Moscú recibe el tratamiento de Huawei, pero con esteroides

Putin necesita chips sofisticados para el internet controlado por el Gobierno que quiere desarrollar, y el floreciente sector tecnológico podría verse afectado

Joe Biden, el jueves en la Casa Blanca.
Joe Biden, el jueves en la Casa Blanca. REUTERS

Rusia está viviendo lo que es ser Huawei. La Casa Blanca lo aislará de microchips o equipos de telecomunicaciones. Se trata de una versión más amplia de las restricciones que afectaron al gigante chino y que podría afectar a la economía rusa más que las sanciones financieras.

El mayor banco de Rusia, Sberbank, ya no puede usar contrapartes de EE UU para transferir dinero. Otro, VTB, se enfrenta a sanciones más duras, que incluyen la congelación de activos en EE UU. Los extensos controles de exportación pueden resultar aún más problemáticos para Putin. Las firmas de EE UU que venden determinados productos (ordenadores, equipos de seguridad de la información, láseres o sensores) a entidades rusas tienen ahora prohibido hacerlo a menos que obtengan licencias, que en la mayoría de los casos les serán denegadas. Las restricciones están diseñadas para incluir bienes extranjeros producidos con equipos, software y planos de EE UU.

El caso Huawei muestra el daño que pueden causar estos límites. Alegando motivos de seguridad nacional, Washing­ton hizo campaña para convertirlo en un paria internacional. Aislada de los proveedores de EE UU, aunque no bloqueada tan a fondo en otros lugares como pueden lograr las sanciones relacionadas con Ucrania, la firma dijo en diciembre que esperaba una caída de casi el 30% de sus ingresos en 2021 respecto al año anterior.

Putin necesita chips sofisticados para el internet controlado por el Gobierno que quiere desarrollar. Y el floreciente sector tecnológico podría verse afectado, incluido el grupo Yandex o el ecommerce Ozon. Los rusos también podrían encontrar la guerra de su presidente menos aceptable si, por ejemplo, encuentran más difícil comprar los smartphones que quieren.

Para Occidente, las restricciones a las exportaciones tienen la ventaja de provocar menos contratiempos económicos que los que podrían producir las sanciones financieras más duras para los bancos, los inversores y el sector energético. El impacto para Rusia podría ser como el de Huawei, pero con esteroides. Si aun con eso es suficiente para disuadir a Putin es otra cuestión.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías