La falta de migrantes dispara las vacantes en la agricultura y la construcción

La hostelería es la tercera rama económica más afectada en 2021 por la falta de mano de obra

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Hasta el 40% de las empresas que están en la construcción y la agricultura han tenido escasez de mano de obra en 2021 y el Banco de España lo achaca, esencialmente, a una caída de los flujos migratorios a consecuencia de la pandemia. Ambas ramas de la economía son, junto a la hostelería, los que históricamente agrupan al mayor número de ocupados extranjeros y a su vez, los que han experimentado la mayor falta de disponibilidad de trabajadores.

La crisis del Covid-19 tuvo un impacto sin precedentes sobre los flujos migratorias a escala global. En el caso español, se observa que en 2020 hubo un descenso en el saldo migratorio de extranjeros del 48%. Esto se debe a la caída de las entradas, que pasaron de 666.000 en 2019 hasta las 415.000 en 2020. Durante la primera mitad de 2021, por su parte, la ola de salidas se mantuvo, mientras que las llegadas continuaron reduciéndose. Esto hizo que para ese periodo, el saldo fuera prácticamente nulo (8.400 personas). Es reseñable la evolución de las entradas procedentes de América Latina, que redujeron del 47% en 2019 hasta el 26% en los primeros seis meses de 2021.

El Banco de España sostiene que la salida masiva de tantos migrantes impactó directamente en la oferta laboral. Mientras la de los trabajadores nacionales había recuperado su tendencia precrisis, la de la población activa extranjera se situaba todavía muy por debajo. Esto ha tenido un impacto directo en la hostelería, la agricultura y la construcción, que son los sectores donde la fuerza de trabajo foránea tiene más relevancia, según los datos oficiales.

En el cuarto trimestre de 2021, el 40% los empresarios de la construcción y la agricultura admitieron tener problemas en su actividad por falta de mano de obra. En la hostelería la cifra fue el 36,2%. En cambio, la media fue del 27,2%. Estos mismos sectores anticiparon en ese momento mayor presión sobre sus costes laborales. Según ellos, esto detonaría que la escasez de fuerza laboral se viera reflejado en el aumento de los salarios.

La institución no se atreve a pronosticar el tiempo que durará este cambio de patrón en los flujos migratorios ni el impacto que tendrá en la oferta laboral. Sin embargo, confían en que aumente la migración a medida que se relajen las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia. En cualquier caso, el Banco Central Europeo ya ha advertido de que es posible que algunos de los migrantes que regresaron a sus países de origen se hayan reasentado allí de manera permanente, lo que podría reflejar un replanteamiento del equilibrio entre la vida laboral y la personal o la mejora de las oportunidades de empleo en sus respectivos países. Los acuerdos de teletrabajo en la zona del euro también podrían favorecer este reasentamiento.

Tanto el Banco de España como el BCE creen que en el horizonte más próximo, las proyecciones relativas a los flujos migratorios siguen sujetas a un grado elevado de incertidumbre. Lo que sí tienen claro es que las peores perspectivas de empleo y la incertidumbre generalizada inducidas por la pandemia tuvieron un efecto disuasorio en los potenciales inmigrantes.

Al margen de los flujos migratorios, el Banco de España precisa que la mayor demanda de personal en ciertos sectores, como consecuencia del despliegue de los fondos Next Generation, pueden estar aumentando la percepción de escasez de mano de obra. Esto aplica especialmente para la construcción, que acapara el 35% del dinero que se desembolsará como parte del Plan de Recuperación. De acuerdo con la institución, todos los países europeos tienen como prioridad, en el marco del programa, las mismas áreas de la economía, por lo que es previsible que estén a la caza de los mismos empleados y en consecuencia se tensione el mercado.

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