Previsión social

La industria y los expertos ven debilidades en el proyecto de Escrivá para el fondo público de pensiones

El sector de pensiones privadas reclama incentivos específicos para los nuevos planes simplificados y los economistas dudan de que vaya a generalizar el ahorro

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.

El sector de los fondos de pensiones y varios economistas expertos en Seguridad Social y previsión social complementaria recibieron ayer con cierto escepticismo el primer borrador del anteproyecto de ley de Fondos de pensiones de promoción pública y planes simplificados redactado por el titular de Seguridad Social, José Luis Escrivá.

La principal crítica que llega de la industria de las gestoras de fondos y planes de pensiones es la falta de incentivos específicos, sobre todo para los nuevos planes simplifcados para pymes, autónomos, colegios profesionales y entidades púbicas entre otros. El borrador conocido a última hora del lunes no incluye la parte fiscal del proyecto que aún debe redactar el Ministerio de Hacienda, si bien las fuentes consultadas esperan que el tratamiento fiscal sea el mismo que el aprobado este año para los planes de empleo actuales.

En este sentido, el socio fundador de Loris y experto en sistemas de pensiones, José Antonio Herce, echa en falta precisamente que este primer borrador no incluya el tratamiento fiscal y confía en que “sobre todo en planes de empleo simplificados sea tan bueno como los de los planes ocupacionales”.

Desde la industria de las pensiones privadas, Raúl Perán, director general de la gestora de pensiones Deutsche Zurich, va un poco más allá y reclama mayores incentivos. “Por mucho que ahora lo intentes fomentar, entre autónomos y pymes, si no hay algún incentivo extra, es difícil conseguirlo. Tendría que haber un engranaje perfecto para que se dispare la contratación de estos productos y las empresas pasan por momentos difíciles”.

El responsable de análisis económico de BBVA Research, Rafael Doménech, también muestra serias dudas sobre el éxito futuro de fondo de promoción pública tal y como está diseñado. “No sé hasta que punto esto va a ser suficiente para que los planes de empleo vuelen y tengan éxito”, indica Doménech. Según explica este experto en pensiones, en otros países este tipo de fondos han tenido éxito porque la tasa de reemplazo de las pensiones (porcentaje del salario que supone la prestación de jubilación) es mucho más baja que en España, donde supera el 70% y 80% en muchos casos. Si bien esta elevada tasa será difícil de mantener en un futuro no muy lejano pero “la falta de información previa sobre la pensión que se le va a quedar al ciudadano Español”, junto al mensaje de las pensiones se pagan con deuda, y los posibles incentivos fiscales en términos netos (no solo en la aportación), hacen recelar a Doménech de la bondad y el éxito del proyecto.

Es más, cree que la filosofía inicial parte de dos errores que son: dinamitar los planes individuales reduciendo al mínimo sus incentivos impositivos; y considerar que la fiscalidad de éstos era regresiva. El fondo “se ha construido sobre una gran falacia. Por una cuestión de prejuicios ideológicos se ha querido engañar a la sociedad y coartar su libertad”, reprocha Doménech. Aunque destaca como positivo la portabilidad de estos futuros planes simplificados, ya que los asemeja a un sistema de cuentas individuales.

Volviendo al terreno de la crítica, Herce apunta claramente al hecho de que el Gobierno quiera que se ejerza derecho de veto sobre las inversiones de las gestoras.

Mientras que Giorgio Semenzato, consejero delegado de Finizes, una agencia de valores que asesora varios planes de pensiones, opina que “es una buena iniciativa de ahorro a largo plazo, pero debería ir acompañada con una potente campaña de comunicación para concienciar a la población”. Además, alerta de la alta dificultad de ejecución del proyecto.

 

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