Los defectos del mercado eléctrico británico encienden las alarmas

El Gobierno podría tener que gastar cientos de millones para rescatar a los clientes de proveedores de energía quebrados

Cocina de gas en Boroughbridge, al norte de Inglaterra.
Cocina de gas en Boroughbridge, al norte de Inglaterra. reuters

La subida del precio del gas está provocando un shock especialmente doloroso en Gran Bretaña. El Gobierno podría tener que gastar cientos de millones para rescatar a los clientes de proveedores de energía quebrados.

El aumento de los precios del carbono, la caída de las exportaciones rusas y la demanda asiática de gas natural licuado explican que los precios del gas en Europa se hayan triplicado este año. Pero el consiguiente aumento de los precios de la luz, que se basan en el gas, es especialmente grave en Gran Bretaña. Francia y Alemania cuentan con energía nuclear y de carbón, pero Londres ha dado prioridad a una carrera hacia las renovables, al tiempo que confía en el gas para compensar el déficit. Esta vulnerabilidad coexiste con un mercado nacional liberalizado que anima a los nuevos proveedores a desafiar a los establecidos. Hasta hace poco, los minoristas podían captar clientes de gas y luz a precios hiperbajos, con una cobertura mínima de su exposición a los precios mayoristas. También tenían reservas de capital limitadas.

Las desventajas de esta frágil estructura han quedado ahora brutalmente expuestas. De los 55 proveedores de energía, todos menos 10 podrían quebrar, según una fuente conocedora de la cuestión. Su situación es especialmente delicada porque Downing Street limita las tarifas para un hogar medio a 1.431 euros al año: unos 350 menos que la tarifa actual del mercado. Si se ven afectados 5 millones de clientes, supone un pasivo de unos 1.750 millones.

Los accionistas y acreedores de las empresas perderán la camisa, como debe ser. ¿Y sus clientes? Los grandes operadores tradicionales, como Iberdrola y Centrica, no querrán asumir contratos deficitarios sin apoyo gubernamental. El Estado podría asumir los costes de liquidación de los quebrados en una estructura de banco malo.

El gas probablemente siga caro al menos durante el invierno. El drama también debilita la posición de Boris Johnson de cara a la conferencia sobre el clima COP26 de noviembre en Glasgow. Su jardín está sirviendo menos como modelo y más como ejemplo admonitorio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías