Diálogo social

Sánchez respalda la intervención de Calviño en la reforma laboral: "no es intromisión, sino colaboración"

Unidas Podemos reclama al PSOE una reunión urgente por "un claro intento de injerencia" de Calviño en las competencias de Díaz

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta primera del Ejecutivo y ministra de Asuntos Económicos (centro) y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta primera del Ejecutivo y ministra de Asuntos Económicos (centro) y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

El jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, ya ha intermediado hoy en la polémica surgida anoche entre la vicpresidenta primera del Ejecutivo y ministra de Asuntos Econóicos, Nadia Calviño, y la vicpresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, cuando esta última consideró que la primera había cometido "un intento de injerencia" en la negociación de la reforma laboral que apuntaba a un incumplimiento de acuerdo de coalición del Gobierno en esta materia."No ha habido intromisión" --ha dicho Sánchez-- "sino colaboración coordinación y aporte".

Esta explicación supone un claro respaldo del presidente a Calviño al destacar que su intención de participar en la negociación laboral supone una colaboración de varios ministerios, como ya ocurrió en el diseño de la Ley de Vivienda. Este espaldarazo de Sanchez ha llegado desde Bruselas, donde asistía al Consejo Europeo, y es la respuesta que ha dado a la petición, por parte de Unidas Podemos de convocar la mesa de seguimiento del Acuerdo de coalición ante lo que Díaz interpretó ayer como un entrometimiento de Calviño en sus competencias.

Si "negocia el Gobierno, negocia el Gobierno", ha recalcado Sánchez en Bruselas, al ser preguntado sobre quién realizará la interlocución de la reforma laboral, Calviño o la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de Unidas Podemos, informa Efe. Sánchez ha justificado que ésta es una "reforma estructural" que afecta a "muchísimos ministerios" y que por tanto "no hay intromisión", sino "colaboración, coordinación y aporte".

Este encontronazo surgió a última hora de ayer cuando Yolanda Díaz dio un puñetazo sobre la mesa tras conocer lo que ella interpretó como un claro "intento de injerencia" en sus competencias en materia de reforma laboral por parte de Calviño y la formación morada decidió pedir explicaciones a los socialistas en la mesa de seguimiento del acuerdo de Gobierno, según confirmaron fuentes de conocedoras del asunto.

Díaz tomó esta decisión al conocer "algo puntual" relacionado con Calviño y las negociaciones de la reforma laboral que llevaron a Díaz a entender que la titular de Economía quería "incumplir el pacto de Gobierno de coalición" en materia de cambios en el mercado de trabajo, añadieron estas fuentes.

En dicho acuerdo, las dos formaciones acordaban varias cuestiones relacionadas con la reforma laboral sobre las que, con el tiempo, se ha ido sabiendo que Díaz y Calviño tienen opiniones diferentes y ahora, ante la inminencia de la necesidad de presentar una reforma laboral pactada con patronal y sindicatos, han aflorado este choque de trenes en el Ejecutivo entre la vicepresidenta primera y la segunda, que probablemente terminará requiriendo la intervención del propio presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez.

Entre las numerosas cuestiones pactadas en el acuerdo de coalición hay varias claramente polémicas entre ambas ministras. La primera de ellas afecta incluso a la nomenclatura de las medidas a tomara. Así el punto 1.3 de este acuerdo reza: "Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012". Calviño ha insistido en numerosas ocasiones --la última ayer mismo en el Congreso de CC OO-- en edulcorar este punto de partida pidiendo que no se hable de derogación, ni de reformas ni contrarreformas.

Pero más allá, las diferencias afectan en mayor medida a los contenidos del futuro pacto laboral e incluso a los calendarios. Mientras Calviño sorprendía ayer a todos asegurando que "aún no se había iniciado ese paquete de reformas" en referencia a las del mercado de trabajo, el equipo de Díaz sostiene que lleva negociandolas desde el 17 de marzo. Es más, aseguran que, en materia de cambios en la negociación colectiva --que según el acuerdo de coalición deberían incluir la recuperación de la ultraactividad de los convenios y la vuelta a la prioridad aplicativa de los acuerdos colectivos sectoriales sobre los de empresa-- las negociaciones con sindicatos y patronal estaban ya muy avanzadas incluso antes de que estallara la pandemia.

Sin embargo, desde Economía recuerdan que Europa --que será la que evalúe la reforma laboral que diseña España como condición para inyectarle los fondos de recuperación-- siempre ha defendido la mayor importancia de los convenios de empresa para dar mayor flexibilidad interna en esta materia. A lo que en Trabajo responden que Bruselas ha cambiado mucho su opinión al respecto tras la pandemia.

Ahora, la mesa donde Díaz negocia con patronal y sindicatos la modernización del mercado de trabajo ha empezado ya el intercambio de cromos en materia de contratación, algo que podría también despertar recelos entre ambos departamentos debido a la determinación de Trabajo de restringir al máximo los contratos temporales, lo que en opinión de Economía podría afectar al empleo y la recuperación. También en este terreno, el equipo de Yolanda Díaz asegura que todas las presentaciones de sus propuestas llevadas a cabo ante Bruselas han sido aceptadas.

Finalmente, la senda de incremento del salario mínimo hasta alcanzar el 60% del salario medio al final de la legislatura, en 2023, también enfrenta a ambas vicepresidentas. Mientras Díaz se muestra del lado de los sindicatos que reclaman un nuevo alza de esta renta desde los actuales 965 euros en 14 pagas a 1.000 euros ya en enero de 2022, Calviño lanzó ayer mismo un mensaje en el Congreso de CC OO al advertir que habría que tener en cuenta que, usando 12 pagas en lugar de 14, que es, según recordó, como lo mide Bruselas, el salario mínimo español ya estaría en 1.125 euros al mes. De esta forma, la titular de Economía enfriaba la posibilidad de una nueva subida del salario mínimo en enero, algo que aún no ha decidido el Ejecutivo.

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