Cómo tapar los agujeros digitales del acuerdo fiscal global

Se desvía de su propósito original de actualizar las normas para la era digital

Logos de Facebook, YouTube, Instagram...
Logos de Facebook, YouTube, Instagram... reuters

El acuerdo mundial para reformar el impuesto de sociedades es un momento decisivo. Pero se ha desviado de su propósito original de actualizar las normas para la era digital. Hay formas de solucionarlo.

Países que representan más de nueve décimos del PIB mundial firmaron un acuerdo que introduce un impuesto mínimo del 15%. Los países ricos, que albergan las mayores multinacionales, se beneficiarán de forma desproporcionada. Además, la parte que se supone que redistribuye los derechos fiscales digitales es poco impresionante. Abarca unas 100 empresas con más de 20.000 millones de euros de ingresos anuales. Deberán pagar impuestos en los países donde se consuman sus bienes y servicios, pero solo sobre un cuarto de los beneficios antes de impuestos que superen un umbral del 10% de los ingresos.

En el caso de Facebook, están en juego 9.000 millones —o el 19% del beneficio antes de impuestos—. La empresa atribuye el 53% de sus ingresos del último trimestre a los usuarios de fuera de Norteamérica. Los que se negaron a firmar (Kenia, Nigeria, Pakistán y Sri Lanka) querrían reducir la brecha entre esas dos cifras. Puede que encuentren futuros aliados en India y Europa, ya que los gigantes digitales supondrán una parte creciente de la actividad en los próximos años.

La solución más sencilla consistiría en ajustar los umbrales para que un mayor número de beneficios antes de impuestos fluyan hacia los países en los que están radicados los usuarios. El acuerdo incorpora un plan para reducir con el tiempo el umbral de ingresos a 10.000 millones, haciendo que más multinacionales entren en la red. Aún mejor sería repartir los ingresos fiscales en función de dónde se generen. Eso significaría que más de la mitad de los beneficios de Facebook tributarían fuera de Norteamérica.

EE UU tendrá objeciones, aunque el tamaño de su mercado implica que podría extraer más dinero de extranjeros como Nestlé y Unilever. Y definir dónde se generan las ventas podría ser difícil. Por tanto, los que no han firmado tendrán que esperar. Pero están más adelantados que ayer.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías