Cómo Occidente puede arrinconar a Putin

El PIB conjunto de las potencias aliadas, de 54,3 billones, más que triplica el que suma el binomio de China y Rusia

Vladimir Putin continuará su guerra contra Ucrania y con acciones ofensivas, como ciberataques, y amenaza de cortar el suministro de gas natural a la Unión Europea. Putin quiere anunciar en un acto el 9 de mayo sus éxitos en Ucrania. Pero no ha podido remplazar al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky ni ha logrado la garantía escrita de renuncia por parte de Kiev a ser miembro de la OTAN. A medio plazo no podrá esconder a su población que más de 17.000 soldados rusos han fallecido por su aventura militar. Han muerto cinco veces más soldados rusos en cuatro semanas en Ucrania que los 3.609 que EEUU y la OTAN perdieron en Afganistán en veinte años.

Se puede poner a la defensiva a Vladimir Putin con la fortaleza y potencia de los activos comerciales, inversiones, flujos financieros y energéticos de la coalición occidental reforzada. Han adoptado varias rondas de sanciones contra los oligarcas, cargos políticos, bancos y empresas rusas. Han congelado el acceso de Rusia a sus reservas en dólares y euros. En esta ocasión al eje transatlántico (EEUU-UE), Canadá y Reino Unido, se ha sumado Japón, Corea del Sur, Australia y Taiwán. El PIB conjunto de dichas potencias asciende a 54,3 billones, que más que triplica los 18,4 billones del binomio China-Rusia.

En el frente comercial, la UE ya ha dejado de exportar una parte de los 477.000 millones de dólares en bienes que fueron la segunda fuente de importaciones de Rusia en 2021. Para Rusia, la UE representa el 37% de su comercio internacional. Las exportaciones globales de China el año pasado fueron 3,3 billones de dólares. Pero Pekín no puede fácilmente reorientar sus flujos comerciales a corto e incluso medio plazo. Sus 506.366 millones de exportaciones a EEUU y 472.000 millones a la UE en 2021 son el resultado de cadenas de producción y distribución globales desarrolladas desde finales de los años noventa. La economía china está demasiado vinculada a la occidental y exportó solo 68.000 millones en bienes a Rusia el año pasado. Las cadenas incluyen materias primas y productos intermedios de muchos países y cruzan muchas fronteras. El Covid-19 ya había debilitado considerablemente dichas redes.

Los semiconductores son esenciales para la fabricación de vehículos, móviles y bienes electrónicos de consumo. También fundamentales para las tecnologías punta como la robótica, energías renovables, telecomunicaciones, inteligencia artificial y otros sectores en los cuales China aspira a superar a Occidente. China produce el 6% de los semiconductores, mientras que Taiwán tiene una cuota mundial del 60%. El 90% de los semiconductores que emplea China para fabricar productos son importados o ensamblados por empresas extranjeras en su territorio. La irrupción del Covid-19 ya generó una escasez de semiconductores que perjudica la capacidad productiva y exportadora china. Únicamente la multinacional taiwanesa TSMC y Samsung ensamblan semiconductores de alta gama. Son chips de menos de diez nanómetros de tamaño.

El presidente de EEUU, Joseph Biden, amplió el número de empresas chinas en las cuáles EEUU prohíbe invertir. Se mantienen en vigencia las restricciones contra empresas del complejo militar industrial de China adoptadas por Donald Trump. El arsenal legislativo de EEUU en materia de prohibición de realizar negocios con empresas de países hostiles existe desde la Guerra Fría. Con las denominadas sanciones secundarias, EEUU se otorga el derecho a aplicar penalizaciones a empresas y otros países que las desafíen. Funcionaron y obligaron a negociar a Irán e incluso a China. Son especialmente potentes porque el dólar es la principal divisa mundial. Según el Banco Internacional de Pagos, el 88% de los intercambios de divisas se realiza en dólares, cuota que se mantiene estable desde hace dos décadas. La del del yuan chino es del 4,3%. Asimismo, el 79% de los intercambios comerciales se llevan a cabo en dólares. El 59% de las reservas en divisas de los bancos centrales son en dólares y el 21% en euros. La UE y su PIB de 17,1 billones ha adoptado muchas de las sanciones impuestas por la Casa Blanca.

El chantaje de un Putin que necesita compras en rublos para afianzar la recuperación de su divisa tiene sus límites. Solo existe un gasoducto para suministrar hidrocarburos rusos a China. La UE se apremia a incrementar la provisión de gas natural por parte de Qatar, Noruega, Australia, Emiratos Árabes Unidos, Argelia y EEUU. Alemania racionará si es necesario la energía a su población y construye una planta de regasificación de gas natural licuado (GNL) después de cancelar Nord Stream 2.

Los países mencionados pueden aumentar sus exportaciones por vía marítima o gasoductos existentes a la UE más rápidamente de lo que Rusia y China pueden construir otros con su tecnología inferior. EEUU es el primer productor mundial de petróleo y gas natural. Biden autorizó la aportación sin precedentes al mercado de 180 millones de barriles de petróleo de su reserva estratégica como puente semestral para contener el alza de precios.

La lista creciente de más 500 multinacionales occidentales que han abandonado total o parcialmente sus operaciones, financiación, inversiones, ventas o suministros a Rusia obedece no solamente a las sanciones occidentales sino a la presión de la opinión pública y sus accionistas. En el G20, China y Rusia solamente pueden contar con el apoyo incondicional de Irán. Las hasta ahora neutrales India (sexta economía mundial), Brasil (9), Indonesia (12) y Arabia Saudita (19) es más lógico que se inclinen por Occidente.

El objetivo del Quad integrado por EEUU, Japón, India y Australia es frenar las ambiciones de China en el espacio Indopacífico. Indonesia y los miembros de ASEAN resienten la agresividad china en su intento de apropiarse del 90% del mar de China meridional. Brasil y Argentina no torpedearán un Mercosur con acuerdos con la UE. La historia demuestra que las democracias unidas derrotan las agresiones de dictaduras.

Alexandre Muns es Profesor de EAE Business School