España recaudaría 1.000 millones más si gravase el alcohol al nivel europeo

Ingresa por botella de destilado 2,69 euros, por debajo de los 5,13 europeos

Los expertos de Hacienda piden modificar el impuesto para reducir el consumo

Impuesto bebidas alcohólicas Pulsar sobre el gráfico para ampliar

España recaudaría cerca de 1.000 millones de euros más al año si gravase las bebidas alcohólicas con un tipo impositivo similar al que se aplica en la Unión Europea. Es una de las conclusiones que se extraen del análisis llevado a cabo por el grupo de expertos reunido por el Ministerio de Hacienda para redactar el libro blanco de la reforma fiscal. No en vano, España es el quinto país de la UE-28 (sumando Reino Unido a los Estados miembros) que menos dinero obtiene por el impuesto aplicado a los destilados con una graduación del 40% o más. También es uno de los que menos dinero obtienen por la cerveza.

Según explican los técnicos, la recaudación de los impuestos especiales sobre todo el alcohol en España supone un 0,29% del total de los ingresos tributarios de 2019, unos 618 millones. En el promedio de la UE, sin embargo, estas bebidas aportan el 0,79%. Con una tasa similar en España, teniendo en cuenta que en el año previo al Covid el país ingresó vía impuestos unos 213.000 millones, la parte correspondiente al alcohol podría haber llegado a los 1.682 millones, 1.065 millones más de lo registrado.

El desfase entre España y el resto del continente se explica por el tipo de gravamen aplicado sobre las bebidas con mayor graduación, así como sobre la cerveza y sobre el vino. La evidencia comparada llevada a cabo por los expertos muestra que en 2021 los tipos de gravamen en España, en términos nominales y sin aplicar ajustes por paridad del poder adquisitivo, “se encuentran entre los menores impuestos especiales de la UE aplicados sobre las bebidas alcohólicas de mayor graduación y sobre la cerveza”.

En particular, el gravamen se sitúa un 48% por debajo de la media de la UE en el caso de los destilados y un 79% en el caso de la cerveza. Por su parte, el tipo de gravamen sobre el vino adopta el mínimo permitido.

La diferencia en euros recaudados en cada país por tipología de bebida ilustra bien la brecha. Por cada 70 centilitros de destilado, Finlandia ingresa 14,1 euros en impuestos, Suecia, 13,8 euros, Irlanda, 11,9 euros, y Reino Unido 9,05 euros. La media de la UE, sumando a Londres, se sitúa en los 5,13 euros, por encima de los 2,69 euros que ingresa España. En el caso de la cerveza, España obtiene 0,03 euros por cada 33 centilitros, por debajo del promedio europeo de 14 céntimos, de los 21 céntimos de Estonia y Grecia y de los 63 céntimos de Finlandia.

Los expertos congregados por Hacienda recuerdan en su documento que estos impuestos de carácter especial tienen el objetivo de “desincentivar el consumo excesivo” de bienes que generan efectos adversos sobre la población. Si a esto se le añade, recuerdan los técnicos, que en España el componente fijo de los tributos al alcohol no se actualiza periódicamente en función de la inflación, la conclusión es que este instrumento tributario pierde efectividad a la hora de lograr el objetivo de reducir el consumo.

Por todo ello, recomiendan los técnicos, sería deseable revisar y actualizar los tipos de gravamen sobre determinados consumos de alcohol. Este ajuste, añaden, debería realizarse en función del coste social que genera esta ingesta excesiva. Según recogen en el libro blanco, el exceso de alcohol en Europa conlleva un coste social que oscila entre el 1,08% y el 3,2% del PIB.

Tabaco y bebidas azucaradas

Dentro de la imposición saludable, el grupo de expertos también analiza la situación del tabaco y de las bebidas azucaradas. En los dos segmentos, los técnicos proponen una serie de cambios para, mediante la fiscalidad, modificar los patrones de consumo de la población.

En el conjunto de labores del tabaco destacan los cigarrillos, gravados con una fórmula cuya estructura contiene un tipo proporcional sobre el precio de venta y un componente específico. España, recuerdan los expertos, se encuentra entre el conjunto de las economías europeas con un reducido peso de este último componente (únicamente el 17%), que es el que permite una mayor internalización de los costes individuales y colectivos asociados al consumo. Por eso, el comité de expertos propone convertir el componente específico en el principal.

En paralelo, la alternativa más adecuada para reducir el consumo de azúcares contenido en las bebidas es, según los expertos, un impuesto especial con un componente fijo graduado en función del efecto dañino de cada producto en la salud. Este tributo, mezclado con una eventual subida del tipo en el IVA, ayudaría a reducir el peso de estas bebidas.

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