Asteo lleva la red a los pueblos de Castilla y León y Extremadura

Instalarán 1.300 kilómetros de fibra para atender a 500 poblaciones

En una primera fase la inversión asciende a 40 millones de euros

Pedro Abad
Pedro Abad, consejero delegado de Asteo Red Neutra.

La brecha digital en el entorno rural español sigue siendo una realidad. De hecho, al comienzo de la pandemia casi la cuarta parte de los habitantes de los municipios de menos de 5.000 habitantes todavía no tenía acceso a internet, según el estudio Cómo la España vaciada llena su tiempo en internet, presentado por la compañía de telecomunicaciones Eurona.

Pero hay más: mientras que el 66% de la población española utiliza fibra óptica como tecnología de acceso, la más rápida, el porcentaje se reduce a la mitad cuando nos referimos a los usuarios del ámbito rural.

Para paliar estas diferencias y posibilitar el acceso a internet a cualquiera, con independencia de su ubicación y en las mejores condiciones, han nacido recientemente compañías como Onivia, que da servicio a un millar de municipios de menos de 25.000 habitantes; Rede Aberta, que se centra en el mundo rural gallego, o Asteo Red Natura, una de las últimas en llegar.

Este operador mayorista de fibra hasta el hogar (FTTH, por sus siglas en inglés) nace con el fin de conectar los entornos rurales y las zonas con menor densidad de población del país, aunque ha comenzado con el foco puesto en Extremadura y Castilla León.

La obra que realizan es poco invasiva a nivel medioambiental

A pesar de ser un país líder en la tecnología más avanzada de conectividad a internet, “aún quedan áreas sin poder acceder a ella en España. Y, por tanto, casi uno de cada dos ciudadanos que ha decidido vivir en este entorno no tiene acceso a todos los avances que hoy suponen el disponer de una conexión a internet estable, rápida y segura”, señala su consejero delegado, Pedro Abad. Este dirige un equipo vinculado hace décadas al sector de las telecomunicaciones y que en los últimos años se había centrado en el desarrollo de las redes de FTTH.

Esa experiencia les permitió detectar la necesidad específica de Castilla y León y de Extremadura. Son las dos comunidades autónomas más desatendidas y con más zonas blancas, es decir, donde actualmente no hay acceso a conexión a través de fibra “y que más están sufriendo el éxodo de su población dentro de lo que conocemos como España vaciada”, apunta Abad.

Asteo
Trabajos de Asteo para desplegar fibra óptica en zonas rurales.

Por ello, en Asteo decidieron desarrollar redes de comunicación abiertas mediante “un modelo de negocio mayorista neutro con el objetivo de facilitar que el mayor número de proveedores de internet puedan ofrecer sus servicios basados en esta infraestructura de FTTH de última generación”, describe su responsable.

Los clientes de esta red son múltiples: operadores (tanto nacionales como regionales o locales), compañías privadas con necesidades de conectividad dedicada, Administración pública (ayuntamientos, centros educativos y médicos...), operadores de torres de telecomunicaciones, empresas que ofrecen servicios de telecomunicaciones para el sector empresarial, etc.

Cuentan con la financiación del fondo de infraestructuras privado CEBF

Asteo apenas tiene seis meses de vida y, por lo tanto, aún está en periodo de inversión. Su plan de despliegue actual en Extremadura y Castilla León se está realizando por fases. La primera requerirá unos 40 millones de euros y se centra en desarrollar la infraestructura de FTTH para 500 poblaciones con una media de 400 hogares cada una, conectadas a través de una infraestructura propia de transmisión troncal de más de 1.300 kilómetros.

Extender esa red de fibra interprovincial en zonas rurales “requiere su tiempo por las características del terreno y las necesidades operativas de este tipo de despliegues complejos”, recuerda Abad. Está previsto que concluyan en 2023.

Además, destacan que la obra es poco invasiva para el medio ambiente. “Tratamos de no impactar el terreno de manera muy profunda y el cable se introduce a la vez que se realiza la perforación. La topología de la red discurre mayoritariamente por caminos rurales y no atravesamos campos de cultivo”, explican.

Financiación

Para hacer frente a esas inversiones cuentan con capital propio y el apoyo del fondo de infraestructuras luxemburgués CEBF. De hecho, Asteo es la octava inversión de este fondo que financia proyectos similares con el objetivo de facilitar el acceso a redes de última generación en el entorno rural, y que en total gestiona un capital de 555 millones.

Además, en la sociedad figuran como accionistas minoritarios los dos fundadores de la misma, el propio Pedro Abad y Gestioniza Infraestructuras, compañía especialista en ejecución de proyectos de redes de telecomunicaciones.

De esta manera, actualmente su plan de despliegue no depende de ningún tipo de ayudas públicas, siendo el origen del capital financiero totalmente de carácter privado, “lo que nos permite abordar de forma independiente nuestros planes”, remarca Abad.

A tener en cuenta

Provincias. En una primera fase se van a invertir un total de 40 millones de euros en Burgos (15 millones), Segovia (10 millones), Cáceres (9 millones) y Salamanca (6 millones). El plazo de ejecución será en torno a los dos años y medio, esperando tener activos unos 160.000 hogares de esta primera fase para finales de 2023.

Penetración. De acuerdo con un estudio realizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, perteneciente a la ONU, el aumento del 10% en la penetración de internet de gran velocidad en un país puede dar lugar a un aumento del 1,9% del PIB per cápita nacional.

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