Ferrari reorganiza su estructura para afrontar el reto de la electrificación

La firma da más poder a su CEO, Benedetto Vigna

El fabricante casi cuadruplicó su valor en los últimos cinco años

Logo de la marca de coches de lujo Ferrari.
Logo de la marca de coches de lujo Ferrari.

Ferrari, la mítica marca de súper lujo de coches italiana, ha anunciado este lunes numerosos cambios en su organización interna para afrontar los retos que tiene por delante el fabricante, entre los que se encuentra la electrificación de la automotriz. Una de las principales medidas, recoge Reuters, es que a partir de ahora las divisiones de Desarrollo de Productos e Investigación y Desarrollo; Digital & Data; y Tecnologías e Infraestructuras pasarán a depender del consejero delegado de la automovilística, Benedetto Vigna, quien apenas lleva unos meses (fue nombrado en septiembre) en el sillón de mando de la marca del Cavallino Rampante.

Entre los nombramientos que ha anunciado la empresa, se encuentra el de Gianmaria Fulgenzi, que pasará a ser el director de Desarrollo de Producto. Fulgenzi ha trabajado para Ferrari desde 2002 ocupando varios puestos de responsabilidad en el desarrollo de productos, la fabricación y, más recientemente, en Gestione Sportiva (la escudería de la marca), donde fue jefe de la cadena de suministro.

Ernesto Lasalandra quedará a los mandos del departamento de Investigación y Desarrollo, procedente de STMicroelectronics, donde era vicepresidente del grupo y director general de I+D. Al frente de la división de Digital & Data queda Silvia Gabrielli, quien ya trabaja para la marca desde 2019 luego de haber estado en Microsoft. Por último, David Abate, ha sido el designado para dirigir el departamento de Tecnología e Infraestructuras.

Su valor se cuadruplicó

Si bien ayer tras estos anuncios el valor de la compañía cayó un 1,82%, el fabricante italiano ha casi cuadruplicado su valor en los últimos cinco años, con un aumento del 290,8%. Sus acciones, que hace un lustro valían poco más de 56 euros, ahora superan los 220. Su precio más alto, lo marcó en noviembre cuando rozó los 240 euros de valorización.

Este aumento progresivo de su valor a lo largo de los años ha venido de la mano de un aumento de la producción constante del Cavallino Rampante, que alcanzó su récord de comercializaciones en 2019, año en el que consiguió entregar 10.131 coches, superando así por primera vez en su historia la barrera de los 10.000 automóviles. Aunque pueda parecer una cifra pequeña en comparación con los fabricantes que se dedican a un público masivo, Ferrari consiguió con ese volumen de ventas unos ingresos de 3.766 millones de euros y unos beneficios netos atribuidos de 695,8 millones de euros.

Sin embargo, sus entregas volvieron a caer en 2020 como consecuencia del parón provocado por la pandemia, llevando sus ventas a las 9.119 unidades, lo que supuso un descenso del 10%. Su facturación, por su parte, retrocedió un 8% hasta los 3.460 millones y su beneficio neto atribuido cayó un 12,6%, hasta los 607,8 millones.

Los últimos datos ofrecidos por la compañía, los del tercer trimestre de 2021, muestran que sus beneficios se han disparado en comparación con los primeros nueve meses de 2020 (un periodo muy malo por la pandemia) un 79%, hasta los 619 millones, lo que ya es más que lo que ganó en todo el ejercicio precedente.

Entre enero y septiembre, el volumen de ventas de Ferrari alcanzó los 8.206 coches (un 27% más que en 2020), en un contexto en el que casi todos los fabricantes han reducido su producción por la falta de componentes.

Transformar coches de alto rendimiento en cero emisiones

El primer híbrido enchufable de la marca. El Cavalino Rampante aún no tiene ningún coche eléctrico en venta, pero sí un híbrido enchufable que presentó en 2020, el SF90 Stradale, por un valor de 430.000 euros. Este superdeportivo puede recorrer unos 25 kilómetros con una carga de batería. El primer coche 100% eléctrico de Ferrari no llegará hasta 2025.

Un 15% más de gasto. En abril de 2021, los analistas de Goldman Sachs señalaron que la compañía quizá debería acelerar su proceso de electrificación, estimando un aumento de los gastos anuales hasta los 800 millones de euros hasta 2030. Esto es un 15% más de lo que la marca gastó por año en el trienio precedente.

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