Se reduce la mortalidad de accidentes laborales en autónomos

En el primer semestre del año se han producido 27 accidentes mortales

accidentes laborales

La mortalidad de los autónomos en accidentes laborales se reduce con respecto a años anteriores. En los seis primeros meses de 2021 se han producido solo 27 accidentes mortales en autónomos. Se trata de una tendencia descendente, ya que en 2020 hubo 75 fallecimientos y en 2019 se produjeron 80.

Los datos corresponden al informe de siniestralidad laboral elaborado por ATA y Mutua Universal. De mantener esta tendencia, se espera que los accidentes de este tipo sean menos de 60 a lo largo de 2021.

Durante los seis primeros meses del año se han registrado 15.878 accidentes en autónomos, un 6% del total de los accidentes registrados. Del total de accidentes, 15.467 han sido leves; 373, graves y 11 muy graves. Independientemente de esos accidentes, se han registrado 27 accidentes mortales.

El secretario general de ATA, José Luis Perea, señala que el objetivo del colectivo es llegar a la “mortalidad cero” y que tras haber recuperado parte de la actividad “se note una ligera mejoría, nos marca el camino”.

Andalucía, a la cabeza

Por comunidades autónomas, un tercio de los accidentes mortales se han producido en Andalucía. En esta comunidad han fallecido durante la realización de su actividad 10 trabajadores autónomos.

Por detrás se sitúa la Comunidad Valenciana, donde se produjeron 4 accidentes mortales. Le sigue Castilla y León, Cataluña y Castilla-La Mancha con 3 accidentes mortales en cada una; Madrid, con 2 y Extremadura y Cantabria con solo uno.

Andalucía destaca también en concentración de accidentes leves en trabajadores autónomos. En esta comunidad se han producido 2.731 accidentes de este tipo. Le sigue Cataluña, con 2.083 accidentes leves; la Comunidad Valenciana, con 1.786 accidentes y la Comunidad de Madrid, con 1.648 accidentes.

ATA advierte que aunque se han reducido los accidentes mortales en autónomos, los datos ponen de manifiesto que existe un “abandono total” por parte de las administraciones públicas. En ese sentido, exigen que se fomente una “cultura preventiva que nos haga trabajar o ir al trabajo de una forma más segura”. No obstante, añade que hay ciertos sectores de actividad como el sector servicios, la agricultura y la construcción que siguen siendo sectores peligrosos por el alto índice de siniestralidad.

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