BlackRock lleva la democracia accionarial a unos pocos

Dar a los clientes más opciones, aunque no las usen, es un argumento de venta en un mercado competitivo

Larry Fink, jefe de BlackRock.
Larry Fink, jefe de BlackRock. reuters

BlackRock está experimentando con la democracia real. Dará a algunos de sus mayores clientes más voz en el voto de sus participadas. Podría parecer contraproducente, dada la posición sin pelos en la lengua de Larry Fink en cuestiones como el cambio climático. En realidad, es un ensayo para una delegación mucho mayor.

Desde 2021, más de 1.000 clientes, que en conjunto poseen unos 2 billones de dólares en fondos que siguen índices de renta variable, tendrán un menú de opciones. Una es emitir su propio voto para todas las empresas, algo que ya es técnicamente posible, pero que conlleva muchos trámites. Fink también ofrecerá a algunos clientes seleccionar empresas o propuestas, y opinar directamente sobre temas candentes como las grandes petroleras o el sueldo de los ejecutivos. Muchos dejarán que decida BlackRock.

Dar a los clientes más opciones, aunque no las usen, es un argumento de venta en un mercado competitivo. Y ofrecer una cierta influencia puede dar puntos políticos. Los activos gestionados por BlackRock han crecido casi un 40% en dos años, hasta los 9 billones, lo que invita a un mayor escrutinio. La senadora Elizabeth Warren ha dicho que debería ser regulada como si fuera demasiado grande para quebrar.

En los últimos años, BlackRock ha intentado de forma más activa que las empresas se alineen con sus valores. En 12 meses, ha respaldado el 35% de las propuestas de los accionistas, el doble que un año antes. Muchas estaban relacionadas con cuestiones ASG. Respaldó una petición para que las empresas de Wall Street informaran sobre su impacto racial, a la que se opuso Vanguard. Aun así, BlackRock ejerce una importante influencia sin poner en riesgo su propio capital. El nuevo plan aborda eso en cierto modo.

Solo las grandes y sofisticadas empresas pueden probar el nuevo menú. El cambio será más drástico si Fink puede ofrecer lo mismo a los inversores de sus 2,3 billones en ETF. Eso requerirá otro salto tecnológico, pero merece la pena. BlackRock y sus pares han ayudado a convertir a millones de hogares en inversores. Ahora toca darles las herramientas para actuar como dueños.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías