Las finanzas de Putin pueden sobrevivir a un embargo a la energía

Las reservas libres de sanciones, la subida del petróleo y la propaganda amortiguarían el golpe

El presidente ruso, Vladímir Putin.
El presidente ruso, Vladímir Putin. reuters

La economía rusa seguirá pitando aunque deje de exportar energía a Europa. Las reservas libres de sanciones, el aumento de los precios del petróleo y una máquina de propaganda bien engrasada amortiguarían el golpe. Eso hace más creíbles las amenazas del presidente Vladímir Putin de cortar el gas al bloque.

 

A primera vista, un embargo energético, ya sea impuesto por Rusia o impuesto a Putin por Europa, parece un golpe mortal para las finanzas del país. Ya se prevé que su economía se contraiga hasta un 15% este año gracias a las sanciones occidentales.

Sin embargo, el presupuesto de Putin podría ser relativamente resistente. Alrededor de 9 billones de rublos, o 125.000 millones de dólares, de los ingresos del Gobierno provinieron del petróleo y el gas el año pasado. Europa representó alrededor del 40% de las exportaciones en valor, lo que implica un golpe a los ingresos de Moscú de hasta 50.000 millones de dólares, o el 15% de la cifra del año pasado. Entonces, el superávit presupuestario fue de 7.000 millones.

Sin embargo, el aumento de los precios de la energía ayudará. Aunque la falta de oleoductos dificulta el desvío de gas, el petróleo puede enviarse a otros lugares. Y el crudo y los productos petrolíferos representan las tres cuartas partes del valor de las exportaciones energéticas de Rusia. El año pasado, el precio medio del petróleo rondaba los 71 dólares por barril, mientras que hoy cotiza en torno a los 108 dólares. Ello implica que Moscú podría reducir las exportaciones de petróleo en aproximadamente un tercio sin perder ingresos. Y es probable que los precios sigan subiendo después de un embargo, lo que compensaría cualquier descuento que Moscú tuviera que ofrecer a los compradores.

Por supuesto, el descenso previsto del 15% del PIB este año también afectará a los ingresos y aumentará el déficit presupuestario. Pero los esfuerzos propagandísticos de Putin en tiempos de guerra ayudarán. El Kremlin ha utilizado los medios de comunicación progubernamentales para preparar a la población para los tiempos difíciles, lo que le ha permitido reducir los gastos, como los 20.000 millones de dólares gastados en sanidad el año pasado, al tiempo que ha restringido el presupuesto de defensa, de 49.000 millones. Putin podría permitir la depreciación del rublo. Ello aumentaría los ingresos en rublos generados por las exportaciones.

Por último, el presidente ruso aún dispone de unos 160.000 millones de dólares de reservas que no se ven afectadas por las sanciones occidentales, una vez restados unos 140.000 millones en oro que Washington está tratando de impedir que se moneticen. Recurrir a esas reservas y a los 50.000 millones de dólares de fondos presupuestarios que tiene escondidos podría ganar tiempo hasta que se puedan reorientar más exportaciones, por ejemplo, a India o China.

Un embargo energético perjudicaría a Rusia, pero podría no paralizar a Putin. Eso significa que la advertencia del Kremlin de cortar el gas a Occidente no es una amenaza descabellada. Y, si Europa bloquea las exportaciones rusas, es poco probable que la trágica guerra termine de la noche a la mañana.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías