Perte agroalimentario: la ocasión de revalorizar el producto español

La llegada de los fondos europeos constituye un factor clave para lograr un nuevo nivel de desarrollo y modernización en esta industria

El sector agroalimentario por fin cuenta con un proyecto estratégico que canalice la iniciativa de los fondos europeos para impulsar la transformación de la industria. El Perte agroalimentario asigna 1.000 millones de euros del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia para reforzar el desarrollo de la cadena agroalimentaria y dotarla de las herramientas necesarias para afrontar los retos medioambientales, digitales, sociales y económicos de la próxima década. La ejecución del proyecto generará un impacto en la economía española de 3.000 millones y la creación de hasta 16.000 nuevos empleos, según el Gobierno.

La llegada de fondos europeos al sector es una cuestión estratégica si tenemos en cuenta, por un lado, el gran peso de una industria clave para el PIB español, al aportar casi el 10% del mismo; y por otro, que el 95% de las empresas que lo conforman son pymes. Este contexto subraya la necesidad de contar con un esquema eficaz de reparto e inversión de los recursos europeos que ayude a fortalecer el sector y mejorar el posicionamiento de los productos españoles; y, además, que cuente con un efecto dinamizador en el mundo rural, entroncando así con el eje de cohesión territorial y social que incluye el Plan de Recuperación.

El Perte agroalimentario plantea cuatro líneas estratégicas de acción, como son el avance de la transformación tecnológica de todo el sector, la profundización en el suministro de alimentos sanos, seguros y saludables, la mejora de la dimensión y cohesión social del sector, y el impulso de la economía circular. El primero de estos puntos es el que ha generado un mayor interés, ya que responde a uno de los principales objetivos del Plan de Recuperación, como es la transformación digital, cuyo protagonismo se evidencia en que acapara un 29% del total de los fondos Next Generation destinados a nuestro país.

La aceleración de la digitalización de la industria agroalimentaria, el uso del big data, IA u otras herramientas digitales son fundamentales para el sector primario, en general, y para su actividad comercial, en particular, ya que resultan de vital importancia para impulsar un componente que ha ayudado a posicionar al sector español tanto dentro como fuera de nuestras fronteras: la excelente calidad de nuestros productos. Prueba de ello son las cifras de exportaciones agroalimentarias que alcanzaron en 2021 un valor de 60.118 millones de euros, cifra récord de la serie histórica y que supone un incremento del 11 % respecto a 2020.

Una de las iniciativas que pueden ser más eficaces para impulsar la revalorización de nuestros productos es la creación de un sistema de trazabilidad que permita la utilización de enormes bases de datos que conectan toda la información obtenida en cada una de las fases de producción, de modo que sea posible conocer paso a paso todas las etapas por las que atraviesa un producto desde su origen hasta su consumo, abriendo numerosas posibilidades tanto a consumidores como empresas, sin olvidar a la administración pública y los reguladores.

Con un sistema de trazabilidad los consumidores tienen más fácil acceso a toda la información del producto a adquirir, desde los controles de sanidad a los protocolos de calidad a los que ha sido sometido, así como el conocimiento de su procedencia exacta, facilitando la identificación de sus características individuales, un hecho que ofrece claras ventajas a los productos españoles e incide directamente en su puesta en valor por parte del consumidor.

Desde el punto de vista empresarial, la trazabilidad dota a las compañías de una mayor capacidad de planificación y respuesta ante posibles contingencias. Una mayor disposición de datos sobre sus productos, el mercado y los consumidores, posibilita una mejor capacidad a la hora de tomar decisiones de negocio, basadas en datos precisos y actualizados. Asimismo, las empresas son capaces de anticiparse y reaccionar ante contingencias que puedan surgir desde la producción hasta la llegada al mercado como, por ejemplo, determinadas disrupciones del mercado (problemas logísticos, inflación o conflictos, entre otros), así como ofrecer una respuesta ágil ante situaciones que requieran de una acción inmediata, como puede ser la detección y gestión de lotes de mala calidad, la ruptura de la cadena de frío o niveles de desperdicio superiores a los umbrales predefinidos.

Asimismo, el establecimiento de un protocolo de trazabilidad también es positivo para las administraciones públicas y los reguladores, ya que facilitaría la aplicación de controles sobre cualquier aspecto de la cadena de valor gracias a todos los datos que ofrecería la plataforma.

Sin embargo, la implantación de un plataforma de este tipo no es sencilla. Es imprescindible que cuente con una codificación rigurosa y homogénea, que identifique parámetros efectivos y útiles para todos los actores implicados, y requiere de una colaboración sólida entre los mismos para identificar, analizar y compartir información relevante. Es importante analizar la implantación de las nuevas tecnologías en el sector para fomentar actuaciones que permitan establecer un panorama homogéneo, de modo que todas las empresas que integran la industria, sin importar su tamaño, se beneficien.

Por último, otra de las claves que deja de manifiesto la iniciativa de fondos europeos, y en particular el Perte agroalimentario, es que es fundamental la cooperación entre los diferentes agentes implicados para aunar esfuerzos a la hora de afrontar los desafíos compartidos del sector. En este sentido, y dada la propia configuración de este proyecto estratégico, de cara a optar a la inyección económica que suponen las ayudas europeas será importante la creación de consorcios que actúen como entes tractores y aglutinadores del proyecto con las empresas.

En definitiva, hoy las compañías de nuestro país se encuentran ante un contexto global de gran complejidad y en continua transformación. Hacer frente a los retos que se presentan requerirá importantes esfuerzos, por lo que la llegada de los fondos europeos en este momento, especialmente con el impulso del Perte agroalimentario, ofrece una gran oportunidad para lograr un nuevo nivel de desarrollo y modernización de esta industria y permita fortalecer el posicionamiento de nuestros productos y la marca España.

Joan Guitart es Socio de consultoría de Deloitte, responsable del programa de Trazabilidad Fingers y miembro del Deloitte European Center for Recovery & Resilience