Financiación

España da mandato para una emisión sindicada a 10 años

El Tesoro prevé unas emisiones netas de 75.000 millones en 2022

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El secretario general del Tesoro, Carlos Cuerpo, adelantó en la presentación de la estrategia que estaban preparando la primera emisión sindicada de 2022 y unas horas después la noticia se confirmó. El Tesoro ha dado mandato a la banca para proceder a la tradicional colocación de un bono a 10 años, la referencia que se toma de marco para calcular la prima de riesgo. Deutsche Bank, HSBC, JP Morgan, Nomura, Santander y Société Générale son los bancos contratados para tantear la demanda entre los inversores y ejecutar la venta directa, a diferencia del proceso de subasta tradicional.

La nueva referencia a 10 años vencerá en abril de 2032, frente a la actual que expira en abril de 2031. El importe de la colocación se desconoce, pero lo habitual en las primeras emisiones del año es que capten unos 10.000 millones. En 2021 el Tesoro efectuó cinco emisiones sindicadas a través de las cuales colocó 39.000 millones de euros, 18.000 millones solo en dos referencias a 10 años. La última colocación de este tipo se ejecutó en junio y en ella se captaron 8.000 millones al 0,542%, un precio que se situó por encima del 0,114% logrado con la emisión de enero, el mínimo para una sindicada a ese plazo hasta la fecha.

La emisión sindicada, que previsiblemente se ejecutará mañana, es el primer paso para cumplir los objetivos de financiación de 2022. En un año que estará marcado por la consolidación de la recuperación y la normalización de la política monetaria el organismo que dirige Carlos Cuerpo se muestra prudente y estima unas emisiones netas de 75.000 millones, cifra que se sitúa en línea con los 75.138 millones de 2021, ejercicio durante el cual el buen comportamiento de los ingresos y la recepción de los primeros 9.000 millones procedentes del fondo Next Generation permitió a España rebajar en 25.000 millones su objetivo de emisión. Las emisiones brutas alcanzarán los 237.498 millones, un 10,14% menos que lo emitido en 2021 (264.312 millones) e inferior también a los 242.846 millones recogidos en los Presupuestos Generales. Aunque las necesidades de financiación continuarán siendo elevadas, el Tesoro retoma la senda decreciente que venía imperando desde 2012. El volumen de emisiones brutas previstas para los próximos meses ronda los niveles de 2015 (236.800 millones) y se sitúa lejos de los 277.100 millones registrados en el año de la pandemia. Con reducción incluida, la apelación al mercado será mayor que los 232.352 millones de ingresos fiscales previstos en los presupuestos.

Con el objetivo de mantener bajo control el coste de financiación y para tartar de aprovechar al máximo las buenas condiciones del mercado antes de que el BCE acelere la retirada, el Tesoro prevé acometer el grueso de las emisiones en la primera mitad de año. Además del proceso de normalización monetaria, también influye la previsión de más transferencias de los fondos europeos Next Generation. Según lo recogido en los presupuestos este año España recibirá 20.225 millones de este instrumento.

La rebaja de los costes de financiación son un aliciente para continuar elevando la vida media de la cartera de deuda, que a cierre de 2021 alcanzaba ya los ocho años. Esta estrategia permite ir acomodan la progresiva retirada de estímulos y para lograrlo el grueso de la financiación corresponderá a la deuda a medio y largo plazo. Deducidas las amortizaciones, el Tesoro prevé llevar a cabo emisiones netas de bonos y obligaciones por importe de 80.000 millones, un 5,98% más que en 2021. La emisión bruta de letras alcanzará los 89.410 millones, un importe menor que las que vencen. Fruto de esto habrá una emisión negativa de letras de 5.000 millones, una cantidad que supone multiplicar por más de 14 los 349 millones registrados el año pasado.

La flexibilidad para adaptar la apelación al mercado en función de las necesidades es uno de los pilares que rigen la estrategia de financiación. Cuerpo se muestra optimista con el futuro y espera que el interés y confianza de los inversores en la economía española se mantenga. Esto unido al hecho de que las emisiones que vencen pagan un interés superior a las nuevas, permitirá seguir rebajando el coste de la cartera de deuda, que a cierre de 2021 alcanzó el 1,64%, 22 puntos menos que en 2020. Después de que el pasado ejercicio el 60% de lo emitido fuera a precios por debajo de cero, el Tesoro confía en seguir registrando rendimientos negativos. No obstante, Cuerpo declinó hacer previsiones sobre el coste de emisión previsto para el año, así como el que hace referencia a la cartera de deuda.

El Tesoro reabrirá el bono verde emitido en septiembre de 2021 para alcanzar en los próximos años un volumen similar al del resto de referencias a ese plazo. Asimismo, Cuerpo prevé que la financiación verde pase de ser puntual a algo estructural.

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