Los bonistas son los que más pierden con el frenesí de las telecos

La deuda de TIM y otras grandes cotizadas, como Telefónica, no está protegida frente a un cambio de control

Sede de TIM, en Roma.
Sede de TIM, en Roma. REUTERS

La fiebre de adquisiciones que se apodera del sector de las telecomunicaciones en Europa puede tener un claro perdedor: los inversores en bonos. Los acreedores de Telecom Italia sufrieron después de que el fondo de compras KKR dijera que estaba considerando una oferta de 11.000 millones de euros por el antiguo monopolio. Ello se debe a que los bonos del grupo italiano pueden carecer de protecciones tras una adquisición. Es un recordatorio de que el boom de las fusiones está convirtiendo en objetivos a empresas que antes se consideraban fuera del alcance de los barones del capital riesgo.

Telecom Italia tenía una deuda neta de 22.000 millones de euros a finales de septiembre, lo que la convierte en un gran bocado para una compra. Sin embargo, mientras que las empresas suelen conceder a los tenedores de bonos el derecho a exigir el reembolso si cambia su propiedad, la mayoría de los títulos de deuda del grupo italiano no contienen esa cláusula de cambio de control, según los analistas de CreditSights. Eso significa que un nuevo propietario podría simplemente heredar hasta 20.000 millones de deuda de Telecom Italia.

Lo que es bueno para los compradores de capital privado podría ser malo para los inversores en bonos. KKR aún no ha explicado sus planes, pero una compra podría implicar que el grupo asuma más apalancamiento, añadiendo riesgo a los bonos existentes, o escindiendo su red de líneas fijas y dejando la empresa restante con activos más débiles. Los inversores están comprensiblemente nerviosos: el bono de Telecom Italia con vencimiento en 2027 cotizaba en torno a la par antes de que KKR declarara su interés; ayer valía aproximadamente el 97% de su valor nominal. Los inversores exigen ahora un diferencial de 350 puntos básicos sobre los tipos sin riesgo para mantener los títulos, según Refinitiv, frente a los 300 puntos básicos anteriores.

Los tenedores de bonos podrían librarse de lo peor: el periódico italiano Il Messaggero informó el martes de que KKR se está preparando para recomprar la deuda de Telecom Italia. Pero el episodio animará a los acreedores de incluso las empresas cotizadas más grandes a mirar de cerca los documentos de los bonos. Telefónica, por ejemplo, también tiene deuda sin cláusulas de cambio de control.

Incluso los bonos mejor protegidos pueden seguir siendo vulnerables a las fusiones y adquisiciones. Por ejemplo, BT, otro candidato a una compra. Aunque la mayor parte de la deuda del operador británico cuenta con cláusulas de cambio de control, la caída de los tipos de interés hace que los títulos con cupones relativamente altos tengan ahora una prima sobre su precio de reembolso.

Los bonos de BT con vencimiento en 2042, por ejemplo, cotizan a un 115% de su valor nominal, lo que podría hacer que algunos inversores sufrieran pérdidas en caso de cambio de control.

A medida que se intensifica el frenesí del capital privado, los tenedores de bonos tendrán que esforzarse más para evitar las trampas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías