El dueño de Alsa se previene contra futuros baches en Reino Unido

National Express ofrece un precio poco atractivo por Stagecoach, pero la situación de esta tampoco es muy buena

Autobuses de National Express en la estación de Victoria (Londres).
Autobuses de National Express en la estación de Victoria (Londres). AFP

National Express [dueño de Alsa] se ofrece a remolcar un rival británico más pequeño. La empresa de transporte de 1.400 millones de libras (1.600 millones de euros) está en conversaciones para comprar Stagecoach por unos 450 millones (520 millones) en una operación toda en acciones. El precio de oferta sugerido no es muy atractivo, pero tampoco lo es la situación actual de Stagecoach.

National Express opera principalmente transporte barato en autobús desde Londres a otras ciudades del Reino Unido, en rutas en las que el tren puede costar seis veces más. Stagecoach se centra más en la explotación de autobuses locales y carece de las operaciones de su rival en el extranjero, en regiones como Norteamérica y España.

Ambas compañías están en apuros: después de una recuperación pospandémica en la que los inversores esperaban el pleno retorno del tráfico de pasajeros, las acciones de ambas empresas se han desplomado un tercio desde abril.

La oferta basada en acciones de National Express es, por tanto, ligeramente oportunista. Según la oferta potencial, los accionistas de Stagecoach obtienen el 25% de la empresa combinada, pero eso es solo una prima del 18% respecto a la cotización de sus acciones. Si se añade una deuda neta de 300 millones de libras (350 millones de euros), la operación valora la empresa en 4,6 veces el ebitda ajustado de 166 millones (193 millones) hasta abril, según datos de Refinitiv. La propia National Express cotiza a 13 veces el ebitda en el año hasta el pasado diciembre.

Sin embargo, no está claro cuándo volverá el número de pasajeros a los niveles anteriores a la pandemia, ya que cada vez hay menos personas que se desplazan al trabajo. La gente preocupada por la seguridad está dejando de lado los autobuses en favor de los coches.

Los analistas encuestados por Refinitiv sugieren que el ebitda de Stagecoach crecerá solo un poco entre este año y el próximo, mientras que el de la más diversificada National Express podría subir un 50%. Incluso antes de la pandemia, los ingresos de Stagecoach se redujeron más del 30% interanual en 2019.

Los costes también se están disparando. Dada la escasez de conductores pospandemia en el Reino Unido, Stagecoach tiene dificultades de contratación y de costes laborales. También se enfrenta a la necesidad de invertir en una nueva flota de autobuses ecológicos para cumplir los objetivos de descarbonización del Gobierno.

Las sinergias son la otra razón para jugar. Los 35 millones de libras (41 millones de euros) de ahorro de costes derivados de la eliminación de rutas duplicadas y del uso compartido de las cocheras tienen un valor de 280 millones (330 millones), lo que implica que la parte de los inversores de Stagecoach es de 70 millones (80 millones). Siempre que los reguladores antimonopolio se sientan cómodos con el solapamiento, Stagecoach debería aceptar lo que se le ofrece.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías