Legislación

Europa aprueba la DMA y marca una nueva era de regulación para poner coto a los abusos de las 'big tech'

Según las nuevas reglas, Apple y Google se verían obligadas a abrir sus servicios y plataformas a otras empresas y WhatsApp y Facebook Messenger tendrían que abrirse e interoperar con plataformas de mensajería más pequeñas

La vicepresidenta de la Comisión Europea Margrethe Vestager.
La vicepresidenta de la Comisión Europea Margrethe Vestager.

Los legisladores europeos acordaron anoche, tras 15 meses de intensas negociaciones, las nuevas reglas para frenar el dominio de las grandes empresas tecnológicas. Según la nueva Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés), gigantes como Google y Apple serán obligados a abrir sus servicios y plataformas a otras empresas, y WhatsApp, Facebook Messenger o iMessage tendrán que abrirse e interoperar con plataformas de mensajería más pequeñas.

La norma, aprobada poco más de un año después de su propuesta, se encuentra entre las primeras iniciativas de este tipo en el mundo para regular de manera integral el poder de las big tech. "Lo que queremos es simple: mercados justos también en lo digital. Y ahora estamos dando un gran paso adelante para llegar ahí: que los mercados sean justos, abiertos y competitivos", dijo la vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión, Margrethe Vestager. Esta añadió que las empresas que se han convertido en puerta de entrada inevitable hacia la red (los guardianes de internet) "tendrán que cumplir ahora un conjunto bien definido de obligaciones y prohibiciones, que blindará condiciones más justas a los consumidores y las empresas para muchos servicios digitales en toda la UE".

Algunos expertos y abogados creen que esta regulación, que trata de frenar de manera preventiva el abuso de poder de los gigantes tecnológicos frente a las leyes de competencia actuales que castigan a posteriori las malas prácticas tras largas investigaciones antimonopolio, puede convertirse en un punto de referencia mundial. 

"La DMA ha llegado para quedarse y será rápidamente imitada en una serie de países. La flexibilidad que tenían las grandes tecnológicas se verá limitada, ya que la camisa de fuerza reguladora se hará más estricta a nivel mundial", dijo a Reuters Ioannis Kokkoris, profesor de derecho de la competencia en la Universidad Queen Mary de Londres. El acuerdo tiene que ser ratificado por el Consejo de la UE y el pleno del Parlamento Europeo, algo que se prevé inminente. Y una vez esto ocurra entrará en vigor 20 días después y será directamente aplicable en toda la UE seis meses después de su entrada en vigor. 

La nueva norma, el movimiento regulatorio más grande hasta ahora en la UE para actuar contra lo que definen como comportamiento "anticompetitivo", se aplicará a las empresas con una capitalización de al menos 75.000 millones o que tengan un volumen de negocios en el espacio económico europeo igual o superior a 7.500 millones y tengan al menos 45 millones de usuarios. También deben ser gatekeepers o guardianes, empresas que crean cuellos de botella entre las compañías y los consumidores y, en ocasiones, incluso controlan ecosistemas completos, compuestos por diferentes servicios de plataforma, como mercados en línea, sistemas operativos, servicios en la nube o motores de búsqueda.

Multas de hasta el 20% de la facturación

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, dijo que van a trabajar rápidamente en la designación de los guardianes "en función de criterios objetivos" y defendió que "ninguna empresa en el mundo podrá hacer la vista gorda ante la perspectiva de una multa de hasta el 20% de su facturación global si infringe las reglas repetidamente". Las sanciones por infringir la ley puede ser de hasta el 10% del volumen de negocio mundial anual en el caso de las primeras infracciones.

Google, Amazon, Apple, Meta, Microsoft y otras empresas como Booking y Alibaba, el gigante chino de comercio electrónico, entrarán en el ámbito de aplicación de la nueva ley.

Con la DMA, Apple y Google, por ejemplo, se verían obligadas a abrir su App Store y su Google Play, sus tiendas de aplicaciones, a opciones de pago de terceros en lugar de utilizar solo sus propios sistema de pago. También se pedirá a Google que ofrezca a los usuarios que utilizan smartphones con Android alternativas a su motor de búsqueda, la aplicación Google Maps o su navegador Chrome, que ahora vienen por defecto en los terminales. 

Apple también se vería obligada a rebajar el control que tiene sobre el iPhone, pues los usuarios podrían desinstalar su navegador Safari y otras aplicaciones impuestas por la empresa de Cupertino. Y los servicios de mensajería como WhatsApp tendrán que interoperar con servicios competidores de rivales más pequeños, permitiendo a sus usuarios poder enviar mensajes directamente a un usuario de otra compañía, rompiendo el modelo “cerrado” que muchas tecnológicas favorecen. 

