Por qué hay que invertir en China

Las razones para apostar por el país no son los resultados económicos, sino a la gran cantidad de empresas cotizadas

Hay que invertir en China, la segunda potencia económica mundial, que suscita sentimientos encontrados? Lo cierto es que sí, con la condición de invertir siempre por los buenos motivos y que se adopte un enfoque pragmático. En definitiva, se trata de cumplir con uno de los lemas de Deng Xiaoping, el padre del despegue económico del país del sol naciente en los años 80: “Cruzar el río pisando una piedra tras otra.”

Las buenas razones para invertir no se deben a los espectaculares resultados económicos del país hasta la fecha, sino a la presencia de un gran número de empresas cotizadas pertenecientes a diversos sectores, una riqueza que no se ve reflejada en la baja ponderación de China en los principales índices bursátiles.

Aunque estas dos últimas décadas en el país se haya producido un crecimiento del PIB de alrededor del 14% anual, este crecimiento no necesariamente se refleja en las rentabilidades en Bolsa y, por consiguiente, tampoco en la cartera de los inversores.

Otros factores que juegan un papel entre el crecimiento de la economía real y el de una cartera son la competencia, que es extremadamente virulenta en China, la regulación, el acceso a la información, los derechos de las minorías, etc. Todos estos factores acaban creando divergencias entre el potencial macroeconómico y sus rentabilidades en Bolsa.

En este sentido, actualmente existe una parte más psicológica del mercado en la que se aprecia algo de aprensión con relación a la cuestión de la regulación. De hecho, está en boca de todos los inversores.

Dentro de este universo de inversión tan amplio, es importante ser selectivos y basarse, como siempre, en el análisis fundamental y el conocimiento profundo de las compañías. Por ejemplo, estamos observando cómo la industria de los vehículos eléctricos está creciendo fuertemente en China. Las ventas de vehículos de nueva energía –que incluyen coches de batería e híbridos– se han duplicado en el pasado año, y es bueno recordar que China es el mayor mercado de automóviles del mundo.

El país se ha convertido en un centro de startups de coches eléctricos y en una plataforma de lanzamiento para muchos gigantes tradicionales del automóvil que están haciendo el cambio a la electricidad. Además, es una industria en la que se está buscando llevar a cabo una revolución con la inclusión de tecnología a todos los niveles.

Desgraciadamente, también están aumentando los costes de producción, debido a las restricciones relacionadas con el Covid-19 sumadas a la escasez de baterías y chips. Ante este escenario, es importante fijarse en las compañías con poder de fijación de precios, es decir, aquellas que tienen la capacidad de trasladar el incremento de los costes a sus clientes vía subida de precios sin perder cuota de mercado. Este es uno de los casos que refleja cómo hay que seguir siendo cautos y sensatos y no dejarse llevar por la euforia.

Muchos sectores están experimentando un crecimiento muy fuerte, que atrae una gran cantidad de capital externo, ya sea para financiar a las compañías ya existentes o a los nuevos participantes seducidos por la promesa de un gran crecimiento.

Esta densidad de compañías limita de facto la capacidad de fijación de precios y, por tanto, la capacidad de beneficio de las empresas que las constituyen. Sin embargo, esta situación a veces cambia y hay que saber intervenir, como en el ámbito de la música online, donde se ha iniciado un movimiento de racionalización, sinónimo de mejora de la solidez financiera de las compañías.

De forma más general, conviene ser prudente en sectores con mucho consenso, como el del comercio electrónico, –donde, por ejemplo, una compañía tan dominante como Alibaba se enfrenta ahora a la competencia–, o también el lujo, donde las valoraciones son muy generosas pese a unas prácticas de venta a veces cuestionables.

Por otro lado, hay oportunidades que aprovechar en el sector de los videojuegos para móviles, en el que la capacidad de innovación es impresionante y atrae muchos talentos. Las recientes medidas de Pekín sobre los contenidos y el consumo de videojuegos por parte de los jóvenes no son una señal negativa, al contrario: encarecen las barreras de entrada de este sector y favorecen a compañías de calidad bien instaladas como Netease. Otro ejemplo de un sector digno de interés es el de la robótica, que está viendo surgir la aparición de unas pocas compañías locales capaces de desafiar la supremacía japonesa.

Por último, nos parece importante no centrar nuestra investigación únicamente en el lugar de cotización de una compañía. En efecto, es posible exponerse al mercado chino y beneficiarse de su dinámica invirtiendo en empresas que realizan una gran parte de su actividad en China mientras cotizan en Bolsa en otro país.

Algunos ejemplos son Shiseido, la L’Oreal japonesa, que es uno de los líderes del mercado tras 40 años de presencia, o Pigeon, empresa japonesa líder en productos para el cuidado del bebé, que genera en China el 40% de su volumen de negocio y la mayor parte de sus beneficios.

Julien Faure es Gestor de Amiral Gestion