Deportes acuáticos, ecológicos y exclusivos

Las tablas y bicis eléctricas permiten practicar deporte encima del agua a gran velocidad y sin contaminar

Un cliente practica eFoiling en la Barceloneta con una de las tablas de TakeOff Barcelona.
Un cliente practica eFoiling en la Barceloneta con una de las tablas de TakeOff Barcelona.

Levitar sobre el agua ya es posible. Es la experiencia que ofrece el eFoiling, el deporte acuático que está conquistando las costas españolas. Gracias a un pequeño motor eléctrico y a tecnología Bluetooth, las tablas de eFoil dan la sensación de estar volando por encima de las aguas. “Es una actividad y una forma de estar en el agua y disfrutar del mar totalmente distinta”, asegura Enric Pou, gerente general de TakeOff Luxury Toys, la tienda de juguetes para yates más grande de Europa.

La empresa ofrece el alquiler de estas tablas durante tres horas junto con clases particulares para aprender a usarlas en el barco o playa que el cliente quiera, así como diferentes paquetes de sesiones para quienes carecen de yate. Hora y media de eFoil surcando el puerto Marina Vela Barcelona, por ejemplo, cuesta 175 euros. “No dejan de ser productos de lujo y caros, estamos hablando de que cada tabla cuesta en torno a 14.000 euros. Por lo tanto, las personas que quieren practicar este tipo de deportes suelen tener un poder adquisitivo alto”, reconoce Pou.

Tabla eléctrica de Ibiza Foils.
Tabla eléctrica de Ibiza Foils.

Sin embargo, este tipo de experiencias cada vez son más accesibles para todos los públicos. Esa es, al menos, la opinión del dueño y fundador de Ibiza Foils, Sebastian Devonshire. Su compañía se convirtió en 2017 en el primer distribuidor oficial y centro de alquiler de placas de eFoil en el mundo. Ahora, su gama de productos cuenta con puntos de venta en Ibiza, Mallorca, Dubai, Kuwait y Gales. Los precios varían desde una hora de sesión para una persona por 250 euros, hasta ocho horas para dos personas por 850 euros. “Están bajando los precios del alquiler de las tablas para que todo el mundo, desde los seis años hasta los 70, pueda meterse en el agua y divertirse de manera profesional”, explica Devonshire.

Pero flotar sobre el mar no es la única tendencia de estas vacaciones, también se puede pedalear en él. La compañía neozelandesa Manta5 ha decidido lanzar este verano en España y Francia, por primera vez en Europa, su modelo de hidrobicicleta, un nuevo tipo de vehículo que reproduce el ciclismo sobre el agua con velocidades de hasta 20 kilómetros por hora. El Hydrofoiler XE-1 se venderá en Europa por un precio de 7.990 euros más impuestos y la empresa espera conseguir beneficios de 100 millones de euros para 2023. “España fue rápidamente evidente como uno de los mercados más grandes para nuestros productos, no solo por sus maravillosas zonas turísticas como la Costa del Sol o la Costa Brava, sino también por las islas españolas dentro del Mediterráneo”, comenta la gerente de soporte de canales de la compañía, Talya Styles.

Hidrobicicleta de Manta5.
Hidrobicicleta de Manta5.

De hecho, el atractivo turístico de estos deportes es, según los representantes de las diferentes compañías, una manera de reimpulsar este sector tan lastrado por la pandemia. “Manta5 tiene la suerte de estar disfrutando de las tendencias positivas dentro de la economía global donde el bienestar y la salud están a la vanguardia del pensamiento de las personas, junto con las vacaciones en el propio país y donde dirigirse a los lagos y las costas es más popular que nunca”, afirma Styles.

Para Pou, la pandemia ha hecho que la gente invierta más en diversión y ocio, algo que se está materializando en un aumento de las ventas de sus tablas. “Es un producto que no hace ruido, es ecológico, permite hacer ejercicio físico y la gente lo disfruta muchísimo”, sostiene. A pesar de ser un año duro desde el punto de vista turístico, Pou reconoce que la actividad “ha funcionado muy bien”, permitiendo a TakeOff prever una facturación al cierre del año de más de dos millones de euros, el doble que en 2020. El reto ahora, dice, es que los deportes acuáticos no solo se popularicen en verano, sino durante las cuatro estaciones. “Hemos conseguido hacer unos 50 o 60 alquileres en los meses de invierno, que eso es muy interesante y muy importante para conseguir que la gente se acerque al mar durante todo el año”, confiesa.

Uno de sus proyectos a corto plazo es trasladar las actividades acuáticas más allá de la playa, hasta el pantano de Baells. “Es una manera de llevar turismo de Barcelona hacia esas zonas para que los turistas conozcan otros lugares que seguramente no tenían planeado visitar”, sugiere. Según Pou, solo hace falta un neopreno para disfrutar de los deportes acuáticos en cualquier sitio y en cualquier fecha.

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