Las nuevas reglas incluyen igualmente restricciones al uso de los datos personales, prohibiciones sobre agrupación de servicios y una prohibición para autoconcederse un acceso preferente a mercados adyacentes. 

"El acuerdo marca el comienzo de una nueva era de regulación tecnológica en todo el mundo. A partir de ahora, las grandes empresas tecnológicas deberán demostrar que también permiten una competencia leal en internet", dijo el eurodiputado Andreas Schwab. "Las nuevas reglas ayudarán a hacer cumplir ese principio básico. El tiempo de los largos casos antimonopolio, durante el cual las autoridades se quedaban atrás de las grandes compañías tecnológicas, ha terminado. De este modo, Europa garantiza más competencia, más innovación y más opciones para los usuarios", añadió. 

Aunque a menudo se pone como ejemplo a Google, a la que se le ha impuesto en Europa más de 8.000 millones de euros de multa, muchos expertos creen que la lentitud de las investigaciones antimonopolio no son la solución para frenar el poder de empresas como Google, Apple, Microsoft, Amazon o Meta (antes Facebook).

Nicolas Petit, profesor de Derecho de la competencia en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, aseguró a Reuters que las nuevas normas también tienen el potencial de estimular la innovación de los gigantes tecnológicos . "E Incluso podría impulsar los modelos de negocio de algunas empresas. Creo que la DMA prima indirectamente los modelos de negocio basados en suscripciones o en la monetización a nivel de dispositivo. Podríamos ver más (aumento) de los precios, y la integración vertical en el hardware en el futuro", subrayó.

Dotarse de personal

Una vez que la ley se implemente, esta otorgará a Bruselas una autoridad sin precedentes para regular las principales empresas tecnológicas. Y la Comisión, como principal ejecutora de las normas, tiene ahora la tarea de dotar de personal a los servicios que vayan a participar y prepararse para hacer cumplir las obligaciones y las prohibiciones, que serán aplicables a finales de este año.

Sin embargo, la aplicación de la DMA requerirá de un equipo mayor que el pequeño grupo previsto por la Comisión Europea, dijo Thomas Vinje, un socio de la firma de abogados Clifford Chance en Bruselas, que ha asesorado a sus rivales en casos contra Microsoft, Google y Apple. "La Comisión sugirió al proponer la DMA que sería un equipo de 80 personas quien se encargaría de hacerla cumplir. Esto no será suficiente para permitir una aplicación efectiva", indicó. Schwab ya ha reclamado para ello la contratación de 220 personas.

"Otra cuestión importante es quién en la Comisión se encargará de hacerla cumplir. Sólo la Dirección General de Competencia tiene los conocimientos técnicos y la experiencia en el trato con este tipo de empresas para hacer cumplir eficazmente la DMA. Si otros miembros de la Comisión, como la DG Connect (funcionarios del ámbito digital) deben hacer cumplir la DMA, será papel mojado".

"La DMA no es una panacea perfectamente formada desde el principio, y sin duda, los guardianes tratarán de sortearla. Roma no se construyó en un día, ni el código de circulación era perfecto cuando se concibió", dijo a Reuters Alec Burnside, socio del bufete de abogados Dechert en Bruselas. La DMA es sólo el primer paso para garantizar que los gigantes tecnológicos jueguen limpio, remarcó.

Tras aprobarse la nueva ley Apple insistió este jueves por la noche en su preocupación de que la nueva ley "abra vulnerabilidades innecesarias de privacidad y seguridad para sus usuarios, mientras que otras nos prohíben cobrar por la propiedad intelectual en la que invertimos mucho". Google también indicó que "si bien apoyamos muchas de las ambiciones de la DMA en torno a la elección del consumidor y la interoperabilidad, nos preocupa que algunas de las reglas puedan reducir la innovación y la elección disponible para los europeos". Y el presidente de asuntos globales de Meta, Nick Clegg, señaló que las nuevas reglas "fosilizarán" la innovación en la economía digital. 

Ahora habrá que ver la reacción de Washington, pues pese a que los reguladores de EE UU están también trabajando en leyes que recorten el poder de los gigantes tecnológicos, el Gobierno de Joe Biden ya ha mostrado su preocupación de que las nuevas reglas afecten de manera desproporcionada a las empresas estadounidenses.

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