Lagarde prepara el fin de las compras de deuda pero apunta a un mayor deterioro económico

La compra neta de activos finalizará en el tercer trimestre, sin que ello suponga un alza de tipos posterior inmediata

Lagarde advierte del "severo" impacto de Ucrania en la economía de la zona euro y augura créditos más caros

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE Getty Images

El Consejo de Gobierno del BCE reunido hoy en Fráncfort ha decidido ir preparando el terreno con todas las cautelas para una posible subida de tipos y de entrada, ha avanzado que pondrá fin a las compras netas de deuda en el tercer trimestre, paso previo para encarecer el precio del dinero y que anunciaría en la reunión de junio. Pero la institución sigue sin comprometerse en firme a una subida de tipos pese al alza desbocada de los precios. Su presidenta Christine Lagarde ha destacado de hecho el impacto de Ucrania sobre la economía de la zona euro y augurado créditos bancarios más caros.

La reunión concluye por tanto con una de cal y otra de arena respecto a un alza de tipos en la zona euro, mientras se agrava el dilema para el BCE entre la inflación y el crecimiento. En el comunicado posterior al encuentro, el BCE explica que "la inflación ha aumentado significativamente y continuará siendo elevada durante los próximos meses, debido principalmente al notable encarecimiento de los costes de la energía. Las presiones inflacionistas se han intensificado en muchos sectores". Y avanza que "el Consejo de Gobierno ha considerado que los nuevos datos disponibles desde su última reunión refuerzan su expectativa de que las compras netas en el marco de su programa de compras de activos deberían concluir en el tercer trimestre".

El encuentro de hoy llega ya con el plan extraordinario de compras antipandemia finalizado, del que solo se ha prolongado la reinversión de los vencimiento. Pervive el programa tradicional (APP), cuya reducción el BCE decidió acelerar en la pasada cita de marzo. Así, en el mes de abril, las compras netas de activos serán de 40.000 millones de euros, del 30.000 millones en mayo y de 20.000 millones en junio.

El tercer trimestre será por tanto el momento en que el BCE dejará previsiblemente de incrementar el tamaño de su balance, para preparar el terreno a una subida de tipos a la que Christine Lagarde en todo caso ha evitado comprometerse. Es más, la presidenta del BCE se ha mostrado especialmente prudente, al afirmar que la guerra de Ucrania está afectando "severamente" a la economía de la zona euro y al avanzar que las entidades van a seguir endureciendo la concesión de crédito, sin duda un elemento negativo para el crecimiento.

El comunicado del BCE confirma que el alza de tipos no llegaría necesariamente a continuación del final de las compras netas de activos, sino algún tiempo después, lo que deja margen para abordar esa subida más adelante. "Puede ser una semana o meses después", ha advertido Lagarde. El comunicado añade que "cualquier ajuste de los tipos de interés oficiales del BCE tendrá lugar transcurrido algún tiempo desde el final de las compras netas del Consejo de Gobierno en el marco del APP y será gradual".

También reitera que, de cara al futuro," la política monetaria del BCE dependerá de los nuevos datos y de la evolución de la evaluación de las perspectivas por el Consejo de Gobierno". Y en las actuales condiciones de elevada incertidumbre, la institución se deja margen de maniobra y "las opciones abiertas, la gradualidad y la flexibilidad en la ejecución de la política monetaria". En definitiva, la posibilidad de aplazar una subida de tipos si el crecimiento se ve dañado más de lo previsto pese al alza de los precios.

El BCE anunciará en junio nuevas previsiones económicas para la zona euro, que Lagarde ha reconocido son especialmente difíciles de elaborar en un entorno bélico en Europa como el actual. Ha señalado que en sus previsiones no contarán únicamente con los modelos e indicadores económicos habituales. "Confiamos en nuestros modelos pero probablemente habrá errores, es lo que sucede en el caso de una guerra. Quién sabe cuál será el impacto de la guerra de Ucrania", ha advertido Lagarde. Así, el BCE tendrá en cuenta en su análisis no solo los indicadores económicos, como referencias clave como las alzas salariales o las expectativas de inflación, sino la experiencia histórica de otros conflictos."El impacto de la guerra en la economía dependerá de cómo evolucione el conflicto, del efecto de las actuales sanciones y de posibles medidas adicionales", explica el BCE.

En rueda de prensa, que Lagarde ha atendido de forma telemática por su reciente contagio de coronavirus, la presidenta del BCE ha defendido que el banco central está en un proceso de normalización monetaria, pese a los pequeños pasos que está dando en su retirada de estímulos. Aunque en el propio Consejo de Gobierno del BCE hay miembros abiertamente partidarios de preparar claramente el terreno para la subida de tipos, según revelan las actas de la reunión de marzo.

El mercado descuenta en todo caso que el BCE elevará los tipos antes de que termine 2022. La inflación sigue sin dar tregua a la zona euro, ante el encarecimiento de la energía y los alimentos. Los precios subieron en marzo el 7,5%, récord absoluto desde la creación de la divisa europea, y las expectativas de inflación a cinco años, un indicador muy relevante para el BCE, se han disparado a máximos de la última década y se sitúan en el 2,4%, por encima del objetivo del 2% del mandato del banco central. La debilidad del euro, que se deprecia más del 5% desde febrero frente al dólar, acentúan además las presiones inflacionistas, elevando el coste de la importación de materias primas.

Pero el BCE afronta también el rápido aumento del coste de financiación en las últimas semanas, con una fuerte subida de las rentabilidades de la deuda. La institución se debate de nuevo entre el mandato de la estabilidad de precios y su objetivo de garantizar unas condiciones estables de financiación, en un entorno de máxima incertidumbre económica y en el que se amplía su distancia frente a la respuesta de otros bancos centrales. Así, la Fed ya subió tipos en marzo y prepara un alza de 50 puntos en mayo y el inicio de su reducción de balance. Y el Banco Central de Canadá anunció esta semana una subida de 50 puntos básicos, la mayor en los últimos 22 años.

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