Raphael: “Ojalá me pagaran a mí los ‘royalties’ de Mi gran noche”

El artista, confiesa a sus 78 años que no piensa en la retirada, recibe esta semana el premio a toda una vida profesional que concede la Fundación Mapfre

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El 6 de octubre recibirá el galardón a toda una vida profesional, dentro de los premios sociales que concede la Fundación Mapfre. A sus 78 años, Rafael Martos, Raphael, (Linares, Jaén) sigue en el escenario y acumula 326 discos de oro, 49 de platino, y el único de uranio entregado a un cantante de habla hispana por vender más de 50 millones de copias. Ha grabado más de 50 discos en español, pero ha sido su lado solidario –colabora, entre otros, con Unicef y Mensajeros de la Paz– el que ha pesado para este reconocimiento.

¿Qué supone este premio para alguien que ya tiene todo tipo de reconocimientos?

Nunca es un premio más. Cuando ya ha llovido mucho y son muchos premios y te llega uno más, el último es el más difícil porque es el que no esperas, el que creías que no te iban a dar. Porque la gente a la hora de conceder un premio pensará que este ya tiene muchos. Y siempre es muy bonito que se acuerden de uno.

¿Cómo ha vivido esta pandemia?

La he vivido sacando el mayor partido a la situación que nos ha tocado vivir. Los tres primeros meses me dio un ataque de mala uva, como a todos, pero luego pensé que las cosas pueden tener su arreglo, confías en la medicina, en los médicos, y te vas calmando. Es entonces cuando le empiezas a sacar partido a tus posibilidades. Y la mía es cantar. A los tres meses estaba grabando un disco. Aproveché mi tiempo de confinamiento para trabajar. Y en cuanto me dejaron, empecé a dar conciertos. Fue un éxito porque la gente acudió, y se portó bien. Se pudieron hacer muchos conciertos.

Precisamente, uno de sus conciertos, el que celebró en el Wizink Center levantó polémica por la asistencia de más de 5.000 personas en plena pandemia.

Esto fue una gamberrada de internet, donde hay un grupo de gente que se opone a todo de lo que se habla. Fueron dos días de éxito, con un público maravilloso y por mi culpa no se contagió nadie, ni yo mismo. Pero hay ciertos personajes a los que les sienta mal que las cosas les salgan bien a otros.

¿Tiene necesidad económica de seguir dando conciertos?

Lo económico lo tengo resuelto. Tengo la luz pagada, y para ello hay que tener algo porque está bien cara. Lo que me hace subir a un escenario es la pasión por lo que hago, por mi profesión. Creo que si me dejan, me iré de este mundo desde un escenario, no literalmente porque queda feo, pero sí en activo.

¿No piensa en la retirada?

En la retirada por las buenas, no. Entiendo que alguna vez tendré que retirarme, pero no será una retirada como tal, desapareceré sin más. Eso sí, me despediré de la gente que trabaja conmigo, y me dedicaré a estar con mi familia, pero para que esto suceda queda todavía mucho tiempo.

¿Cómo está viviendo la transformación musical de los últimos años?

Creo que transformarse no es la palabra, es reciclarse, y yo soy un experto en eso. Cuando estreno un espectáculo me reciclo. Sé lo que le gusta a la gente, siempre intento hacerlo de manera diferente. Y para eso te tiene que gustar lo que haces, apasionar.

¿Tiene alguna receta para colgar el cartel de lleno total en todos sus conciertos?

Eso ocurre porque le gustas a la gente, no hay otro secreto. Dicen que más vale caer en gracia que ser gracioso, y creo que eso es verdad. Hay que ser auténtico sobre el escenario.

¿Cómo se ha adaptado al fenómeno de internet?

No soy un experto en esto de internet. Lo que hago es que cuando tengo una hora pues me conecto a internet, y pierdo una hora de mi vida en ello, pero lo mío son los conciertos en vivo y grabar discos.

Vivir de la música parece ahora más complicado que para los artistas de su generación.

Que conste que yo estoy en plena generación porque sigo aquí. Aunque lo cierto es que ahora todo es más difícil porque hay de todo, otra cosa es que sea de más calidad, pero lo que sí hay son más medios. Por ejemplo, cuando yo empecé lo hacía a capela, era mi forma de cantar, y lo hacía porque el sonido en aquella época era muy malo, y yo me iba del sonido para que se me oyera la voz. La voz es muy importante para mí, forma parte de mi personalidad como cantante. Y yo siempre he buscado ser diferente, no único. Me gusta que la gente vea que de año en año cambio, que hago las cosas de manera diferente, siempre me ha preocupado que pudieran decir de mí que siempre canto lo mismo. Y eso es lo que ha hecho, creo yo, que tenga un público tan adicto.

Pero a usted ahora le sigue una legión de jóvenes, ha tenido la suerte de renovar el público que asiste a sus conciertos.

Cada vez tengo más jóvenes que son fans, pero creo que son las propias familias las que en sus horas de ocio comentan en sus casas si les ha gustado una canción o hablan de mí. Los más jóvenes lo oyen, ven que suena bien y se animan a verlo. El teatro cuando actúo se llena de gente muy mezclada, desde 14 años a toda la edad que se le quiera poner.

Una de sus canciones, Mi gran noche, de 1967, se ha convertido en todo un himno festivo del siglo XXI.

Fue la primera canción que canté que no era de Manuel Alejandro. Necesitábamos una canción movida para la película Digan lo que digan, y la letra original es de Salvatore Adamo, pero me la hizo a medida Rafael de León. La canción entonces pegó bastante, aunque a los diez años dejó de sonar. Y ahora, de pronto, la gente joven la ha elegido de cabeza de cartel de todas las fiestas. Ojalá me pagaran a mí los royalties cada vez que suena Mi gran noche. Los cobra Adamo, que se lleva muy bien conmigo.

¿Cómo tiene la agenda ahora que se va recuperando la actividad musical?

Tengo cerrado hasta final de año, que termino en Madrid, en el Wizink Center, también iré a Barcelona y a Sevilla. El año próximo tengo previsto hacer una gira por toda América. Debo esta gira desde 2020, cuando la tuve que suspender porque apareció la pandemia, que me pilló en Puerto Rico, también tenía conciertos en México y en Colombia. Y ahora tengo que retomarlo.

¿Son las actuaciones en vivo la gran tabla de salvación de los artistas ante la caída de ventas de los discos?

Lo más bonito de mi carrera son los conciertos, aunque grabar también. He grabado tantísimo, aunque prefiero los conciertos y a su vez grabar en vivo. Desafortunadamente, ya no se venden tantos discos como antes, pero yo sigo vendiendo, si no lo hiciera, no grabaría.

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