Biden, en guerra consigo mismo en torno a la cadena de suministro

Los aranceles a China, los mandatos vacunales y su poca cercanía a los líderes empresariales contribuyen a la inflación

Joe Biden, presidente de EE UU, junto a Nancy Pelosi y otros legisladores, este lunes.
Joe Biden, presidente de EE UU, junto a Nancy Pelosi y otros legisladores, este lunes. reuters

Joe Biden puede mirarse en el espejo en busca de respuestas a los dilemas de la cadena de suministro. El presidente estadounidense quiere aliviar los cuellos de botella, pero algunas de sus propias políticas se interponen en el camino. Los contrapuestos objetivos implican que no hay soluciones rápidas para el aumento de los precios al consumidor.

El aumento de la demanda de los consumidores, junto con la ralentización de la producción y la logística debido al Covid-19, ha paralizado la capacidad de crear y trasladar mercancías por todo el mundo. El lunes, un récord de 170 buques, incluidos 114 portacontenedores, rondaban los puertos de Los Ángeles y Long Beach, según la organización sin ánimo de lucro Marine Exchange of Southern California.

Algunas soluciones sencillas podrían ayudar. Los fabricantes chinos producen los equipos que mueven los contenedores en los puertos, por ejemplo, y son el proveedor mayoritario de Estados Unidos. Mas en los esfuerzos de Biden por impulsar un comercio más justo con China, su administración ha impuesto aranceles punitivos a esos productos.

Ello ha provocado un aumento de los precios de estos bienes, que ya escaseaban. Aunque Biden y el líder de China, Xi Jinping, tuvieron un encuentro amistoso virtual el lunes por la noche, las sonrisas son poco más que para la foto. Biden apostó en su campaña por la dureza con China, y retirar los aranceles sin concesiones sobre las subvenciones estatales u otras prácticas le haría parecer débil.

La presión de la Casa Blanca para contener el Covid-19 también puede estar siendo perjudicial. Las empresas con al menos 100 trabajadores, así como los contratistas federales, tienen hasta enero para garantizar que los empleados estén totalmente vacunados o se sometan a pruebas periódicas. Sin embargo, las compañías ya tienen dificultades para contratar trabajadores. Según el Departamento de Trabajo, en septiembre había 589.000 ofertas de empleo en el sector del transporte y los almacenes. El mandato de vacunación incluye amplias excepciones para los conductores de camiones comerciales, pero la American Trucking Associations estaba lo suficientemente preocupada como para demandar a la administración Biden por la norma.

Los sindicatos también pueden ser un problema. El contrato entre el International Longshore and Warehouse Union, que cubre a los trabajadores de los muelles, y la Pacific Maritime Association, que representa a los operadores de terminales, expira en julio. Las últimas conversaciones de este tipo, hace unos seis años, provocaron paros laborales y meses de interrupciones, y ahora los trabajadores tienen aún más poder de negociación.

Biden ha adoptado un enfoque reduccionista para crear políticas que, en conjunto, tienen la desafortunada consecuencia de empeorar los problemas de la cadena de suministro. A diferencia de su predecesor, Donald Trump, Biden no se ha acercado a los líderes empresariales. Esa es parte de la razón por la que la administración va por detrás de los atascos logísticos, y los consumidores estadounidenses están pagando el precio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías