Acuerdo parcial en la reforma laboral: los negociadores pactan un nuevo contrato fijo para la construcción

Garamendi desvela que Bruselas da margen de negociación para los cambios laborales hasta enero y dice que "sería triste que todo desbarrara por días o semanas"

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, conversa con el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi (centro) y el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva (derecha).
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, conversa con el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi (centro) y el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva (derecha).

En la recta final de las negociaciones para la reforma laboral todo son cautelas. Nadie se atreve a dar detalles, más allá de que se van cerrando algunos temas y el acuerdo parece algo más cercano que hace unas semanas. Sin embargo, el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, ha avanzado hoy que a última hora de ayer los negociadores del Gobierno, la patronal y los sindicatos en la mesa de la reforma laboral cerraron un acuerdo en una de las materias sobre la contratación temporal que estaban discutiendo: la creación de un nuevo contrato fijo de obra para la contrucción.

"Anonche, a úlitma hora me informaron de que se había llegado a un acuerdo muy importante para la construcción que supondrá mucha menos temporalidad desde el punto de vista del cómptuto", ha dicho Garamendi en declaraciones a TVE. Esto supone sellar un acuerdo parcial en materia de temporalidad, que era una de las cuestiones que más enfrentaba a las partes y respecto a la que más exigencias tiene Bruselas.

Este principio de acuerdo para el contrato fijo de obra para la construcción ha sido confirmado desde la parte negociadora del Gobierno. Si bien, los sindicatos se han mostrado algo más cautos. El secretario general de CC OO, Unai Sordo, ha admitido hoy que el diseño de ese nuevo contrato "es una de las piezas de la negociación que podría resolverse con un acuerdo en próximos días".

Aunque, dicho esto, Sordo ha puesto en cuarentena cualquier acuerdo parcial dentro de la negociación: "Hasta que no esté todo cerrado no hay nada cerrado, porque están todos los puntos relacionados", ha advertido. Acto seguido ha pueto como ejemplo la relación con este nuevo contrato y otras medidas para frenar la temporalidad de la nueva regulación de las subcontratas, sobre lo que aún no hay acuerdo, según las fuentes consultadas.

El paquete de medidas para luchar contra el abuso de la temporalidad en España --que afecta a uno de cada cuatro asalariados y a uno de cada tres en el sector público-- incluye desde el primer momento la eliminación de una de las modalidades de temporalidad por excelencia: los contratos de obra y servicio. Duran lo que dura la obra (actividad o proyecto) y su indemnización a término es la del contrato eventual (12 días por año trabajado).

Esta desaparición del contrato de obra no ha supuesto directamente un plante de los empresarios, como podría esperarse, precisamente porque Trabajo se mostró dispuesto a crear un contrato alternativo específico para el sector de la construcción, cuyas condiciones se habrían cerrado ayer.

Según lo que se venía negociando hasta el momento y a falta de conocer los últimos detalles sobre dichas condiciones, todo apunta a que nuevo contrato sería “indefinido” para cumplir con los objetivos (sobre todo de cómputo estadístico como ha precisado Garamendi) del Gobierno pero los motivos de su rescisión no son los mismos que los de un contrato fijo al uso.

Este nuevo contrato ad hoc para la construcción perseguía, desde el inicio de las negociaciones, atraer a los empresarios al pacto en la reforma laboral ya que, aunque aparente y legalmente no se trate de una relación temporal, en la práctica sí podrá serlo, según distintas fuentes consultadas.

Según la propuesta que se estaba negociando en la mesa del diálogo social –y que, según estas mismas fuentes no habría despertado del todo el rechazo patronal– Trabajo quiere crear un “contrato indefinido por motivos inherentes a la persona trabajadora en el sector de la construcción”. La extinción de este contrato, pese a su denominación, podrá efectuarse cuando finalice la obra en la que presta servicios la persona trabajadora, con una salvedad: que la em- presa quedará “obligada” por la finalización de dicha actividad a efectuar al trabajador “una propuesta de recolocación” en otra obra o proyecto.

Además, dicha propuesta deberá formularse “previo desarrollo, en su caso y siempre a cargo de la empresa, del proceso de formación o recualificación que sea preciso”. Pero, una vez hecha esa propuesta de recolocación el contrato podrá extinguirse por motivos inherentes al trabajador si este rechazara la propuesta por escrito, o “si la persona afectada, incluso tras un proceso de formación o recualificación proporcionalmente exigible, no resulta adecuada a los nuevos proyectos, o no permite su integración en estos, por existir un exceso de personas con la cualificación necesaria para desarrollar sus mismas funciones”, indica el último texto que estaba sobre la mesa de la negociación.

La indemnización que recibirá el trabajador al que se le extinga este contrato será de 20 días por año trabajado, lo que supone que el despido resultará algo más caro que los 12 días por año que se pagan actualmente por la extinción del contrato por obra y servicio que Trabajo quiere eliminar. De esta forma la indemnización de este contrato se equipará a la de los despidos objetivos.

En octubre pasado el 41% de los 1,69 millones de contratos temporales registrados en los Servicios Públicos de Empleo (SEPE) fueron de obra o servicio. Si bien la mayoría de ellos no fueron en la construcción sino en el sector servicios.

Europa da hasta enero para llegar a un acuerdo

Pero, al margen de este acuerdo parcial, Garamendi avanzó otra noticia. Según ha asegurado, desde Bruselas habrían manifestado que no existiría ningún problema para alargar unos días la negociación más allá del 31 de diciembre, como exige el Gobierno, si se viera que hay mimbres para un acuerdo. "Por Europa no hay problema; habría margen hasta enero", ha insistido el líder patronal.

De hecho, a la hora de evaluar la marcha de las negociaciones ha dejado claramente la puerta abierta a un acuerdo tripartito, si bien ha precisado que igual serían necesarios esos "días o semanas de enero", ya que "para que los empresarios digan que no al acuerdo, lo podemos hacer antes del 31 de diciembre", ha dicho. Y ha recalcado que "sería triste que todo desbarrara por días o semanas".

Unai Sordo ha coincidido con esta flexibilidad de los tiempos de negociación que demanda Garamendi. Aunque ha dicho que deben intentar cumplir los plazos --esto es tener la reforma pactada y redactada el 31 de diciembre como muy tarde-- ha señalado también que esa "no será una línea roja de los sindicatos". Concluyendo que "una negociación de esta importancia no debería caerse por cuatro días o una semana de negociaciones arriba o abajo".

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