España necesita un plan para la segunda revolución biosimilar

Cien patentes de medicamentos biológicos expiran entre 2024 y 2029

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Los biosimilares irrumpieron en 2005 en el Sistema Sanitario Nacional (SNS), creando dos ventajas: mayor acceso de pacientes a tratamientos biológicos y un ahorro considerable en el gasto farmacéutico, ya que su precio es entre un 50% y un 70% más bajo que el de los biológicos.

Solo entre diciembre de 2020 y noviembre de 2021 supusieron un 11% de ahorro en el gasto farmacéutico hospitalario, 937 millones de euros, según BioSim, la Asociación Española de Biosimilares.

Transcurridos 16 años de su llegada al mercado, en los que se han comercializado 51 medicamentos y 16 principios activos, España se asomará dentro de dos más a lo que puede considerarse la segunda revolución de los biosimilares. “Entre 2024 y 2029 esperamos la extinción de la patente de unos 100 medicamentos biológicos”, calcula Daniel Callejo, jefe del equipo de investigación en resultados de salud de la consultora Iqvia. “Este tiempo de transición debe servir para impulsar acciones que permitan explotar este beneficio”, señala. Entre ellas, cita “educar y dar a conocer estos productos, explicar sus frutos a profesionales y pacientes y diseñar un sistema de incentivos que llegue a todas las partes implicadas”.

En 2021 ahorraron al sistema sanitario un 11% en gasto farmacéutico

BioSim ha elaborado un documento con 14 propuestas para fomentar el uso de los biosimilares en el SNS con las aportaciones de académicos, sociedades científicas, gestores de comunidades autónomas y pacientes. Encarna Cruz, su directora general, da un paso más y solicita al Gobierno “un plan de país para anticiparse y preparar el terreno” a la llegada de los nuevos biosimilares.

Ese programa debe incluir “las recomendaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), priorizar el gasto farmacéutico con la mejora del uso de biosimilares”, además de “medir su penetración, establecer un objetivo y un programa de incentivos y de ganancias compartidas”.

Sostenibilidad e innovación

César A. Rodríguez, coordinador del grupo de trabajo de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) sobre biosimilares, llama la atención sobre la importancia de algunos aspectos de la utilización de estos fármacos: “Tienen un impacto en la sostenibilidad del sistema y estimulan la investigación y la competencia entre laboratorios”. Los ahorros obtenidos deben “reinvertirse en una mejora de la calidad asistencial de los pacientes, compra de tecnología, etcétera”.

El doctor Rodríguez cree que este tipo de iniciativas representan “una asignatura pendiente” para un sistema público como el español, “donde el coste directo pesa mucho”, y que adolece “de una gestión compleja y general de evaluación”.

Su uso fomenta la competencia y la investigación entre laboratorios

Desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el doctor José Manuel Carrascosa, coordinador del grupo de psoriasis, destaca un problema derivado del precio tan competitivo que presentan estos medicamentos: “Los pagadores se están posicionando claramente hacia ellos", dice. Por esta razón se muestra partidario de que sean las “sociedades científicas y grupos multidisciplinares los que decidan su recorrido, y no la industria”.

 

Otro reto: que lleguen más a la farmacia comunitaria

Los biosimilares tienen aún un largo camino fuera de los hospitales. De hecho, solo el 8% se adquiere en farmacias. Carlos Fernández, director de los servicios farmacéuticos del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, cree que “se está perjudicando la accesibilidad de los pacientes a estos tratamientos por una cuestión de precio”. Aunque la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) permite dispensarlos en las farmacias, “en la práctica se dispensan en hospitales por un control del gasto”.

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