancias están decoradas con muebles de XVL Collection.
Las estancias están decoradas con muebles de XVL Collection.

La reconstrucción respetó los códigos arquitecturales de los años cincuenta y anteriores: vigas talladas, balcones en hierro forjado, revestimientos de piedra en las ventanas, azulejos andaluces, molduras, frisos, parquet y suelos antiguos...

La decoración interior es una combinación del estilo art déco de los años cincuenta con el actual, donde la coordinación de colores, de formas y de materias es clave. Un viaje por algunos de los mejores talleres creativos de Europa donde se conjugan saber hacer y contemporaneidad.

Los tejidos proceden de Holland & Sherry (Inglaterra).
Los tejidos proceden de Holland & Sherry (Inglaterra).

Además, es la consecuencia de la búsqueda de objetos tradicionales, testigos de los usos y costumbres de la región, que se han adquirido en subastas y mercadillos. El resultado final es un ambiente que reconforta, al no haber estridencias. El espacio es un canto al diseño y el buen gusto. Los muebles y accesorios respiran diversas influencias, como el estilo actual para el mobiliario atemporal de Eihcholtz (Holanda), o el mobiliario contemporáneo, bello, sobrio y simple de XVL Collection (Bélgica).

Los tejidos proceden de Holland & Sherry (Inglaterra), con materias nobles como la lana, el lino y los terciopelos; el toque de fantasía atemporal y moderno lo ponen las lámparas Karman Lights (Italia) que recorren la escalera; el color lo aportan una vidriera de Vanessa Dazelle y una impresionante lámpara de Lladró (España), que ilumina la biblioteca Albertine, que debe su nombre a la anterior propietaria de la villa y a la heroína e intelectual francesa. Es un lugar de reencuentro con la historia, con la cultura, con las imágenes y las letras, a través de una librería en la que destacan obras de la literatura vasca, española, francesa y anglosajona.

En la escalera hay lámparas de Karman Lights (Italia) y una vidriera de Vanessa Dazelle.
En la escalera hay lámparas de Karman Lights (Italia) y una vidriera de Vanessa Dazelle.

Uno de sus tesoros escondidos en la planta baja es el Spa Henriette –llamado así en recuerdo a la primera mujer esteticista de Hondarribia–; está concebido desde una óptica holística del cuidado y el bienestar, que propone un paseo sensorial a través de un viaje ancestral que recuerda a las antiguas termas, con hamam, mesa de exfoliación, ducha de experiencias que combina aromaterapia con luminoterapia y sauna. Utiliza productos de la marca Cinq Monde (la misma que en los artículos de aseo), un festival de aromas, plantas, aceites y bálsamos.

En las mesas del restaurante Mahasti hay lámparas de Kartell.
En las mesas del restaurante Mahasti hay lámparas de Kartell.

Otro atractivo es el restaurante, abierto al público en general, que ensalza la cocina vasca, con verduras, pescados de la lonja de Hondarribia y Pasaia, quesos vascos seleccionados y afinados por Benat (San Juan de Luz), carnes de productores regionales y helados y yogures artesanales.
Una cocina de proximidad que firma el cocinero irunés Markel Ramiro, primera promoción del Basque Culinary Center, y que cuenta con asesoramiento del cocinero Juan Carlos Ferrando, con restaurante propio en Logroño. Sobre las mesas, unas lámparas de Kartell y porcelana de Haviland (Francia), una de las últimas casas de Limoges. Tiene una vinoteca seleccionada por Miqueu, propietario, productor y comerciante de Burdeos. www.magalean.com.

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