Madrid y País Vasco son líderes en pensiones y condiciones de empleo de la población sénior

Los vascos cobran la jubilación media más alta: 1.460 euros en promedio

Andalucía, Extremadura y Canarias se sitúan a la cola

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España peina canas, igual que su mercado laboral. Hay 15 millones de personas mayores de 55 años en este país. Según las proyecciones del INE, para 2035 la esperanza de vida aumentará entre 2,3 y 3,2 puntos respecto a los valores actuales, lo que significa que los hombres alcanzarán en promedio los 83 años de edad y las mujeres los 87. Es una realidad imparable para la que no todas las autonomías están igual de preparadas. Madrid y País Vasco llevan la delantera al tener los mejores indicadores en cuanto a empleo, pensiones y en general, en la integración de las personas mayores en la vida social y económica de estos territorios. Así se desprende del Ranking de territorios por la economía sénior 2021, elaborado por la Fundación Mapfre.

La pensión media más alta se localiza en el País Vasco, con 1.460 euros en promedio. Le siguen Asturias y Madrid, con 1.430 y 1.387 euros, respectivamente. También tiene la tasa de desempleo más baja entre las personas mayores de 55 años de edad. Es de apenas un 6,8%, casi tres veces menos que en Canarias, que tiene al 19,1% de este sector de la población en paro. Los vascos ostentan los mayores patrimonios medios en sus planes de pensiones; cuentan con 18.994 euros de media; los madrileños, por su parte, ahorran en promedio 13.397 euros, ocupando la tercera posición en este indicador.

La capital encabeza la lista de comunidades con mayor tasa de actividad entre los adultos mayores (31,8%) y está en la tercera posición en el número de autónomos, con más de 64.700. Sin embargo, cae hasta el puesto número 11 en cuanto a la tasa de ocupación y de desempleo. Más allá de este terreno, el informe también aporta información acerca de los servicios sociales y de salud con los que cuenta cada comunidad autónoma para atender a las personas mayores.

Se observa que Madrid es la región en la que más personas de la tercera edad reciben ayuda a domicilio por cada 10.000 habitantes (933) y también donde hay más servicios de teleasistencia (1.563). En cambio, se encuentra en un nivel medio bajo respecto al número de plazas de atención que tiene disponibles tanto en centros residenciales como en viviendas para mayores.

En el terreno de las plazas geriátricas, la mejor posicionada es Castilla y León, que cuenta con el mayor número de estancias por cada 10.000 habitantes; a su vez, es la segunda comunidad con más personas de la tercera edad (41,2%), solo superada por Asturias, donde el 42,5% de su población tiene 55 años o más. Dispone, además, del mayor número de centros residenciales, solo superada por Extremadura. La autonomía actualmente gobernada por Fernando Mañueco es la cuarta mejor posicionada en el ranking de este informe; la tercera es Navarra, que tiene la segunda mejor tasa de empleo, de esperanza de vida y de edad media de jubilación. Los navarros presentan asimismo el segundo mayor patrimonio medio en los planes de pensiones, con 15.733 euros.

Las últimas de la fila

Todas las autonomías tienen rango de mejora, pero hay algunas que son menos amables con las personas mayores. Tienen menos espacios públicos y sanitarios dedicados a ellos, su participación política es reducida, al igual que sus oportunidades para obtener un empleo o gozar de una pensión digna. Andalucía, Extremadura, Canarias y Murcia se posicionan al final de la lista, al menos en lo relacionado con las condiciones de trabajo y jubilación.

Los extremeños tienen la pensión media más baja de toda España, con 987,59 euros. Su tasa de desempleo es de las más altas, el 17,35%, y su esperanza de vida, de las más bajas: 81 años. Las condiciones de los andaluces mayores de 55 años son similares, aunque su tasa de ocupación es aún menor, apenas del 18%. Canarias y Murcia, por su parte, tienen el menor patrimonio medio en los planes de jubilación, con 7.050 y 6.210 euros, respectivamente.

El estudio pone de relieve las discrepancias que existen sobre la economía sénior en las distintas regiones y demuestra que, a pesar de representar el 26% del PIB y el 60% de todo el consumo nacional, los mayores de 55 años siguen siendo minusvalorados. No obstante, alimentan la demanda agregada e impulsan la creación de nuevos bienes y servicios.

La brecha digital, otro tema pendiente

El vuelco a la digitalización ha puesto en aprietos al colectivo de trabajadores con más de 45 años. Según un estudio publicado el año pasado por la Fundación Seres, el 80% de los jóvenes entre 16 y 24 años dispone de capacidades digitales en España. La cifra cae hasta el 35% para las personas entre 55 y 74 años de edad. En ese entonces, el informe ponía de relieve que su falta de conocimiento no es un tema de capacidades reales, sino de percepción, prejuicios y estereotipos que aún se conservan en la sociedad española.

En ese mismo año, el 50% de los desempleados de larga duración eran mayores de 50 años, lo que demuestra que el problema del paro se centra en sectores muy concretos de la población. Su situación se agrava porque las políticas de protección de los desempleados se concentran en otros colectivos, como los jóvenes o personas de renta baja, pero no se considera a los adultos mayores. En un país como España, en el que la elevada tasa de desempleo constituye uno de los principales problemas sociales, aparte de un drama personal, y la propia viabilidad del sistema de protección social está en peligro por esta realidad, ampliar la base laboral por sus extremos debería convertirse en una prioridad política. En suma, es necesario capacitar al personal sénior a fin de que no continúen engrosando las filas del paro.

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