Geopolítica

Cómo la liberación de Meng (Huawei) puede relajar la tensión con China

El regreso de la directora financiera del grupo tecnológico tras su detención en Canadá manda una señal de alivio en la relación de Pekín y Washington

 Meng Wanzhou tras su liberación en Canadá
Meng Wanzhou tras su liberación en Canadá REUTERS

La liberación de la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, el pasado fin de semana es una oportunidad para reiniciar las relaciones de China con Estados Unidos y Canadá. Así lo han asumido los mercados y también los expertos en geopolítica, si bien el equilibrio es difícil e inestable y podría verse perturbado.

“Por fin he vuelto a casa”, dijo la ejecutiva de Huawei, Meng Wanzhou, al aterrizar en el aeropuerto de Shenzhen el sábado por la noche. Su llegada ponía fin a un proceso de tres años, bajo arresto domiciliario en Canadá después de que la ejecutiva, hija del fundador de la empresa, llegara el viernes a un acuerdo con los fiscales estadounidenses para zanjar el proceso judicial en el que se le acusaba de fraude.

Tras la liberación, China puso en marcha su maquinaria de propaganda al remarcar la idea de que el regreso de Meng es una muestra de la capacidad del Gobierno y del Partido Comunista para “proteger a sus ciudadanos, empresas e intereses”, decía una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, según recoge Reuters. Al tiempo, Canadá debería “sacar lecciones”, insistía en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

Medios estatales calificaron la liberación como una “oportunidad” para reiniciar las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y China. El periódico Global Times, respaldado por el Partido Comunista, señaló en un editorial que el regreso de Meng a China da lugar a “una clara oportunidad para un reinicio” en las relaciones. “Depende de la medida en que Washington y Ottawa estén dispuestos a escuchar las lecciones de su imprudente estrategia”, advertía.

Meng llegó a China el sábado, poniendo fin a una lucha por la extradición de Estados Unidos de casi tres años. El mismo sábado, dos canadienses detenidos en Pekín durante más de 1.000 días volvieron a casa. Michael Kovrig y Michael Spavor fueron detenidos en China solo unos días después del arresto de Meng en Canadá, acusados de espionaje.

Proceso finalizado

Meng, de 49 años, no ha sido declarada culpable de los cargos de fraude en Estados Unidos. Según el acuerdo, no será procesada y la petición de extradición desde Canadá se ha dado por terminada. La fiscalía sostenía que Meng mintió al banco HSBC sobre la verdadera relación con Huawei con una empresa en Irán, lo que situaba al banco en riesgo de violar las sanciones de Washington contra ese país.

Tras reconocer parte de las acusaciones, Meng “asume su responsabilidad en un esquema para defraudar a una institución financiera global”, señaló la fiscal, en referencia a HSBC.
“Sin una madre patria fuerte, no estaría hoy en libertad”, dijo Meng tras ser liberada. Expresó su “agradecimiento” a China y al pueblo chino por su “ayuda y apoyo” para volver a casa.

El proceso judicial contra la directiva ha sido calificado por el Gobierno chino como “persecución política” cuyo objetivo último sería “suprimir las empresas chinas de alta tecnología”. “Huawei seguirá defendiéndose de las acusaciones de los tribunales estadounidenses”, dijo la compañía en un comunicado mientras Meng volaba de regreso a China.

El 1 de diciembre de 2018, las autoridades canadienses detuvieron a Meng a petición del gobierno de Estados Unidos, que la acusó de fraude y solicitó su extradición. El incidente tuvo lugar en el momento en que la administración Trump adoptó una estrategia más agresiva en la relación con China en una variedad de temas, incluyendo el comercio y la tecnología.

Pero no son todo buenas intenciones entre ambos países. Los cargos contra Huawei siguen vigentes y el gigante tecnológico continúa en la lista negra de empresas con las que las firmas estadounidenses no pueden realizar operaciones comerciales sin autorización.

Para los expertos, la relajación de posiciones de ambas partes es un avance, aunque limitado en las relaciones de China y Estados Unidos. De momento, no hay indicios de que Washington vaya a suavizara la guerra comercial, ni de que China relaje inmediatamente las restricciones comerciales.

Rivalidad comercial y tecnológica

  • Seguridad. Cuatro meses antes de la detención de Meng, el Gobierno de Estados Unidos inició una campaña contra las empresas chinas de alta tecnología al emitir una prohibición del uso por parte del gobierno federal de los productos de Huawei y ZTE, dos de los principales proveedores chinos de equipos de telecomunicaciones, alegando problemas de seguridad. Al año siguiente, Huawei fue incluida en la Lista de Entidades del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que prohibía a las empresas estadounidenses hacer negocios con el gigante tecnológico chino.
  • Comparecencia. Meng, detenida en Canadá en diciembre de 2018 a petición del gobierno estadounidense, compareció de forma virtual ante un tribunal federal de Brooklyn (Nueva York) bajo las acusaciones de diseñar un esquema para defraudar a una institución financiera global, en concreto HSBC. Parte de estas actividades fraudulentas -sostenía la fiscal- buscaban proteger los negocios de Huawei en Irán, “en un esfuerzo concertado para engañar a las instituciones financieras globales, al gobierno estadounidense y al público” . Unos días después se produjo la detención en China de los canadienses Michael Spavor y Michael Kovrig
  • Tensión. El caso de la alta ejecutiva enrareció aún más las relaciones entre China y Estados Unidos y Canadá.
Normas
Entra en El País para participar