La fiebre por los yates se dispara en 2021

El alquiler de barcos se ha instalado como una opción segura y personalizada que coge fuerza tras la pandemia

Las embarcaciones más lujosas se venden incluso mejor que las estándar

Pardo 60, uno de los yates de lujo que vende Motyvel.
Pardo 60, uno de los yates de lujo que vende Motyvel.

La temporada de yates se ha alargado este año más de lo normal y con mucho éxito. El alquiler de embarcaciones exclusivas registraba un 100% de ocupación desde marzo, superando no solo cifras de 2020, algo previsible teniendo en cuenta la pandemia, sino también de 2019, antes de ella.

El levantamiento de restricciones, además, ha hecho que los turistas no desaparezcan en agosto, según explica el responsable de desarrollo de negocio en Motyvel, Oriol Mas. “Va muy vinculado al tiempo, pero este año hemos visto que en Ibiza, por ejemplo, han abierto los clubs y las discotecas en octubre y ha venido una nueva oleada de turistas que nos ha permitido tener reservas de alquiler también estos meses. Vemos que el verano tiene opción de alargarse, de ir más allá de agosto y abarcar septiembre y octubre porque todavía hace buen tiempo, sobre todo en Baleares”, reconoce.

Desde 1984, Motyvel Group se ha consolidado como referente en la venta de barcos de lujo en Barcelona y Baleares. Este 2021, asegura Mas, el número de ventas se ha duplicado y las unidades para 2022 también están ya vendidas. “Si hubiésemos tenido más las hubiésemos vendido”, advierte. Para él, este auge se debe a un factor psicológico: “La gente ha estado mucho tiempo en casa reflexionando, hay muchas más ganas de hacer actividades de ocio y la náutica es una vía de escape muy buena. Otro factor importante es el tema económico. Nosotros vendemos barcos de alta gama y durante esta pandemia ha habido mucha gente que ha seguido ganando dinero sin hacer prácticamente gasto, y eso ha hecho que tenga una capacidad de ahorro mucho más grande. Ahora prefiere disfrutar el momento porque no sabe lo que puede pasar el día de mañana y, si tiene el dinero, decide gastarlo en caprichos que igual antes dudaba un poco”.

Arriba, Seagull 2, yate de lujo de alquiler de Goolets.
Arriba, Seagull 2, yate de lujo de alquiler de Goolets.

El segmento de lujo también ha experimentado un gran crecimiento en el sector. La plataforma de alquiler de embarcaciones Click & Boat registró a nivel global un aumento del 87% en las reservas de embarcaciones de lujo en 2021 frente a 2019, según indica el director general de la compañía, Edouard Gorioux. “Debido a la pandemia muchos viajeros comenzaron a considerar la navegación como una alternativa segura y atractiva para las vacaciones. Además, el hecho de poder alquilar un barco con capitán, sin necesidad de contar con experiencia previa, así como disponer de una gran flota de embarcaciones que se adaptan a diferentes necesidades han hecho que el alquiler de barcos se instale como una opción flexible y personalizable”, explica.

Fuera de España, la tendencia se consolida, como confirman los resultados de Goolets, la empresa eslovena de alquiler de yates. Según afirma el gerente de marketing de la compañía, Aymen Boulehmi, los yates de lujo se venden mejor que los estándar. “La gente estuvo atrapada en casa durante mucho tiempo y la tendencia es un poco más de ir de vacaciones una o dos veces al año y gastar más dinero, en lugar de ir cuatro o cinco veces por menos dinero”, sugiere Boulehmi. Sus reservas actualmente están en los 30.000 y los 80.000 euros por semana (hasta 150.000 euros por semana). “La tendencia es que cuanto más lujoso es el barco, más fácil es venderlo”, constata.

En el caso del comparador de alquiler de embarcaciones Globe Sailor, de hecho, el aumento solo se ha producido para los megayates (de más de 50 m2). “Hay que entender que la mayoría de los clientes de alquiler de yates de lujo son de Estados Unidos, Rusia… y con el Covid se cancelaron todas estas reservas”, lamenta.

Cocinero en el yate de lujo Mondo Marine 24, de Globe Sailor.
Cocinero en el yate de lujo Mondo Marine 24, de Globe Sailor.

Ahora que viajar vuelve a ser posible, al menos de momento, el problema es el desajuste entre la gran demanda y la escasa oferta. Para Mas, de Motyvel, solo es cuestión de tiempo. “En un año, año y medio, los astilleros van a volver a tener piezas procedentes de China y van a poder recuperar la producción de los motores. Nadie se esperaba que hubiese un pico de demanda tan bestia, pero se ajustará en los próximos años”, augura. Hasta entonces, la principal alternativa siguen siendo los barcos de segunda mano. Una opción, además, mucho más sostenible.

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