Biden dispara balas de fogueo contra los gigantes del petróleo

Su petición a la Comisión de Comercio de que busque pruebas de colusión de precios no tiene recorrido

Joe Biden, presidente de EE UU.
Joe Biden, presidente de EE UU. reuters

Los políticos de todo el mundo saben que el aumento de los precios de la gasolina significa problemas. Solo hay que ver las protestas de los chalecos amarillos de Francia, que comenzaron en 2018 contra una subida prevista de los impuestos sobre la gasolina. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha respondido a los recientemente elevados costes del combustible pidiendo a la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) que busque pruebas de comportamiento anticompetitivo. Está disparando a ciegas, pero es una necesidad política aunque entre en conflicto con sus objetivos más importantes.

Un predecesor de Biden, George W. Bush, amigo del petróleo, utilizó una táctica similar y ordenó al Departamento de Justicia que examinara los precios abusivos de las empresas energéticas en 2006. Sin embargo, aunque Exxon Mobil y Chevron podrían duplicar sus ingresos netos este año en comparación con 2019, como señala la carta de Biden a la presidenta de la FTC, Lina Khan, es casi seguro que no se debe a la colusión. El petróleo es una materia prima global, e incluso los mayores actores de Estados Unidos suelen ser aceptadores de precios.

Además, los reguladores antimonopolio estadounidenses son conscientes de que el mercado es competitivo. Puede que Khan vea más riesgos que sus predecesores, pero la FTC no ha obstaculizado una gran fusión petrolera en dos décadas.

El esfuerzo de Biden por convencer a los aliados para que liberen sus reservas de petróleo de forma coordinada podría tener más efecto. La noticia de que los países asiáticos lo estaban considerando envió el precio del crudo Brent por debajo de los 80 dólares por barril el jueves por la mañana, desde los 82 dólares del día anterior.

Según una fuente de Reuters, Washington estaba considerando la posibilidad de liberar entre 20 y 30 millones de barriles en total. Sin embargo, el problema radica más en la producción. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados tienen unos 7 millones de barriles diarios de capacidad sobrante, aproximadamente el doble de la producción de Exxon.

La herramienta más eficaz de Biden para reducir los precios de los combustibles podría ser impulsar un aumento de la producción de Estados Unidos, que fue de 11,4 millones de barriles diarios en agosto según las cifras del Gobierno, un ritmo reducido en comparación con el nivel anterior a la pandemia de 2019.

Sin embargo, dado el calentamiento del planeta, Biden y muchos de su base de votantes demócratas quieren la transición de los combustibles fósiles. Sin embargo, la gasolina inasequible y el consiguiente descontento de los votantes podrían poner en peligro todos los objetivos de Biden.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías