La OCDE sitúa a España al frente de la recuperación al elevar su crecimiento de 2021 al 6,8%

El organismo también incrementa del 6,3% al 6,6% el avance del PIB español esperado para 2022

 El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.
El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann.

La recuperación de la economía española tras el histórico batacazo en que la sumió la crisis del Covid durante 2020 comienza a ganar credibilidad ante los analistas internacionales. De momento, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acaba de elevar con fuerza sus perspectivas de crecimiento del PIB español para este año y el próximo.

En concreto, según la actualización de proyecciones macroeconómicas publicada hoy por el organismo, la OCDE estima ahora que la economía española crecerá un 6,8% en 2021, nueve décimas más de lo que calculaba en mayo. Se sitúa por tanto al frente de la recuperación económica global entre las economías avanzadas.

A su vez, el organismo internacional ha incrementado en tres décimas la proyección de avance del PIB español para el ejercicio 2022, cuando confía en un crecimiento del 6,6%, según las cifras publicadas este martes.

La revisión de las proyecciones tiene lugar en el marco de un análisis global en el que la OCDE constata que “el crecimiento económico se ha recuperado este año, ayudado por un fuerte apoyo político, el despliegue de vacunas eficaces y la reanudación de muchas actividades económicas”.

Avance del 5,7% mundial

Como consecuencia, sus analistas estiman que el PIB mundial crecerá un 5,7% este año y un 4,5% el próximo ejercicio gracias fundamentalmente al fuerte repunte que vive Europa, a los apoyos fiscales impulsados por EE UU y a la progresiva reducción de las tasas de ahorro -en favor de un mayor consumo- gracias a la recuperación de la confianza de las familias en las economías avanzadas.

A partir de ahí, la expectativa es que el G-20 crezca un 6,1% este año (un 4,8% en 2022); que la zona euro avance un 5,3% (4,6% el próximo año), con Alemania creciendo un 2,9% (4,6%); Francia un 6,3% (y un 4%); e Italia un 5,9% (y un 4,1%). A su vez, Reino Unido crecerá un 6,7% (y un 5,2%); EE UU, un 6% (y un 3,9%), y Japón un 2,5% (y un 2,1%). Tan solo crecerán más que España países como China (8,5% este año); India (9,7%); o Argentina (7,6%).

PIB prepandémico

“El PIB mundial ha superado ahora su nivel prepandémico, pero las brechas de producción y empleo persisten en muchos países, particularmente en las economías de mercados emergentes y en desarrollo donde las tasas de vacunación son bajas”, advierte, sin embargo, el organismo.

Entre los riesgos que aún sobrevuelan la recuperación, la OCDE apunta a la variante delta (si bien matiza que su efecto ha sido leve en los países con altos porcentajes de vacunación) y la inflación, especialmente al alza en EE UU, Canadá y Reino Unido, aunque considera que está controlada en Europa y Asia.

“Los precios más altos de las materias primas y los costos de envío globales están agregando actualmente alrededor de medio punto porcentual a la inflación anual de precios al consumidor del G20, lo que representa la mayor parte del repunte de la inflación durante el año pasado”, concreta.

Avance de la inflación

“Se prevé que la inflación de los precios al consumidor del G20 se modere del 4,5% a fines de 2021 a alrededor del 3,5% a fines de 2022, manteniéndose por encima de las tasas observadas antes de la pandemia”, agrega, asumiendo que “las presiones de oferta deberían desaparecer gradualmente, el crecimiento de los salarios sigue siendo moderado y las expectativas de inflación aún están ancladas, pero los riesgos a corto plazo están al alza”. En el caso de España, la inflación avanzaría de media un 2,4% este año y un 1,9% en 2022.

La gran incertidumbre añade, está en el ritmo de avance de la vacunación y la velocidad de conversión del ahorro en gasto una vez que el desempleo se reduzca. La OCDE defiende que “los gobiernos deben asegurarse de que se utilicen todos los recursos necesarios para desplegar las vacunas lo más rápido posible en todo el mundo para salvar vidas, preservar los ingresos y controlar el virus. Se necesitan mayores esfuerzos internacionales para proporcionar a los países de bajos ingresos los recursos necesarios para vacunar a sus poblaciones en beneficio propio y mundial”.

Más allá, insta a mantener desplegadas políticas monetarias y fiscales que garanticen la recuperación económica, explicitando la necesidad de elevar las inversiones públicas en infraestructuras, mientras comienzan a diseñarse marcos de consolidación fiscal creíbles.

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