Las economías emergentes se enfrentan a etapas de duelo por la inflación

No se pueden permitir el lujo de esperar, como la Fed

Los precios al consumo están repuntando tanto en las economías desarrolladas como en las emergentes. Pero los banqueros centrales de estas últimas no tienen el lujo de esperar, como el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, para ver si se trata de un fenómeno temporal. En su lugar, tendrán que atravesar las distintas etapas del duelo por la inflación.

El Fondo Monetario Internacional espera que la inflación se acelere hasta el 2,4% en 2021 desde el 0,7% en 2020 en los países desarrollados, y hasta el 5,4% desde el 5,1% en los emergentes y en desarrollo. El aumento de los precios de los alimentos y la energía, las interrupciones de la cadena de suministro relacionadas con la pandemia y el aumento de los costes del transporte son algunas de las fuerzas impulsoras.

En los países ricos, la inflación ha sido demasiado baja en los últimos años, por lo que un periodo de recuperación es menos problemático para sus bancos centrales. Para los países más pobres es más un dolor de cabeza. Los alimentos y la energía suelen representar una parte mayor del gasto de los hogares, por lo que la evolución actual puede provocar dificultades a sus ciudadanos. Los bancos centrales de estos países no tienen tanta credibilidad como la Fed o el Banco Central Europeo y no pueden permitirse perder la confianza de los inversores.

El resultado es un proceso de tres pasos de duelo por la inflación, dice Marcelo Carvalho, de BNP Paribas. Son: la negación de que existe un problema; la aceptación a regañadientes de que es necesaria una política más estricta; y luego la acción en forma de una serie de subidas de tipos. Países como Brasil, Chile y Rusia ya están pasando a la tercera fase. Otros, como Turquía y Colombia, parecen atascados en la primera. En marzo, el presidente turco Tayyip Erdogan destituyó inesperadamente al jefe del banco central, Naci Agbal, que había subido enérgicamente los tipos de interés. Su sustituto, Sahap Kavcioglu, está siendo menos proactivo.

Los inversores están preocupados por los rendimientos ajustados a la inflación, por lo que son más propensos a premiar a los países cuyos bancos centrales están más avanzados en las tres etapas. La lira turca y el peso colombiano ya se encuentran entre las monedas de mercados emergentes con peor rendimiento frente al dólar en lo que va de año. En cambio, el rublo ruso ha subido frente al billete verde.

Es cierto que hay otros factores en juego. El aumento de los precios de la energía y las materias primas beneficiará a las economías emergentes que exportan estos recursos, y apoyará a sus divisas. Y es cierto que una moneda más débil puede dar a los exportadores de un país una ventaja competitiva. Pero un tipo de cambio que se deprecia también encarece las importaciones y hace que los precios al consumo suban aún más rápido. Esa es la receta para un duelo aún peor.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías