Transporte

Iryo prevé que la movilidad ferroviaria se dispare en diez años con la liberalización

El presidente Carlos Bertomeu aboga por prestar con personal propio todos los servicios directos al viajero

El presidente de ILSA, Carlos Bertomeu.
El presidente de ILSA, Carlos Bertomeu.

La entrada en juego el próximo mes de noviembre de un tercer operador ferroviario en el transporte de viajeros en alta velocidad, Iryo, va a disparar a medio y largo plazo la movilidad ferroviaria en España, según ha apuntado esta mañana el presidente de ILSA, propietaria de la marca Iryo, Carlos Bertomeu. "La tarta de la movilidad va a crecer en los próximos diez años de la mano de mayores servicios y frecuencias, y cada modo de transporte tendrá la cuota que le corresponda", ha señalado durante su intervención en el foro Wake Up España que organiza El Español.

El empresario ha reiterado la vocación de Iryo de saltar del que será su primer corredor, el Madrid-Zaragoza-Barcelona, al Madrid-Levante y Madrid-Sur en breve espacio de tiempo. También ha subrayado el deseo de acometer el mercado transfronterizo de la mano de una flota interoperable.

Bertomeu ha recordado que la empresa participada por los accionistas de Air Nostrum y por Trenitalia será la única con trenes nuevos sobre las vías, un total de 20 unidades del ETR-1000 que fabrican Hitachi y Alstom. "Empezaremos con 20, y luego ya veremos", ha dejado abierto el presidente de la compañía, "serán los más silenciosos, rápidos y respetuosos con el medioambiente del mercado". Enfrente se encontrará la oferta de Renfe, con sus marcas AVE y Avlo, y con el modelo de bajo coste de Ouigo. Pese a que la pandemia ha seguido marcando la movilidad en 2021, las dos últimas han conseguido factores de ocupación cercanos al 100% en sus frecuencias entre las dos principales ciudades del país. Respecto a las flotas, Renfe también ultima la llegada del nuevo modelo de alta velocidad Avril, en fase de homologación por parte de Talgo.

50 millones de viajeros en diez años

En expectativas desveladas el pasado mes de noviembre, cuando fue presentada la marca Iryo, la compañía prevé captar 50 millones de viajeros para la alta velocidad en sus diez primeros años de actividad, después de una inversión cifrada en 1.000 millones (800 millones en la veintena de trenes) y la generación de unos 2.600 empleos directos e indirectos. La previsión en el primer ejercicio de operaciones completas será alcanzar los ocho millones de usuarios entre los tres corredores.

El atributo diferencial que busca Iryo, en palabras de uno de sus fundadores, es el servicio al cliente. Bertomeu apuesta por internalizar y prestar con personal propio todo aquél servicio que relacione directamente a la operadora con los viajeros. La empresa también pretende ser "fresca y novedosa" en su modelo de comercialización. Su aspiración inicial es copar una cuota del 30% del mercado de alta velocidad y aprovechar las oportunidades de crecimiento que la gradual entrada en operación y liberalización de líneas vaya poniendo a su alcance.

Para Bertomeu, el ferrocarril se ha convertido en una oportunidad para conectar polos de actividad en España, fomentar el turismo interior y avanzar hacia la intermodalidad efectiva.

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