Energía

El petróleo y el gas tocan máximos ante la amenaza de un embargo

La amenaza de un embargo petrolero a Rusia ha disparado el precio de las materias primas, aunque Europa reconoce que no está en capacidad para ejecutarlo

El petróleo y el gas tocan máximos ante la amenaza de un embargo
REUTERS

El fantasma de una crisis de suministro ha azotado los mercados energéticos mundiales en la sesión de este lunes, y ha producido variaciones sin precedentes en las dos principales exportaciones rusas: el petróleo y el gas. Ante la amenaza de un embargo petrolero al Kremlin como represalia por la invasión de Ucrania, que podría ocasionar una crisis global de suministro, el precio del barril de petróleo Brent ha llegado a tocar los 139 dólares, una cifra que no alcanzaba desde 2008, aunque luego se ha replegado hasta los 123,21 dólares. Así mismo, los futuros del gas en el mercado neerlandés, que es el referente europeo, se dispararon hasta en un 79% respecto al cierre del viernes, llegando a subir desde los 220 euros/mwh hasta los 345 euros/mwh, y ahora se sitúan en los 229 euros/mwh.

Los precios han caído desde los máximos luego de que las autoridades europeas aseguraran que no se puede cortar el suministro ruso "del día a la mañana". El canciller alemán, Olaf Scholz, ha reconocido que su país, al igual que muchos otros miembros de la UE, no es capaz de eliminar drásticamente su dependencia energética de Moscú: "Nuestro país trabaja con sus socios dentro y fuera de la UE para desarrollar alternativas a las fuentes de energía rusas. Pero eso no se consigue de la noche a la mañana. Por ello es una decisión consciente mantener las relaciones de las empresas en materia energética", ha afirmado el alemán. Según cifras de la Oficina Federal de Estadística, un 55 % del gas que se consume en Alemania es importado de Rusia. 

Por su parte, el Secretario de Estado Antony Blinken ha asegurado que la Casa Blanca está en "discusiones muy activas" con sus aliados europeos sobre una posible prohibición de las importaciones de petróleo para reforzar la presión económica sobre Gobierno de Vladimir Putin. De hecho, fuentes de la agencia Bloomberg aseguran que Washington estaría considerando tomar estas medidas de formar unilateral.

Estados Unidos se ha resistido hasta ahora a esta medida ante la preocupación por el impacto del aumento de los precios en los consumidores. Sin embargo, las sanciones bancarias y las posibles represalias disuaden a los operadores del mercado de trabajar con esta materia prima, lo que en la práctica está teniendo un efecto similar al de a un embargo oficial. La semana pasada, el precio del petróleo Brent ya subió el 21%, catapultado por la presión que la ausencia del suministro ruso ejerce sobre el mercado mundial.

Un embargo prolongado provocaría un estrangulamiento de la oferta: Rusia supone un 8% de las exportaciones mundiales de petróleo, con unas exportaciones totales de 7,8 millones de barriles al día, solo por detrás de EE UU y Arabia Saudí. Según S&P, los países de la OTAN adquieren en torno a la mitad de estas exportaciones. El banco ANZ calcula que un embargo afectaría a unos cinco millones de barriles diarios, en un momento en el que los almacenamientos están en mínimos.

En este sentido, JPMorgan calcula que el Brent podría terminar el año en 185 dólares el barril si el suministro ruso sigue si el suministro ruso sigue interrumpido, mientras que algunos hedge funds consideran los 200 dólares una posibilidad. Según Bloomberg, en los mercados de derivados ya se están cotizando opciones para comprar petróleo a 200 dólares este mes.

La amenaza de un embargo petrolero ha pulverizado todos los récords en el precio del gas natural. Aunque el eventual embargo petrolero no afectaría al gas, las amenazas estadounidenses y el recrudecimiento de los combates han disparado el miedo a un corte del suministro de gas ruso, que supone entre el 30% y el 40% de las importaciones de Europa.

Los envíos por gasoducto se mantienen estables, y los flujos que cruzan Ucrania funcionan con normalidad. Los operadores siguen en vilo ante cualquier posible interrupción. Cualquier prohibición o corte de los flujos de gas ruso a Europa podría requerir medidas gubernamentales "extremas" para racionar los suministros para la industria y los consumidores, dijo el jefe de la francesa Engie al periódico Les Echos. Europa tiene suficiente suministro para pasar este invierno, los problemas surgirían en la creación de reservas durante el verano, dijo Catherine MacGregor en una entrevista publicada el lunes.

Los especialistas advierten que, en el contexto de los precios anormalmente altos de los hidrocarburos, el Kremlin estaría percibiendo ganancias sin precedentes: "Lo que estamos viendo en los mercados energéticos es un gran regalo para Putin. Estados Unidos y la Unión Europea deben decidir ahora si aplicar un embargo energético total o simplemente abandonar la idea en general. Discutirlo sin ejecutarlo solo significa enormes ingresos adicionales para Putin", ha afirmado Simone Tagliapiedra, internacionalista y experto en energía de la Universidad John Hopkins.

Algunas grandes petroleras como Shell han reconocido que, si bien habían anunciado que no continuarían sus negocios con Rusia, siguen comprándoles petróleo para poder cumplir con sus niveles de producción. La petrolera neerlandesa ha señalado que se encuentran buscando proveedores alternativos, pero que el peso de Moscú en la producción mundial de crudo complica esta labor.

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