Elon Musk vuelve a las andadas en Twitter

Incluso en ausencia de cualquier escrutinio de la SEC, expone al fabricante de automóviles de 1,2 billones de dólares y su mal gobierno a más atención no deseada

Elon Musk vuelve a las andadas en Twitter

Elon Musk está perfeccionando los viajes en el tiempo. En julio, el director ejecutivo de Tesla parecía atascado en 2016, aun tratándose de una versión alternativa, mientras declaraba sobre el turbio acuerdo alcanzado este año por el fabricante de coches eléctricos para comprar otra de sus empresas, SolarCity. A juzgar por sus tuits de este fin de semana, ahora Musk ha vuelto a 2018.

Entró en Twitter para preguntar a sus 62,5 millones de seguidores si debía vender el 10% de los 170 millones de acciones de Tesla de su propiedad. Lo vinculó a una propuesta demócrata en el Congreso para imponer, bajo ciertas condiciones, un impuesto a los multimillonarios por las ganancias bursátiles no realizadas. A Musk, cuya participación en la empresa de 1,2 billones de dólares está valorada en 208.000 millones, la idea no le hace gracia.

El sondeo y su promesa de “atenerse a los resultados” evocan el fiasco que provocó hace tres años al afirmar en Twitter que estaba estudiando sacar Tesla a Bolsa y que tenía “la financiación asegurada”. El acuerdo no prosperó y la Comisión del Mercado de Valores le impuso una multa, despojó a Musk de la presidencia tres años y exigió a los abogados de la empresa que aprobaran previamente los tuits de contenido sensible en términos financieros.

Utilizar Twitter como asesoría comercial ad hoc puede que no propicie una nueva ronda de escrutinio por parte de los sheriffs de valores. Pero sus últimas publicaciones exponen la mala gobernanza corporativa de Tesla a más atención no deseada.

Pese a varios cambios de alta visibilidad, el consejo parece incapaz de atajar sus instintos más problemáticos durante un tiempo significativo. El hermano de Musk, Kimbal, sigue siendo consejero. No existe evidencia alguna de un plan de sucesión del director general. Y al jefe, que a menudo se jacta de no recibir ningún salario de Tesla, se le ha permitido pignorar más de la mitad de sus acciones como garantía para los préstamos. A nadie le extrañaría que se decidiese a vender gamusinos. Ojalá Musk se mantuviera centrado en el futuro en lugar de volver a caer regularmente en sus malos hábitos.