Erdogan envuelve a la lira turca en una espiral de volatilidad

La divisa ha llegado a dispararse hasta un 20% para borrar de un plumazo las ganancias

Billetes de dólar, de euro y la bandera turca.
Billetes de dólar, de euro y la bandera turca.

Volatilidad extrema en la lira turca. La divisa ha llegado a revalorizarse un 20% en la apertura de los mercados frente al dólar y al euro, para instantes después borrar esas subidas. La moneda turca ha llegado así a acumular una ganancia superior al 60% desde la tarde del lunes, subida que ha desaparecido de un plumazo.

El origen de esta volatilidad vuelve a estar en las declaraciones del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que ha prometido que el Gobierno compensará a los ciudadanos con ahorros en liras las pérdidas que sufran por la devaluación de la moneda. "Si las ganancias (por intereses) en una cuenta de ahorro en liras son superiores a la subida del cambio de divisas, las personas se las quedarán. Si el incremento en divisas es mayor que las ganancias, se le pagará directamente al ciudadano la diferencia", anunció el presidente turco que recalcó que no retrocederá en su decisión de bajar los tipos de interés pese a las llamadas de los empresarios y economistas.

Erdogan explicó que objetivo de la medida prometida es evitar la conversión a divisas de los ahorros en liras para protegerlos de la devaluación en un momento de inflación desbocada pero en el que los tipos de interés han bajado cuatro veces en los últimos cuatro meses, hasta el 14%, ante la presión del propio dirigente turco. 

Junto a esta medida, Erdogan ha optado además por reducir del 10% al 0% la retención de impuestos para las inversiones en bonos gubernamentales denominados en liras y subir del 25% al 30% todas las contribuciones realizadas por los trabajadores a planes de pensiones privados.  

El mercado entiende que este rescate anunciado por Erdogan pasa por una subida de tipos encubierta, que hace que a la economía turca más débil ante futuros shocks monetarios al obligar al Tesoro a asumir las pérdidas de los nuevos depósitos en liras en caso de una nueva depreciación en un momento en el que la divisa turca acumula ya una depreciación del 50% frente al dólar desde septiembre y en el año retrocede un 30%. 

El Ejecutivo turco ha tratado en las últimas semanas de contrarrestar la fuerte devaluación de la lira con un aumento del salario mínimo, que empujará al alza a una inflación que en noviembre superó el 21%, frente al objetivo del 5% previsto por el Gobierno. Unas medidas con las que los analistas creen que Erdogan trata de sostener la economía y evitar una subida de los tipos de interés antes de 2023, fecha en la que está prevista la convocatoria de elecciones en el país.

En el mercado, estas medidas no han hecho más que disparar los recelos de los inversores. Los CDS (credit default swaps), los derivados de crédito para cubrir el riesgo de impago de la deuda turca se han disparado desde los 300 puntos básicos de comienzos de año hasta los 612 puntos básicos.

Erdogan también se ha mostrado muy crítico contra la patronal turca, Tusiad, que el pasado sábado instó al Gobierno a volver a las "reglas establecidas de la ciencia económica" para restaurar la estabilidad y evitar mayores daños a la economía. "No hay vuelta atrás", aseguró.

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