La UE estudiará dejar las inversiones verdes fuera del cálculo de déficit

Calviño aplaude que los socios comunitarios se abran a revisar las reglas fiscales este otoño

La vicepresidenta y ministra española de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.
La vicepresidenta y ministra española de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

Los países de la Unión Europea (UE) debatirán la posibilidad de introducir en sus normas de disciplina fiscal una "regla de oro", que permita excluir del cómputo del déficit público las "inversiones verdes", según indicó este sábado el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis.

"Obviamente, la cuestión de una regla de oro será, de una forma u otra, parte de la revisión de nuestro marco fiscal", dijo Dombrovskis tras una reunión de los ministros de Economía y Finanzas de la UE, en la que abordaron cómo reconducir las finanzas públicas tras la escalada de los ratios de déficit y deuda por la pandemia mientras se aumenta la inversión para la transición ecológica.

Una discusión que sirvió como primera toma de contacto para el debate que comenzará formalmente en otoño sobre la reforma de las normas de disciplina presupuestaria europeas, que fueron suspendidas en marzo de 2020 para permitir una contundente respuesta fiscal a la pandemia y seguirán congeladas durante 2022, pese a la mejora de la economía.

A la hora de plantearse su reforma, Dombrovskis afirmó que los países deberán también trabajar en una regla para la reducción de la deuda pública que "por un lado asegure la reducción y, por otro, sea realista para todos los Estados miembros".

Las normas actuales exigen que la deuda se sitúe por debajo del 60 % del producto interior bruto (PIB) y que, cuando se supere, esta brecha se rebaje en un veinteavo cada año, algo que algunos Estados y académicos consideran poco realista. También piden que el déficit sea inferior al 3 % del PIB.

Los ministros debatieron en concreto sobre una propuesta del centro de estudios Bruegel, que aboga por que las nuevas normas excluyan del cálculo del déficit las inversiones verdes y considera que, con ello, ya no sería necesaria una mayor flexibilización de las mismas.

"El marco tiene bastante flexibilidad. Nadie espera que ningún país logre el 60 % rápidamente si no es factible. Obviamente habrá diferentes sendas de reducción de deuda", dijo a Efe el director de Bruegel, Guntram Wolff, para quien una "regla dorada" para la inversión verde sería el modo "más práctico" de conciliar una consolidación fiscal "gradual" con la financiación de la transición ecológica.

Mientras la deuda de la UE alcanzará el 94 % del PIB este año, lograr sus objetivos climáticos para 2030 requerirá 360.000 millones adicionales en inversiones cada año, 100.000 millones de ellos en inversiones públicas, según calculan.

El vicepresidente comunitario insistió en todo caso en que las propuestas concretas para reformar las normas solo llegarán una vez que la Comisión concluya la consulta pública que abrirá en otoño. "Lo importante en este proceso es construir consenso", dijo Dombrovskis.

El reto más inmediato, añadió, pasa por retirar "gradualmente" el gran estímulo fiscal aportado durante la crisis y transitar hacia la recuperación, una tarea para la que los Estados miembros "tienen un colchón de tiempo adicional" puesto que las normas fiscales seguirán suspendidas durante todo 2022.

Dombrovskis advirtió de que las reglas volverán a entrar en vigor en 2023 y llamó a los Estados a tenerlo en cuenta al elaborar sus presupuestos para este año. "El apoyo fiscal tiene que ser específico y temporal, no crear una carga permanente para las finanzas públicas", insistió.

Precisó, no obstante, que las reglas ofrecen "suficiente flexibilidad" como para "tener en cuenta que las circunstancias han cambiado" y aplicarlas "de modo que apoyen la recuperación económica".

España, Francia o Portugal, son algunos del países que insisten en que las normas no deberían cercenar el crecimiento en plena recuperación poscovid y que habría que considerar las ingentes necesidades de financiación para el medio ambiente o la lucha contra el cambio climático.

Aunque los Veintisiete reconocen estas necesidades de inversión, no todos creen que deban mezclarse con la disciplina fiscal.

"No estoy a favor de excluir las inversiones verdes (del cómputo del déficit). Ahora las reglas son muy claras: hay un lado de ingresos y otros de gastos", dijo el ministro esloveno, Andrej Sircelj, que presidió la reunión.

En la segunda sesión de la misma, los Veintisiete abordaron el acuerdo político alcanzado en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para un nuevo sistema de tributación internacional, que aún debe ser avalado por los líderes del G20 en octubre.

La valoración de Calviño

La vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos española, Nadia Calviño, dijo en declaraciones a Efe, tras la reunión, que "será muy importante llegar a ese acuerdo" y que se traslade "cuanto antes" a los sistemas fiscales de las distintas jurisdicciones para "poner fin a la competencia fiscal a la baja que a todos empobrece y que detrae los recursos necesarios para poder abordar las políticas públicas y acompañar la transición verde y digital".

Al acuerdo no se han sumado de momento tres socios comunitarios -Irlanda, Estonia y Hungría-, aunque Bruselas confía en que al final se unan.

Calviño, en todo caso, celebró este sábado que todos los países de la Unión Europea se hayan mostrado abiertos a debatir en un "tono muy constructivo" sobre la revisión de las normas de disciplina fiscal europeas.

"Mi balance de este intercambio y de las distintas posiciones que se han expresado es positivo, en el sentido de que todos los países se han mostrado abiertos a abordar con un tono muy constructivo una reflexión que es imprescindible porque los retos a los que nos enfrentamos (...) son retos que tenemos que abordar juntos a nivel europeo", dijo en declaraciones a Efe al término de la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la UE.

Estos desafíos, según dijo Calviño, pasan por responder a las consecuencias de la pandemia y acometer las inversiones necesarias para la transición verde y digital.

Los ministros mantuvieron este sábado un debate sobre cómo conjugar la necesidad de reducir los niveles de déficit y deuda que se han disparado por la respuesta al covid-10 con la enorme inversión pública que se requerirá para lograr los objetivos climáticos de la UE para 2030, lo que supone una primera aproximación al debate sobre la reforma de las normas fiscales europeas que se abrirá oficialmente en otoño.

Calviño consideró que este "debate inicial", en el que no se abordaron propuestas concretas de reforma, "ha consolidado algunos elementos importantes", como el que la discusión debe "mirar el futuro" para tratar de garantizar que las reglas y sistemas fiscales europeos sean justos desde el punto de vista "intergeneracional", "social" e "interterritorial, tanto dentro de los Estados miembros como en el conjunto de la Unión".

Con esta perspectiva, dijo, España trabajará "no solo con los países que tienen una posición quizá más próxima, sino con el conjunto de países" de la UE.

España, como Francia o Portugal, abogan por tener en cuenta la nueva realidad fiscal generada a raíz de la pandemia y las grandes necesidades de inversión en la transición ecológica, mientras que otros países nórdicos y del centro de Europea advierten de que la base de las normas debe seguir siendo el control del déficit y la deuda. Así lo expresaron en un documento conjunto ayer Austria, Países Bajos, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Letonia, Eslovaquia y República Checa.

Las reglas fiscales europeas se suspendieron para permitir el gasto público necesario para responder a la pandemia en marzo de 2020 y está previsto que sigan congeladas durante todo 2022.

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