Los hoteleros retrasan a 2023 la recuperación de los ingresos y de la ocupación precrisis

Prevén que Barcelona será el destino que más tarde en recuperarse. Anticipan un repunte de la inversión a Madrid, Málaga y Sevilla

Una pareja de turistas en Calviá (Mallorca)
Una pareja de turistas en Calviá (Mallorca)

El último barómetro hotelero elaborado por Cushman & Wakefield Hospitality en España muestra un empeoramiento de las previsiones previas al verano y una recuperación desigual por destinos. La encuesta, realizada a cadenas que suman 1.700 hoteles en España y Portugal, revela que los destinos de interior y vacacionales, tal y como sucedió en 2021, serán los que mejor comportamiento tendrán en 2022. “La opinión de los directivos de las cadenas hoteleras demuestra que los planes sobre actividad ya miran hacia 2023 y solo en destinos muy concretos se espera que el 2022 se desarrolle como en los años prepandémicos”, recalca Bruno Halle, socio y director de Cushman & Wakefield Hospitality en España.

La recuperación será asimétrica. Por un lado, los hoteles vacacionales, rurales y de interior son los más optimistas para el próximo año, ya que un tercio de los encuestados augura que volverá a los niveles de ocupación e ingresos precrisis ya en 2022. El más que previsible escenario de restricciones a la movilidad y a la interacción les favorece frente al segmento urbano y de negocios. En estos dos últimos casos, la vuelta a la normalidad no volverá hasta 2023 o incluso 2024, tal y como pronostican en el caso de Barcelona. Solo el 3% de los encuestados augura que la capital catalana recupere las cifras precrisis en 2022. Un porcentaje que se eleva al 34% si la opción elegida es 2023.

El alargamiento de la crisis ha traído como consecuencia la congelación de los planes de desarrollo o expansión de las cadenas. Solo el 21% de los encuestados aseguran que los han podido acometer sin retrasos. El resto sí los ha sufrido y más de la mitad confiesa que esa parálisis ha afectado al menos a un tercio de los proyectos. Pero ese cambio de planes no solo ha sido motivado por el alargamiento de la crisis. El 30% confiesa que ha tenido problemas para encontrar financiación y otro 29% lo achaca a la falta de demanda.

El frenazo de Barcelona, lastrada por el desplome del turismo urbano y de negocios, ha reorientado el apetito de los hoteleros a otros destinos. Entre los destinos más interesantes para crecer, los hoteles apuntan a Madrid (4,5 puntos sobre 5), Málaga (4,3 puntos) y Sevilla (4,2 puntos). La opinión de los operadores hoteleros sobre Barcelona contrasta con la de los inversores, ya que en el último informe de la consultora inmobiliaria señalaban a la capital catalana como la más interesante de Europa para la inversión hotelera.

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