Los retos del Reino Unido tras la pandemia y el Brexit

Pese a la dureza de la crisis, la recuperación del país podría completarse hacia final de año, siempre que se contenga el impacto de la variante omicron

La pujante economía del Reino Unido se enfrenta a una inflación creciente con menos herramientas para gestionar el crecimiento mientras se enfrenta a la escasez, a un mercado laboral incierto y al aumento de los costes de fabricación y energía. Los retos del Reino Unido no son únicos, pero el Brexit limita de forma singular las opciones del país en los próximos años.

Tras experimentar la mayor caída económica entre los países del G7 en 2020, el Reino Unido ha experimentado uno de los repuntes más fuertes este año, en parte gracias a la reapertura de empresas y servicios. El PIB del tercer trimestre se situó sólo un 2,1% por debajo de su nivel de producción anterior a la crisis, y la recuperación podría completarse a finales de año, si se contiene el impacto de ómicron.

A pesar de la inmensa perturbación causada por la pandemia, el mercado laboral parece notablemente indemne, gracias en gran parte al plan de permisos del Gobierno. Aunque el alcance total de los daños en el empleo no estará claro hasta dentro de un par de meses –ya que el plan no terminó hasta septiembre– el 4,3% de desempleo, desde un mínimo anterior a la crisis del 3,8%, es alentador.

La mejora de las perspectivas de crecimiento ha proporcionado un espacio fiscal adicional. En su presupuesto de otoño, el canciller Rishi Sunak aprovechó para anunciar nuevos gastos en infraestructuras regionales, una reforma de las tasas empresariales, la congelación del impuesto sobre los carburantes y el fin de la congelación salarial de los trabajadores del sector público. Aunque menos expansiva que las políticas extraordinarias de 2020-21, la postura fiscal del gobierno británico seguirá apoyando el crecimiento a corto plazo, y se endurecerá gradualmente en los próximos años.

Aun así, el aumento de la inflación hace que el canciller sea menos entusiasta con un estímulo fiscal adicional. Una subida de los tipos de interés del 1% acabaría con su margen de gasto, dijo en marzo. La inflación alcanzó en octubre su nivel más alto de la década, el 4,2%, y el Banco de Inglaterra se está preparando para subir los tipos, posiblemente ya en diciembre. Los altos precios de la energía y la escasez de la cadena de suministro prometen poco respiro en los meses de invierno, y podría dar lugar a una continua y elevada demanda de bienes por encima de los servicios, si la gente adopta la actitud de quedarse en casa en respuesta a la nueva variante ómicron. La escasez de oferta podría resultar especialmente perjudicial para el Reino Unido, dada la apertura de la economía y la interacción con el Brexit.

Al igual que en el resto del mundo, la velocidad de la recuperación de la demanda en el Reino Unido ha superado a la oferta. La dificultad adicional para el Reino Unido debido al Covid-19 ha sido la pérdida neta de trabajadores. Un estudio estima que hasta 1,3 millones de personas abandonaron el Reino Unido durante la pandemia, incluidos los ciudadanos de la UE. El Brexit y sus cambios en las normas de inmigración pueden significar que muchos se queden ahora allí.

Históricamente, la economía del Reino Unido pudo hacer uso de un mercado laboral flexible que contaba con trabajadores europeos para responder a sus ciclos económicos. La escasez de conductores de camiones para repartir combustible provocó enormes colas en los surtidores de gasolina a principios de octubre. Entre mediados de 2020 y marzo de 2021, el número de ciudadanos de la UE que trabajaban como camioneros en el Reino Unido se redujo en 14.000, es decir, más de un tercio, hasta 25.000, de un total de 229.000 conductores.

Además de los problemas de la cadena de suministro, las perspectivas del Reino Unido se ven empañadas por otras preocupaciones fundamentales como la variante ómicron y las relaciones con la UE. Es posible que el PIB en 2022 crezca un 5,3%, partiendo de la base de que las vacunas disponibles proporcionarán cierto nivel de protección. El consumo de los hogares ha impulsado la recuperación del Reino Unido tras la pandemia y, aunque las ventas minoristas y la confianza de los consumidores han aumentado en los últimos meses, la situación parece frágil. Las empresas han advertido que las nuevas restricciones afectarán a las ventas navideñas, a las reservas y a los niveles de personal.

Respecto a las relaciones entre el Reino Unido y la UE, han empeorado en los últimos meses. Incluso si la amenaza del gobierno británico de activar el artículo 16, suspendiendo unilateralmente partes del acuerdo del Brexit, no se produce, las relaciones con el mayor socio comercial del Reino Unido son malas, y las de Francia se han visto dañadas por el reciente conflicto de la pesca. Queda poca buena voluntad por ambas partes, y un mayor deterioro de las tensiones sigue siendo una preocupación clave.

Con todo, las expectativas de subida de los tipos de interés deberían hacer que la libra esterlina se comporte mejor que el euro en los próximos tres a seis meses y el EURGBP cotice en torno a 0,8450 durante este periodo. Asimismo, es interesante tener en cuenta que, por ahora, la mayoría de las empresas británicas centradas en el ámbito internacional siguen estando relativamente aisladas de la escasez de mano de obra nacional y de las turbulencias de la cadena de suministro. El aumento de los rendimientos de los bonos y la subida de los precios del gas y el petróleo ofrecen nuevos vientos de cola para las acciones del país, reforzados por el fuerte impulso de los beneficios.

Stéphane Monier es CIO de Lombard Odier Private Bank