Impacto

Los inversores aparcan la expectativa de alza de tipos en la zona euro

El BCE manda un mensaje de calma y avanza que el pico en precios será en noviembre

El IPC en España y Alemania, en máximos de 30 años

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE Efe

Alemania y España arrojaron ayer nuevos datos de alza desbocada de precios, sin que ni mucho menos fueran motivo para alimentar la expectativa de alza de tipos de interés en la zona euro. La aparición de la nueva variante ómicron del coronavirus ha enfriado de golpe la idea extendida entre muchos inversores de que el BCE podría subir tipos ya el próximo año. Y lo que ahora espera el mercado comienza a converger con el mensaje de los bancos centrales, aunque la incertidumbre sea la tónica dominante en todos los frentes.

La recta final de año no puede ser más desafiante para el BCE. La inflación continúa trepando: los precios subieron en España en noviembre el 5,6%, el nivel más alto en 29 años, y el 5,2% en Alemania, máximos desde 1992. Pero la noticia de una nueva y peligrosa variante del covid 19 aleja al BCE de endurecer el tono de su política monetaria. El primer mensaje ha sido de calmar los ánimos.

“Hay una obvia preocupación sobre la recuperación económica en 2022 y creo que hemos aprendido mucho. Conocemos al enemigo y qué medidas tomar. Estamos mejor equipados para responder al riesgo de una quinta ola o a la variante ómicron”, aseguró la presidenta del BCE Christine Lagarde a medios italianos este domingo. El vicepresidente Luis de Guindos ha apuntado a la “gran incertidumbre” y a la “encrucijada” en la que se encuentra la zona euro.

Por lo pronto, el resurgir del virus se está reflejando en una menor expectativa de subida de tipos por parte de los inversores, que semanas atrás insistían en la idea a pesar de que el BCE lo haya descartado de plano para 2022. Si el pasado jueves, los futuros daban una probabilidad del 90% a un alza de la facilidad de depósito en junio del año próximo, ayer la expectativa era de apenas el 23%.

“Ante la preocupación por el virus, y antes incluso de las últimas noticias de la nueva variante, el mercado financiero ha enfriado la expectativa de alzas de tipos el año próximo”, apuntan desde Nomura. La firma Berenberg ha retrasado el momento para una primera subida de tipos en la zona euro desde diciembre del año próximo a junio de 2023.

El BCE celebra en diciembre una cita decisiva, en la que se espera defina su estrategia para cuando finalice el plan de compras antipandemia, en marzo del año próximo. El gran desafío es evitar que después de una inyección que apunta a alcanzar un total de 1,85 billones de euros desde marzo de 2020, el mercado se tensione de nuevo, más aún bajo la presión de la nueva variante. Un motivo más para que el BCE se ande con pies de plomo.

El gobernador del Banco de Francia Francois Villeroy de Galhau ha avanzado que la variante ómicron “no debería presumiblemente cambiar demasiado la perspectiva económica”. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, fue ayer más allá del mensaje de calma y aseguró que es improbable un alza de tipos no solo el año próximo sino también más adelante y afirmó que es mejor pecar de prudente cuando se trata de ajustar la política monetaria.
El BCE insiste en su mensaje de que la inflación será pasajera. Isabel Schnabel, miembro del comité ejecutivo, aseguró ayer que “en noviembre se alcanzará el máximo”.

La evolución de los precios , en especial en un horizonte a medio plazo, sigue planteando en todo caso incertidumbres que se agravan con la nueva variante del virus. En principio, según apunta Nomura, puede ser un elemento deflacionista por lo que resulta de la caída de los precios de la energía: el petróleo se desfondó el viernes más del 11%. Pero las restricciones también pueden agravar los problemas de suministro. “Una variante resistente a la vacuna significaría sin duda que esas disrupciones persistirán mucho más tiempo. Esto pondría a los bancos centrales en la muy difícil posición de tener que elegir entre impulsar el crecimiento y el empleo o combatir una inflación incómodamente alta”, advierten desde Richard Bernstein Advisors LLC.

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