El nuevo jefe de Ferrari se enfrenta a un test eléctrico temprano

Goldman Sachs estima que la transición exigirá un aumento del gasto de capital del 15% hasta 2030

Ferrari Roma.
Ferrari Roma. REUTERS

La Comisión Europea acaba de poner en jaque al nuevo jefe de Ferrari. El mes pasado, Bruselas propuso prohibir el motor de combustión interna en los coches nuevos a partir de 2035. Es probable que eso obligue a Benedetto Vigna a acelerar los planes para pasarse a las baterías cuando se incorpore el mes que viene procedente de STMicroelectronics.

El nuevo impulso de Bruselas suena siniestro para los motores de alto rendimiento que impulsan los preciados modelos construidos por Ferrari, Lamborghini y Maserati. Sin una innovación tecnológica sustancial y rápida en combustibles ecológicos, los coches eléctricos parecen la única opción.

Ferrari, que el lunes declaró unos beneficios netos de 206 millones en abril-junio, fabrica unos 10.000 vehículos al año, de los que vende casi la mitad en Europa. Todavía no ha presentado un coche del todo eléctrico, aunque no parte de cero. En 2018 intensificó las inversiones, destinando 3.600 millones en cinco años para la hibridación y la ampliación de productos. En 2020 lanzó con éxito su primer híbrido enchufable, el SF90 Stradale, un superdeportivo de 430.000 euros que puede recorrer unos 25 kilómetros con una carga de batería. Su primer modelo totalmente eléctrico está previsto para 2025.

En abril, los analistas de Goldman Sachs afirmaron que Ferrari podría tener que acelerar el proceso, estimando un aumento de los gastos de capital hasta unos 800 millones al año hasta 2030. Eso es un 15% más que la media de 700 millones gastados en cada uno de los últimos tres años.

Si eso es todo lo que se necesita, se reduciría quizás un punto porcentual de su margen ebit previsto, del 26% en 2023. No es lo ideal para una empresa que preferiría cerrar la brecha con el margen del 36% del rey del lujo Hermès. Es manejable, sin embargo, y Ferrari podría trasladar los costes adicionales a sus clientes ricos.

Pero la transición a los eléctricos puede no resultar tan barata, especialmente con los nuevos objetivos de la UE. Cuanta más inversión se requiera, más hábil deberá ser la conducción de Vigna para mantener sus márgenes, y su valor de mercado, libres de abolladuras.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías