Reunión

El BCE comprará menos deuda por la inflación pero no tiene prisa para subir tipos

El volumen se reducirá ya a 20.000 millones en junio y podrían concluir del todo en el tercer trimestre

La invasión de Ucrania eleva la previsión de inflación este año en la zona euro (del 3,2% al 5,1%) y rebaja la de PIB, del 4,2% al 3,7%

El estallido de la guerra en Ucrania ha puesto al BCE en una tremenda encrucijada, justo cuando había empezado a plantearse en serio la retirada de estímulos y abierto la puerta a la subida de tipos de interés en la zona euro, al cero desde 2016, a finales de este año. El Consejo de Gobierno del BCE reunido hoy en Fráncfort ha incluido la nueva situación económica creada por la invasión rusa de Ucrania en su análisis de política monetaria, ante la evidencia de que traerá más inflación y menos crecimiento a la zona euro. Y ha decidido seguir avanzando en la retirada de estímulos pero sin comprometerse a subir los tipos una vez hayan finalizado las compras de deuda.

En el comunicado difundido tras el encuentro, el BCE anuncia que acelerará la reducción de sus compras netas de deuda. A finales de este mes concluirá el plan extraordinario antipandemia (PEPP) y a partir de ahí, el volumen de compras netas del programa APP será de 40.000 millones de euros en abril, de 30.000 millones en mayo y de 20.000 millones en junio. El cambio es significativo respecto a diciembre, cuando los 20.000 millones al mes era la cuantía que aún se contemplaba a partir de octubre, sin fecha para su conclusión. Abre la puerta además a terminar con esas compras netas ya en el tercer trimestre si el alza de la inflación se prolonga, tras lo que podría subir los tipos de interés.

“Si los nuevos datos respaldan la expectativa de que las perspectivas de inflación a medio plazo no se debilitarán incluso después del final de sus compras netas de activos, el Consejo de Gobierno concluirá las compras netas de activos en el marco del APP en el tercer trimestre”, señala el comunicado. "Cualquier ajuste en los tipos de referencia tendrá lugar algún tiempo después del final de las compras netas de deuda y será gradual", añade.

Introduce en todo caso un significativo matiz, al renunciar a la coletilla del comunicado de febrero, cuando afirmó que las compras netas finalizarían "poco antes" de que comenzara la subida de tipos, como ha advertido la propia Christine Lagarde ´hoy en rueda de prensa. Tal alza llegaría por tanto más tarde de lo esperado hasta ahora, a la vista no solo de más inflación sino de menor crecimiento.

Lagarde ha puntualizado de hecho en la rueda de prensa que "no se trata de acelerar la normalización monetaria sino de progresar paso a paso". Y ante la máxima incertidumbre que supone la guerra en Ucrania, el BCE aboga por tener el máximo de opciones y de flexibilidad para hacer frente a la situación, al tiempo que se guía por su mandato de estabilidad de precios, según ha explicado. Lagarde se guarda por tanto la baza de subir tipos meses más tarde del fin de las compras netas de activos, en función del curso de los acontecimientos. Ha reconocido además que la decisión de hoy es salomónica en el Consejo de Gobierno, quizá la única posible en el momento actual. Una respuesta en el punto intermedio, y a la espera de más datos, entre quienes abogaban “por no hacer nada” y quienes estaban dispuestos a seguir adelante con la normalización monetaria pese a las incertidumbres. “Tenemos todo el espectro de opiniones”, ha apuntado Lagarde.

El BCE también se compromete a mantener condiciones favorables de financiación “y un amplio grado de acomodación monetaria” al señalar que la reinversión de los vencimiento de la deuda del programa APP se prolongará “por un extenso período de tiempo más allá del momento en que comience la subida de tipos”, todo lo que sea necesario. La reducción de balance queda por tanto muy lejos en el tiempo y el alza de tipos tampoco sería inmediata tras el fin de las compras.

Más inflación y menos crecimiento

El BCE ha actualizado su previsión de inflación y crecimiento en la zona euro hasta 2024, que se ha visto sacudido con el conflicto bélico.“La invasión rusa de Ucrania es un punto de inflexión para Europa", comienza señalando el comunicado. Así, el BCE ha elevado de forma notable su previsión de inflación para este año, al 5,1% desde el 3,2% pronosticado en diciembre, y prevé un alza de precios del 2,1% en 2023 y del 1,9% en 2024, frente al 1,8% para ambos años de la estimación anterior. "En todos los escenarios esperamos que la inflación se sitúe en torno a nuestro objetivo del 2% en 2024", ha añadido Lagarde en rueda de prensa. La inflación subyacente prevista es del 2,6% este año, del 1,8% en 2023 y del 1,9% en 2024.

El pronóstico del BCE para el crecimiento de este año en la zona euro es del 3,7%, cinco décimas menos que en diciembre; del 2,8% en 2023 y del 1,6% en 2024. Los precios de la energía se han desbocado a causa de la guerra en Ucrania y prometen una inflación mucho más elevada de lo previsto. Ya solo en el mes de febrero, con anterioridad al conflicto, los precios han subido en la zona euro el 5,8%, lo que deja completamente obsoleta la previsión anunciada en diciembre de un alza de precios este año del 3,2%. Las previsiones de los expertos apuntan a una inflación media en 2022 en la zona euro entre el 5% y el 6%, si bien la invasión rusa y la guerra económica y energética que ha surgido después ha disparado la incertidumbre y hace muy difícil cualquier pronóstico.

En la pasada reunión del 3 de febrero, Christine Lagarde sorprendió al reconocer por primera vez que la situación respecto a la inflación había cambiado, renunciando a insistir en que su carácter fuera transitorio y a rechazar de plano un alza de tipos. Es más, sugirió una aceleración en la retirada de las compras de deuda, tras lo que llegaría una primera subida de tipos, que el mercado comenzó a vislumbrar a finales de año.

El estallido de la guerra de Ucrania ha enfriado sin embargo esa expectativa, ante el menor crecimiento que se espera. Pero el BCE se juega su credibilidad y el cumplimiento de su mandato de estabilidad de precios si no reacciona con disposición a subir los tipos. Un alza que, según reconocen los expertos, de poco serviría ante alzas de precios que podrían llegar este año al doble dígito en algunos países y que tampoco sería inmediata.

Compromiso con la estabilidad financiera

El BCE va con tiento en su retirada de estímulos por no impactar en el crecimiento y consciente también de no causar inestabilidad financiera, después de años de incesantes compras de deuda. En especial, a raiz de la pandemia, cuando Lagarde acudió en socorro del enorme gasto público que causó la crisis y para evitar el alza de las primas de riesgo.

Según ha reconocido Lagarde, la institución que preside adoptará cuantas medidas sean necesarias para cumplir el mandato de estabilidad de precios y también para salvaguardar la estabilidad financiera. En ese sentido, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos ha destacado que la situación financiera en la zona euro "no es en absoluto comparable a la de marzo de 2020", con el estallido de la pandemia. Ha explicado que no hay problemas de liquidez, ni siquiera en el mercado de derivados de materias primas, que el BCE vigila especialmente, y en el que se están cumpliendo los compromisos de pagos en las cámaras de compensación. "Rusia es importante en términos de energía y materias primas pero no muy relevante a nivel financiero", ha añadido Guindos.

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